


¿Adiós a la ‘titulitis’? Por qué las competencias se consolidan como la nueva moneda de cambio de RRHH
Recursos Humanos19/07/2026

Las habilidades se consolidan como la nueva “moneda” del mercado laboral, pero España aún afronta retos clave para que ese cambio sea una realidad efectiva. Así lo señala el informe de la OECD Getting Skills Right: A Skills-First Labour Market, publicado el pasado 18 de junio, que analiza cómo las economías avanzadas están evolucionando hacia un modelo en el que lo determinante ya no es tanto el título académico, sino lo que una persona sabe hacer.


El estudio muestra que España ha realizado avances en áreas como la formación modular, las microcredenciales y la certificación profesional. Al mismo tiempo, sitúa el reconocimiento de habilidades, la interoperabilidad de los sistemas y una mejor conexión entre formación y empleo entre los desafíos que afrontan las economías que avanzan hacia un modelo basado en competencias.
España avanza en formación flexible, pero el talento sigue desajustado
El informe destaca que España se encuentra entre los nueve países donde las vías de aprendizaje modular están plenamente implantadas a nivel nacional, junto a economías como Australia, Finlandia o Suecia. Este modelo permite dividir los programas formativos en unidades más pequeñas y acumulables, facilitando la actualización continua de competencias sin necesidad de cursar estudios completos.
Asimismo, España cuenta con un marco nacional de microcredenciales, impulsado por el Real Decreto 822/2021, que regula credenciales de menos de 15 créditos ECTS y permite su acumulación dentro del sistema universitario. Estas herramientas están llamadas a jugar un papel clave en un mercado laboral en constante transformación.
A ello se suma el Catálogo de Certificados Profesionales, que el informe identifica como parte del sistema nacional de reconocimiento de competencias, vinculado a estándares profesionales y con acceso público a certificaciones alineadas con las necesidades del mercado laboral.
Pese a estos avances, el desajuste entre oferta y demanda de talento sigue siendo una de las principales debilidades del mercado laboral español. Según los datos recogidos en el informe, en torno a ocho de cada diez empleadores en España tienen dificultades para cubrir vacantes por falta de talento cualificado, mientras que alrededor de tres de cada diez trabajadores consideran que sus habilidades no encajan plenamente con su puesto de trabajo.
Un cambio de paradigma: del título a la competencia
La OECD subraya que el tránsito hacia un mercado laboral basado en habilidades requiere mucho más que eliminar requisitos de titulación en las ofertas de empleo. Es necesario construir sistemas que permitan desarrollar, identificar, reconocer y comparar competencias de forma clara y fiable.
En este contexto, contar con un lenguaje común de habilidades se convierte en un elemento esencial. Sin definiciones compartidas ni sistemas interoperables, resulta difícil para empresas, trabajadores, universidades y administraciones valorar adecuadamente las capacidades reales de las personas.
Para Simone Ravaioli, experto en credenciales digitales y director senior del ecosistema global de aprendizaje de Instructure, este cambio ya está en marcha: “La conversación global está pasando del aprendizaje a lo largo de la vida al reconocimiento a lo largo de la vida. La oportunidad está en que las competencias adquiridas en distintos contextos: educación formal, experiencia profesional o aprendizaje no formal, puedan hacerse visibles y tener valor real en el mercado laboral”.
Asimismo, ya no se trata solo de entregar conocimiento, sino de que las universidades puedan ofrecer modelos educativos que permitan a los estudiantes aprender de manera continua, adaptarse a nuevas tecnologías y mantenerse vigentes a lo largo de toda su vida profesional.
El reto para España: conectar el sistema
El informe identifica desafíos generales para avanzar hacia un mercado laboral basado en habilidades que también afectan a España, como la fragmentación de los sistemas de habilidades, la necesidad de infraestructuras de datos interoperables y la mejora de la coordinación entre educación superior, formación profesional y aprendizaje para adultos.
Además, apunta a la importancia de impulsar un cambio cultural en las empresas para que adopten prácticas de contratación y gestión del talento basadas en competencias, combinadas con las cualificaciones tradicionales.
En este escenario, España, como el resto de economías que avanzan hacia un enfoque «skills-first», deberá facilitar que las habilidades puedan circular, acumularse y reconocerse de forma efectiva mediante políticas públicas, colaboración entre actores y sistemas que permitan traducir las capacidades de las personas en oportunidades reales de empleo.
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