La reducción de Bienes Personales no tuvo solamente un impacto sobre las cuentas nacionales. También golpeó directamente a las provincias. Esto ocurre porque una parte de lo recaudado por el impuesto se distribuye a través de la coparticipación. De acuerdo con el informe al que accedió este medio, el 59,0% de la pérdida de recursos generada por la caída de Bienes Personales es absorbida por las provincias.
En otras palabras, la decisión de reducir la carga sobre los patrimonios alcanzados por el impuesto también significó menos recursos para los Estados provinciales.
En definitiva, la discusión no es solamente cuánto recauda el Estado, sino quién sostiene esa recaudación y quién queda aliviado cuando los impuestos se reducen. En la Argentina de Milei, los datos muestran que la respuesta vuelve a marcar una diferencia de clase: el peso de los impuestos continúa concentrándose sobre quienes tienen menos capacidad económica y se ven golpeados por la pérdida sostenida de sus ingresos y un mayor endeudamiento para gastos cotidianos, mientras por otro lado se achicó el aporte que hacen los mayores patrimonios del país.




























