La historia se repite, la primera vez como tragedia. En marzo del 2018, el ministro de la Producción de Mauricio Macri, Francisco “Pancho” Cabrera, calificó de “llorones” a los empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA) en un contexto de destrucción del entramado productivo. Hace unas horas, el ministro de Economía de Javier Milei, Luis Caputo, que también estaba en aquel gabinete, calificó a los empresarios de la UIA de “tarados”. En el primer caso, la respuesta fue tibia, en el segundo, el actual, institucionalmente nula o individualmente fría. Con el atenuante de que la crisis fabril es, hoy, mucho peor que la del gobierno PRO.
Según supo Página I12, ante semejante afrenta, sólo dos o tres de la mesa chica de UIA, el Comité Ejecutivo, levantaron la voz en los chats de los ceos fabriles. Pero no hubo consenso para salir con un comunicado oficial de la entidad. Sólo, con ánimo de tirarse sobre la granada y no dejar el vacío, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, habló en radio con una corrección admirable para semejante contexto. Lo primero que dijo es que “no voy a entrar en polémicas”, para luego agregar que las de Caputo “no son declaraciones felices que ayudan al diálogo que tanto se necesita para sacar a este país adelante”.
En la misma línea que Rappallini se manifestó Elio del Re, de los metalúrgicos de ADIMRA. Más habituado a la crítica dura, esta vez se moderó. “No voy a polemizar con el ministro, no tiene sentido. Él es el ministro de Economía de la Argentina; yo soy un simple dirigente industrial”, dijo, y puntualizó que “no hay país desarrollado del mundo que no tenga un sistema industrial fuerte, que colabore con el sistema de ciencia, tecnología y educación.”
“Nuevamente, manifestamos nuestro más enérgico rechazo a las expresiones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien calificó de manera despectiva a quienes expresan preocupación por la situación de la industria nacional”, expresaron.
Remarcaron, además, que “la descalificación y el agravio no constituyen una respuesta a los problemas que atraviesa el aparato productivo. Las industrias argentinas enfrentan una realidad compleja, caracterizada por la caída de la actividad, la pérdida de competitividad, el aumento de los costos y la incertidumbre para invertir y sostener el empleo”.
Por último, aseveraron que “la industria es un pilar fundamental del desarrollo nacional. Genera empleo de calidad, impulsa la innovación, agrega valor a la producción y fortalece las economías regionales. Por ello, merece ser escuchada con respeto, independientemente de las diferencias que puedan existir”. Y que “reafirmamos nuestra vocación de diálogo institucional y convocamos a todos los actores públicos y privados a sostener un intercambio basado en el respeto mutuo, los datos objetivos y la búsqueda de consensos que permitan construir una Argentina con más producción, inversión y trabajo. La industria no necesita agravios. Necesita políticas que promuevan el desarrollo y un diálogo serio entre el sector público y el sector privado”.



























