El empleo aparece como el principal examen para medir la consistencia de la recuperación económica. En otros ciclos expansivos, el aumento de la actividad se traducía, tarde o temprano, en una mayor demanda de trabajadores, pero actualmente esa relación parece -como mínimo- haberse debilitado.
Desde el inicio de la actual gestión, el sector privado perdió más de 300.000 empleos registrados y siete de cada diez puestos destruidos corresponden a empresas privadas. Los 330 mil asalariados formales que perdieron su empleo en el período se explican principalmente por el sector privado (71,4%), mientras que el sector público explicó el 22,4% y el trabajo en casas particulares un 6,4%, se acuerdo con el documento del IPYPP.
Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC) los asalariados registrados representaron en el primer trimestre de este año apenas el 44,6% de los ocupados, el nivel más bajo de los últimos años y 2,4 puntos menos que en 2023. En contraste, creció la inserción laboral vía el cuentapropismo y el empleo asalariado no registrado que, en conjunto, ya abarcan a más de la mitad de los ocupados (51,4% del total), exclusivamente motorizados por el autoempleo. En ese esquema, si se pone la lupa en la calidad del empleo, se observa que 4 de cada 10 trabaja en la informalidad. Esto equivale a un total de 8,5 millones de trabajadores que se encuentran en condiciones informales.
Asimismo ese crecimiento del autoempleo presenta un marcado componente femenino. Así se desprende de un informe del centro Fundar que dio cuenta de una de las transformaciones más silenciosas del mercado laboral: “lo que más viene creciendo es el cuentapropismo femenino”. En concreto, en 2012, solo el 34% del empleo no asalariado eran mujeres y actualmente ya llegó al 42%, agravando las condiciones estructurales de precariedad de las trabajadoras.
“Casi un 40% trabaja en comercio, principalmente de alimentos y ropa”, detallaron. Se trata de mujeres feriantes, comerciantes y, que venden desde su casa por internet. Asimismo, un 14% adicional trabaja en “Servicios comunitarios y personales”, principalmente, servicios de peluquería y tratamiento de belleza, y otro 13% trabaja en “Industria manufacturera”, pero no se trata del empleo en la fábrica, sino emprendimientos de fabricación artesanal de distinto tipo.

“El problema no es solamente el bajo crecimiento económico, sino la dificultad para transformar ese crecimiento en empleo productivo y protegido”, señalaron al respecto desde el Observatorio de la Deuda Social de la UCA. Este fenómeno ayuda a explicar una de las principales paradojas del mercado de trabajo argentino: la economía logró sostener niveles reducidos de desempleo sin consolidar una expansión equivalente del empleo formal, productivo y protegido.
De cara al segundo semestre, en definitiva, el empleo sigue siendo el indicador que mejor muestra hasta qué punto una recuperación alcanza -o no- al conjunto de la sociedad.
Segundo semestre: ¿Quién sostiene el crecimiento?"
Si el consumo, la industria, la construcción o el empleo no están sosteniendo hoy el crecimiento, ¿en qué se apoya oficialismo? Los indicadores exhibieron que el impulso proviene, principalmente, de un conjunto acotado de actividades vinculadas a los recursos naturales y a los servicios financieros.
En detalle, la producción de petróleo y gas en Vaca Muerta, la expansión de la minería, el buen desempeño de algunos complejos agroexportadores y la intermediación financiera explican buena parte de la mejora que exhiben las estadísticas de actividad. Se trata de sectores estratégicos por su capacidad para generar divisas pero que presentan una característica que los diferencia de otros motores históricos de la economía argentina: requieren menos mano de obra, tienen cadenas de proveedores más reducidas o concentran buena parte de su dinamismo en segmentos específicos, con un efecto de arrastre limitado sobre el resto del aparato productivo.
“Las empresas del RIGI estiman 15.194 empleos directos y 50.573 indirectos durante la etapa de construcción. Ahora bien, cuando se observa la fase de operación -es decir, los empleos permanentes de largo plazo- las cifras disminuyen considerablemente: se proyectan 8.196 empleos directos y 17.575 indirectos. Si se analiza la evolución del empleo registrado entre 2024 y 2026, puede advertirse que el RIGI todavía no compensa la caída general del empleo formal en otros sectores de la economía", detalló una investigación del Observatorio del RIGI (UNSAM-CONICET).
Por último, la discusión de fondo pasa por establecer si el posible crecimiento del PBI logrará extenderse al conjunto de la economía o si, como hasta ahora, continuará apoyándose en un número reducido de sectores, con escasa capacidad para generar empleo, dinamizar el mercado interno y arrastrar al resto del entramado productivo.
































