La cumbre peronista del martes por la noche definió un método para llegar competitivos al 2027. Tras casi cuatro horas de conversación entre Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa y un grupo de gobernadores, hubo acuerdo en construir un espacio opositor lo más amplio posible, habilitar la participación de todos los sectores con aspiraciones electorales y preservar las PASO como mecanismo para dirimir los eventuales enfrentamientos. También hubo coincidencia en evitar los desdoblamientos provinciales para fortalecer la ofensiva nacional. El entendimiento trazó una hoja de ruta y estableció un pacto de convivencia interna: “Que haya una sana competencia”. ¿Lo respetarán?
Fue, en definitiva, un primer paso. El peronismo todavía no resolvió la discusión por las candidaturas ni mucho menos las disputas por la conducción del espacio. Sin embargo, consiguió algo que hasta hace poco tiempo parecía lejano: establecer las bases y condiciones para librar la batalla sin romper el frente interno.




























