Lejos de dinamitar el Banco Central o de prenderlo fuego, Javier Milei presentará esta noche, en cadena nacional, los alcances de la reforma de su Carta Orgánica. La iniciativa, que usará para polarizar con el kirchnerismo, marca el inicio de la campaña con la que buscará su reelección y es una de las exigencias que impone el Fondo Monetario Internacional. Además de prohibir el financiamiento del Tesoro por parte del Banco Central, en el Ejecutivo se entusiasman con endurecer los mecanismos de remoción del directorio y blindar la continuidad de Santiago Bausili más allá de su mandato. El proyecto llegará al Congreso recién el martes e ingresará por la Cámara de Diputados. Si bien la Casa Rosada trabaja en un paquete de medidas más amplio que incluye el proyecto de Inocencia Fiscal II, el “shutdown” importado de Estados Unidos y la Ley de Responsabilidad Fiscal para penalizar a quienes atenten contra el presunto orden macroeconómico, las iniciativas serán enviadas por separado para facilitar su aprobación.
El apagón del Estado es el que cosecha más críticas. “Nadie quiere importar un problema de los yanquis”, resumió un diputado que sigue de cerca la negociación. “Apagás el Estado nacional y dejás colgadas a las provincias”, agregó.
Modo campaña
La reforma del Central entusiasma al presidente Milei porque le permite polarizar con el kirchnerismo, que modificó aspectos centrales de la Carta Orgánica en 2012. Esa reforma redefinió el rol del Banco Central al ampliar sus objetivos más allá de la estabilidad monetaria e incorporar la promoción del empleo, el desarrollo económico y la estabilidad financiera. También habilitó una mayor asistencia al Tesoro mediante adelantos transitorios, amplió el margen para el uso de las reservas y fortaleció las facultades de regulación sobre el sistema financiero. Esos cambios son los que ahora el Gobierno busca desandar. Ese diseño no fue excepcional. La Reserva Federal de Estados Unidos también opera con un mandato múltiple. Sus objetivos son conducir la política monetaria del país para lograr máximo empleo, estabilidad de precios y tasas de interés moderadas. El proyecto del Gobierno, en cambio, reduce la capacidad del Central a preservar el valor de la moneda, a la que Milei en campaña llamó “excremento”, sin posibilidad de financiar al Estado.
“El BCRA va a volver a tener como misión fundamental preservar el valor de la moneda”, dijo Milei desde Perú. Justamente, la iniciativa libertaria copia la arquitectura del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), cuyo único objetivo es preservar la estabilidad monetaria, le prohíbe financiar al Tesoro y dificulta la remoción de sus autoridades. Para el oficialismo, este modelo fue exitoso para contener la inflación a la baja desde hace décadas. Nada dicen de la inestabilidad política. En los últimos cinco años, Perú ha tenido cuatro presidentes: Pedro Castillo, Dina Boluarte, José Jerí y José María Balcázar.



























