El plan libertario para eliminar o suspender las PASO en septiembre quedó abortado por falta de apoyos. Apurados por recuperar la iniciativa política a la salida del Adornigaate, la Casa Rosada buscó instalar que avanzaría con su reforma electoral para despejar el camino hacia la reelección de Javier Milei. Sin embargo, en el medio, dinamitó su capital político en el intento, sin éxito, de vender el país a los extranjeros. Ahora, el Gobierno está débil, los apoyos se dispersaron y el peronismo se alineó para sostener las primarias. Ante la inminencia de un nuevo fracaso, en Balcarce 50 se imaginan postergar la discusión “más cerca de diciembre”, mientras se profundiza una nueva interna entre quienes están apurados por eliminar las primarias y quienes creen que pueden esperar hasta 2027.
El sondeo que inició Santilli con los gobernadores arrojó que “se estaban superponiendo demasiados temas” entre el capricho de Milei con la Carta Orgánica del Banco Central, el recorte al Régimen de Zonas Frías y el Presupuesto 2027. “No se le puede pedir tanto a los gobernadores sin darles nada”, reconocieron en el bloque libertario, donde creen que la reforma no va a llegar antes de la sanción del Presupuesto, un trámite que suele terminarse cerca de fin de año. Allí, la jefa de la bancada deberá conseguir los votos de la UCR y el PRO, además de los bloques provinciales que también disputa el peronismo. El lunes, el senador macrista Martín Goerling Lara reveló que en la última reunión del partido acordaron “mantener las PASO”.
Unidos y Organizados
La cumbre de la semana pasada del peronismo en el Hotel Emperador alineó a sus principales actores detrás de la reivindicación de las primarias. “Los que apoyen la eliminación o suspensión de las PASO se van a tener que hacer cargo de ayudar a Milei a tener 4 años más de este infierno para la gente”, repitieron todos los participantes. La lista de tareas que se llevaron los asistentes fue salir a convencer a los gobernadores que suelen colaborar con la Casa Rosada. Así, el senador Gerardo Zamora deberá convencer al misionero Hugo Passalacqua; Sergio Massa, al neuquino Rolando Figueroa y a Alberto Weretilneck; Máximo Kirchner, a los santacruceños; y Ricardo Quintela, a sus vecinos Jaldo y Jalil. El peronismo usará la carta de poner candidatos en las provincias que no acompañen para neutralizar los pactos de los colaboracionistas con la Casa Rosada.
La ruptura política de los misioneros Hugo Passalacqua y Carlos Rovira tuvo su réplica en el Congreso. En el Senado, el bloque se volvió a unificar tras una breve separación y, en Diputados, se disolvió el bloque Innovación Federal. Los diputados que responden a los gobernadores Passalacqua y Sáenz armarán su propio bloque, sin el puntano Claudio Álvarez y el formoseño Gerardo González. El movimiento es relevante porque es uno de los bloques en los que el Gobierno se apalancó para votar las leyes más antipopulares, como la reforma laboral. Según supo este diario, la semana próxima un enviado de este nuevo espacio se reunirá con Sergio Massa en su oficina de Retiro. Al interior de ese armado persisten las dudas sobre el rol que jugará finalmente el salteño Gustavo Sáenz.
Con el peronismo jugando para frenar la suspensión de las PASO, la Casa Rosada sacó el tema de la agenda. “En Diputados no está hablándose del tema”, reconoce una fuente parlamentaria, que agrega: “Si apoyan los del Norte Grande en Senado, los votos estarían, pero no alcanzarían en Diputados”. La interna misionera complicó los planes libertarios.



























