El récord histórico de endeudamiento con el sector informal obliga cada vez más a los jubilados a seguir trabajando

Actualidad - Nacional13/09/2026

Entre diciembre de 2024 y febrero de 2026 203 mil jubilados ingresaron a este circuito de endeudamiento que registra el Banco Central con entidades no financieras. “El hecho de que este fenómeno se concentre en entidades comercializadoras, financieras de crédito de consumo y mutuales que operan habitualmente con tasas de interés marcadamente superiores a las del sistema bancario tradicional reviste una gravedad particular”, resalta un estudio de la Universidad de Avellaneda en base a datos oficiales. “Tras la suspensión de los préstamos directos de Anses, los jubilados carecen de redes de contención financiera regulada con tasas protegidas”, por lo que el sector informal “absorbe a quienes se encuentran al margen del sistema bancario formal, ya sea por antecedentes de sobreendeudamiento o insuficiencia de ingresos”.

Las tasas nominales anuales de interés de los proveedores no financieros de crédito y de las empresas no financieras emisoras de tarjetas de crédito se ubicaron en febrero de 2026 en el 144% y 87% respectivamente, informó el Banco Central.

Por eso además de volverse informales, las deudas se vuelven impagables. La cantidad de adultos mayores con alguna irregularidad en sus pagos pasó del 2,8% al 6,7% entre agosto de 2024 y julio de 2026. En número de personas, según los datos que compartió con este medio el Banco Provincia, el aumento fue del 157%: de 234.724 pasaron a 603.441. Los montos promedio son bajos: la consultora Analytica informó que la deuda mediana en mora de los argentinos es de $ 577 mil, y que el 42,2% de los endeudados tiene un crédito total con reatraso inferior a los $ 500 mil.

Elisa tiene 77 años, es jubilada y sigue trabajando con encargos particulares, restaurando antigüedades. “El año pasado debía dinero a gente conocida. No mucho, pero para pagarlo saqué un crédito de $ 2 millones, cancelé otros chiquitos que tenía y empecé a pagar cuotas de $ 130 mil por mes”. Pudo hacerlo hasta que las expensas de su departamento se elevaron al doble de lo que estaba pagando. Entonces habilitó las tarjetas de crédito que nunca había usado para comprar medicamentos en cuotas: “El PAMI recortó cada vez más y se me iban $ 70 mil en esas compras, así que empecé a usar las tarjetas para adquirirlos en cuotas”, contó a PERFIL. Pero llegó un momento en el que ni siquiera pudo pagar el mínimo de su tarjeta, con un saldo de $ 300 mil, así que le cortaron la otra que tenía y se quedó sin financiación. “Pasé noches sin dormir, estaba muy angustiada, tenía problemas de estómago. A pesar de que no era una gran cifra me daba mucha bronca no poder usar la tarjeta para la farmacia”. Su hermano le prestó dinero y pudo refinanciarla, pero volvió al punto en el que estaba cuando tuvo que pedir el crédito bancario para pagar deudas a conocidos.

Su caso es representativo, también, de otra realidad: cada vez son más los jubilados que trabajan en el ámbito informal para completar ingresos o para poder seguir endeudándose y cubrir los saldos. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el primer trimestre de 2026 la cantidad de personas ocupadas de más de 65 años registró un aumento del 4,5%, lo que se traduce en la incorporación de 27 mil al mercado laboral. El estudio de la Universidad de Avellaneda concluye que “la coyuntura ha forzado a miles de jubilados y pensionados a postergar su retiro definitivo o a reinsertarse en el mercado de trabajo con el único fin de completar ingresos que resulta imposible sostener únicamente mediante los haberes previsionales”.

Este retorno al mercado laboral “no ocurre en condiciones de trabajo formal, digno o protegido” –detalla en documento–, sino en los márgenes de la informalidad. En el cuarto trimestre de 2025 la precariedad laboral alcanzó al 61,6% de las mujeres mayores de 65 años y al 55,6% de los hombres de la misma edad.

Muchas de estas personas, afirmó Semino, “toman tareas de bajísima calificación cuando en su vida laboral tuvieron cargos o condiciones auspiciosas”. En el caso de los hombres los oficios más comunes son los de remisero, taxista o sereno de edificio, y en el de las mujeres las tareas de cuidado de niños u otros adultos mayores. “Las personas buscan no jubilarse, y antes de tramitar la jubilación ya están buscando trabajo”, afirmó el gerontólogo.

En el Gran Buenos Aires, según el análisis del Banco Provincia, la proporción de adultos mayores ocupados pasó de aproximadamente uno de cada cinco a cerca de uno de cada cuatro hacia finales de 2025. “Los datos muestran la convergencia entre pérdida de ingresos, mayor endeudamiento, crecimiento de la mora y nuevas estrategias para sostener el presupuesto del hogar”, explicaron.

Otros prestamistas

Muchos bancos, cuando le abren la cuenta a un jubilado, “les hacen firmar un paquete de servicios que incluye el adelanto de la jubilación”, denunció Semino. “Hay jubilados de la mínima que están cobrando el 20 de cada mes, entonces el banco les adelanta –como si fuera obra benéfica– y les cobra intereses sobre eso”, detalló. “Al magro ingreso que cobran se le agrega la incertidumbre de cómo van pagar los servicios que vencen los primeros días del mes, mucho antes del cobro de la jubilación. Por eso hay mora y necesidad de pedir créditos a pesar de que no saben después cómo los van a pagar”.

Entre los ejemplos más comunes relató el de personas con alquileres atrasados que sacan un préstamo para afrontar esa mora y que después no pueden solventar el monto de la cuota y el alquiler del mes siguiente.

Elisa cobró durante un tiempo el adelanto de la jubilación, pero dio de baja el servicio cuando vio lo que le costaba. “Después me pusieron un seguro que no pedí y al que le debía un montón de dinero también”, lamentó.

Ante este círculo de deudas los jubilados “están totalmente indefensos”, resumió el defensor de la Tercera Edad, que recordó que nada pasó después del veto del Presidente al aumento de las jubilaciones aprobado por el Congreso, salvo una presentación en la Justicia que llevan adelante para declarar la inconstitucionalidad de sus fundamentos. “La sociedad naturalizó que ser viejo es ser pobre”, finalizó.

La mitad de los deudores "irrecuperables" debe $ 77 mil o menos

El Instituto Argentina Grande (IAG) realiza un seguimiento de los datos de la morosidad en el país, y en su último informe detalló que el 26,9% de los deudores tienen tres meses o más de atraso en sus deudas. “Si se contempla el total de personas que se pueden endeudar, la cantidad de deudores morosos representa el 15,9% de la población total”.

De acuerdo con este informe 3,4 millones son deudores clasificados por el BCRA como “irrecuperables”; es decir, con un año o más de atraso. A su vez, son las personas que adeudan montos más chicos quienes más dificultades tienen para pagar: “la mitad de los clasificados como ‘irrecuperables’ adeudan montos de $77.900 o menos”.

Si bien todos estos datos abarcan a la población en general, Hernán Herrera, coordinador del área de economía del IAG agregó a PERFIL que “el sector de adultos mayores, jubilados y jubiladas no está ajeno al ajuste del gobierno nacional”. También señaló la vuelta al trabajo para sumar ingresos como una nueva normalidad y forma de generar recursos para pagar medicamentos o servicios. “El Gobierno no atiende, no compensa los problemas que genera”, sintetizó.

Fuente: Perfil

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