




La prensa comercial pasó por encima del dato, como si fuera una anécdota irrelevante: la designada economista jefa del Fondo Monetario Internacional, Silvana Tenreyro, es nieta de Juan Eduardo Tenreyro Díaz, detenido-desaparecido en la madrugada del 24 de marzo de 1976 en Tucumán. Era contador público y economista, integrante del gabinete del gobernador Amado Juri. Diversas fuentes lo identifican como secretario de Hacienda, mientras que en el Informe de la Comisión Bicameral de Tucumán figura como secretario general de la Gobernación. En las notas sobre su nieta, Clarín apenas lo mencionó en una línea; La Nación, Infoemba, Ámbito y El Cronista lisa y llanamente lo ignoraron, SEúO. En cambio, el diario español El País le dedicó la portada de su sección dedicada a América, con el título El FMI nombra economista jefa a una argentina nieta de un desaparecido de la dictadura. En la Argentina, sólo La Política Online valoró su significado e informó sobre las circunstancias de la desaparición. Para ello reprodujo partes de la nota que Juan Gelman publicó el 31 de mayo de 1998 en Página/12, mientras buscaba a su nieta, apropiada en el Uruguay, luego del secuestro y asesinato de sus padres adolescentes. El País también destaca que el secuestro de Tenreyro Díaz se realizó con un Ford Falcon, "el vehículo emblema de la dictadura argentina", con el que policías llegaron a su domicilio en el centro de San Miguel. Es Gelman quien arriesga una hipótesis que escuchó en Tucumán para entender la razón de la dictadura para secuestrar y desaparecer a funcionarios civiles de un gobierno sin vínculos con la resistencia armada: intereses económicos y apropiación de bienes en el extremo sur de la provincia, en la zona de Taco Ralo, donde habían montado las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), su primer campamento. Las tendencias actuales del neoliberalismo se anunciaron en la realidad antes de que el autodenominado "urbanista rojo" inglés, David Harvey, las teorizara, en 2004, en su libro El nuevo imperialismo: acumulación por desposesión.



La designación de Silvana Tenreyro en el segundo cargo de importancia en el Ministerio de Colonias y Protectorados de Estados Unidos no es una cortesía hacia el peronismo. El embajador Peter Lamelas declaró en la audiencia de confirmación en el Senado de su país, que una de las tareas que cumpliría en la Argentina sería asegurarse que la jefa del peronismo "obtenga el castigo que merece". Hace unos días, CFK cumplió un año de detención en condiciones humillantes, que no se aplican a los condenados por los peores crímenes de la historia argentina. El gobernador cuyo gabinete integró Tenreyro entre 1973 y 1976 fue Amado Juri, un peronista tradicional, partidario de la inversión en infraestructura, las políticas sociales y el apoyo a sectores productivos, especialmente vinculados a la economía azucarera, que desde la dictadura del general Juan Carlos Onganía estaba en una profunda crisis. El de Juri y Tenreyro no es el manual del FMI. Tampoco el de la nieta de Tenreyro.
Juri también promovió obras públicas, caminos, viviendas y equipamiento para municipios. Muchas quedaron inconclusas por el golpe de 1976, que llegó con una motosierra en cada tanque. Juri era un trabajador obsesivo, que permanecía durante la madrugada en su despacho e incluso citaba a sus ministros a esas horas. Para estrangular a la revolución castrista en Cuba, Estados Unidos subsidió el cultivo de la caña y la producción de azúcar en Asia, África y Latinoamérica. Aquella tecnocracia castrense cerró 11 de los 27 ingenios de la provincia, lo que destruyó 50.000 puestos directos e indirectos de trabajo y provocó una emigración que el CONICET estimó entre 200.000 y 300.000 trabajadores. El país es hoy el primer productor mundial de limón para industria y el cuarto del fruto fresco, con el 80% de la producción en Tucumán. De ese negocio participaron Franco y Maurizio Macrì. Pero ni esa implantación, ni la de los vehículos pesados cuyas plantas se radicaron allí, pudieron reequilibrar la situación producida por el colapso azucarero, que desorganizó la actividad y la estructura social de la provincia. Esto generó una crisis que indujo a la rama indigenista de la Cuarta Internacional a crear el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y su Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). También era intensa la actuación sindical y estudiantil. El contador Tenreyro era considerado un administrador responsable, pero carecía de los recursos para enfrentar tantas necesidades.
La respuesta concebida fue represiva. En su tercera presidencia, Juan Perón resistió la presión castrense que reclamaba hacerse cargo de las operaciones. Perón sabía que después de dos décadas de dictaduras desde su derrocamiento, confiarles a los militares el comando de la represión era abrirles la puerta para que retomaran el poder, tal como ocurrió. Pocos meses después de su muerte, la viuda de Perón, Isabel Martínez, y el Presidente interino, Ítalo Luder, firmaron cuatro decretos, en febrero y diciembre de 1975, accediendo a ese reclamo. Primer jefe del Operativo Independencia fue designado el general Ricardo Agustín Muñoz, quien murió en su primer operativo de reconocimiento, al caer su avión. Lo reemplazó el general Adel Vilas, quien trajo al monte tucumano, y sobre todo a la urbe, la estrategia y las tácticas del Ejército colonial francés en Indochina y Argelia. Lo contó él mismo en un libro que el Ejército no le permitió publicar, porque detallaba con crudeza operativos ilegales, como secuestros, torturas y asesinatos clandestinos. Como en Argelia, las capellanías castrenses bendijeron la masacre. "Las últimas noches del gobierno constitucional fueron, en verdad, una ordalía de bombas y atentados, de violencia y muerte, un desmadre de la razón y un desborde de los controles normales de la democracia", escribió el periodista Hugo Morales Solá, en su biografía de Amado Juri. El gobernador fue detenido en su casa y trasladado a la gobernación, donde lo recibió el interventor militar Antonio Domingo Bussi, jefe de la Brigada V de Infantería, que antes comandó Jorge Rafael Videla. De Tucumán, Juri fue detenido en el penal de Villa Urquiza y luego trasladado a Buenos Aires, donde pasó dos años privado de su libertad.

Juan Eduardo Tenreyro Díaz también fue secuestrado a la madrugada por fuerzas militares, pero nunca reapareció. Gelman encontró las pocas referencias conocidas en el legajo 03674 de la CONADEP, que contiene el testimonio de Andrés Francisco Valdez, que fue entrenado durante un semestre de 1975 en la Escuela de las Américas que el Comando Sur conducía entonces en la Zona del Canal de Panamá. Allí siguió un curso de interrogación dictado por Boinas Verdes de Estados Unidos y paracaidistas franceses. Luego Valdez dictó esos mismos cursos a policías paraguayos de Stroessner.
Valdez contó que en 1976 y parte del '77 "viajó reiteradamente a Tucumán enviado por el Batallón de Inteligencia 601 del Ejército para cumplir funciones como asesor, a órdenes del coronel Ramón Fernández. Entre otros lugares, estuvo en San Miguel de Tucumán, Lules, Faimaya (sic), Cruz de Palo". Valdez nombra a algunos de los que interrogó, por órdenes de Bussi:
- José Guetas Chebaia, secretario de Planeamiento de Juri, el 24 de marzo.
- Guillermo Vargas Aignase, senador provincial, el 25 de marzo
- Juan Eduardo Tenreyro, secretario de Hacienda de Juri, el 27 de marzo.
- Dardo Francisco Molina, "senador provincial".
A Chebaia y a Vargas Aignase los interrogó en el Regimiento de Infantería de Monte Nº 28. Sabe que luego "fueron ajusticiados y fondeados en el dique el Acheral (sic). Conoce el lugar exacto". (Consciente o inconscientemente, Valdez cambia El Cadillal por Acheral, pueblo ubicado a 44 kilómetros de la capital tucumana que fue base importante del ERP y los militares arrasaron. No hay dique alguno en Acheral.) A Tenreyro lo interrogó en la jefatura del Departamento de Policía. "Tenía unos 64 años. La orden fue dada por Bussi. Posteriormente es muerto y fondeado en el Dique El Acheral (sic). Conoce el lugar". Dardo Molina fue "ajusticiado y enterrado a unos 25 metros de la costa sur del dique El Acheral" (sic).
Gelman deduce con impecable lógica que si conoce el sitio exacto donde fueron fondeados, el torturador Valdez no se habría limitado a interrogar. Gelman se pregunta cuál sería la razón del especial interés que movió a Bussi a ordenar la desaparición de personas que no eran precisamente guerrilleros. Y responde: "En Tucumán es un secreto a voces que Chebaia y Tenreyro fueron secuestrados por unas tierras en Taco Ralo con las que finalmente se quedaron militares". Valdez nunca fue procesado. Cuando declaró ante la CONADEP, Valdez estaba preso por delitos comunes.
El fiscal federal Emilio Ferrer solicitó en 2003 la nulidad de las leyes de punto final y obediencia debida para poder procesar a Bussi por el secuestro y la desaparición de Tenreyro.
El actual Presidente Javier Milei fue asesor del general Antonio Domingo Bussi en la década de 1990. Él mismo lo ha contado, pero con dos versiones contradictorias, como es su costumbre. A su entorno le dijo que fue un trabajo entre 1994 y 1995, mediante dos contratos trimestrales como asesor de la Cámara de Diputados, para elaborar proyectos vinculados a la industria citrícola y azucarera de Tucumán. Chequeado aduce que Milei fue asesor de Bussi cuando éste era gobernador de Tucumán (1995-1999), citando una explicación del propio Milei en la que dijo: "Había unos temas que afectaban a la provincia de Tucumán y necesitaban un economista que hiciera el análisis de las leyes que se querían sancionar. Se terminó y me fui".

Todos los medios abundan en el curriculum de la nueva funcionaria internacional, quien se presenta con un perfil progresista y de sensibilidad social. No se explicitó si acompañará a Kristalina Georgieva cuando llegue a Buenos Aires en las próximas semanas. También de ella se ponderaba su sensibilidad social cuando fue designada, en contraste con Christine Lagarde. Pero la política que más allá de los actores impone el FMI no sería posible en la Argentina sin la tierra arrasada que dejó la dictadura que desapareció a su abuelo, cuando ella tenía dos años. En 2017, cuando Silvana Tenreyro fue designada directora del Banco de Inglaterra, el diario La Nación le preguntó por el origen de su interés por la economía. El País destacó ahora aquella respuesta: "Quería entender y trabajar en políticas para combatir la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la inflación. Todos problemas macroeconómicos de los que es imposible abstraerse creciendo en Tucumán y la Argentina”. Su pedigrí es imponente:
- Se graduó en la Universidad Nacional de Tucumán.
- Obtuvo su doctorado y su maestría en Economía en la Universidad de Harvard
- Trabajó como economista en el Banco de la Reserva Federal de Boston.
- Fue miembro del Comité de Política Monetaria del Banco de Mauricio.
- Fue miembro externo del Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra entre 2017 y 2023.
- Es profesora de la London School of Economics (LSE).
- Recibió los premios internacionales Yrjö Jahnsson, Bernhard Harms y Birgit Grodal.
- Es miembro de la Academia Británica, la Sociedad Econométrica, la Real Sociedad Económica y miembro honoraria extranjera de la Asociación Económica Americana.
- Presidió la Asociación Económica Europea.
El drama estructural
Hace algunos días Axel Kicillof se prestó a una entrevista con varios periodistas de buen nivel. Con su habitual poder de síntesis, empleó 40 minutos para cuestionar la política económica del gobierno de los Hermanos Milei. Reiteró que la provincia de Buenos Aires se propone como red y escudo para proteger a sus habitantes de esas políticas. Esta vez aclaró que no tiene los recursos suficientes para hacerlo, porque el Poder Ejecutivo incumple con las transferencias que constitucional y legalmente está obligado a hacer. Esa fue su tácita respuesta, entre otros, a Emmanuel Álvarez Agis, su segundo cuando fue primero secretario y luego ministro de Economía entre 2011 y 2015. Álvarez Agis venía de afirmar que cuatro de cada diez de las políticas impulsadas entonces por Kicillof eran de derecha y que, en la actualidad, el ajuste que realiza en la provincia de Buenos Aires es más drástico que el de Milei en la Nación. Agis puso así el dedo en una llaga que Kicillof no encuentra forma de calmar.
Este es el drama estructural de la provincia de Buenos Aires, que con 4 de cada 10 habitantes del país, sólo recibe 2 de cada 10 pesos de coparticipación. El Presidente Raúl Alfonsín modificó la ley de coparticipación en 1988, ante una rebelión de los gobernadores y distribuyó entre esas provincias 8 puntos de la cuota bonaerense. Su gobernador radical, Alejandro Armendáriz, no estaba en condiciones de resistirlo. De otro modo es muy probable que la renuncia a la presidencia se hubiera producido un año antes.
En 1991, Eduardo Duhalde le puso a Carlos Menem como condición para dejar la vicepresidencia y ser candidato a gobernador, la creación del Fondo del Conurbano. El 10% de lo recaudado por el impuesto a las ganancias se destinó desde entonces a Buenos Aires para realizar obras de infraestructura. Duhalde reconoció años después que cometió un gravísimo error. Menem acordó a sus espaldas la reforma constitucional con Alfonsín, que se aprobó en Santa Fe en 1994. Esto permitió la reelección de Menem, en 1995. Al año siguiente, ya reelecto, Menem le puso un tope de 650 millones de pesos anuales al Fondo del Conurbano, que luego de la caída de la convertibilidad se redujo a la insignificancia. Además de Duhalde lo padecieron Carlos Rückauf, Felipe Solá y Daniel Scioli, que dependían de la discrecionalidad del Poder Ejecutivo. Pese a la recomposición que acordaron Maurizio Macrì y María Eugenia Vidal, no pasó del 21,3% del reparto nacional. En su primer mandato, 2019-2023, Kicillof logró sostenerse gracias a las transferencias que Cristina gestionó ante el Doctor Fernández. Se terminaron cuando Milei empezó a gritar e insultar desde la Casa de Gobierno.
La ilusión de la pauta
La provincia de Buenos Aires dispone de una gran pauta publicitaria. El CEO de una de las principales pantallas ha pasado semanas investigando a sus periodistas, para comprobar si, además de lo que la empresa factura, no funciona un sistema de sobres para los conductores de programas. Algunos casos eran obvios, pero otros lo sorprendieron. ¡Hasta Fulano! Quienes gobiernan reciben un trato entre benévolo y encomiástico y pueden marcar temas prohibidos. Esto les hace creer que su destino es Balcarce 50. Sin embargo, nadie lo ha logrado. El único bonaerense que tuvo un escritorio con vista a la Plaza de Mayo entró por la ventana. El senador Eduardo Duhalde estuvo a cargo del Poder Ejecutivo en forma transitoria, por pocos meses. Pero eligió el camino de la violencia para manejar la crisis social y debió renunciar por los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Por momentos, perdió la razón. Le preguntaba a su esposa si ella no veía el mismo río que él en los jardines de Olivos.
Desde la gobernación, Kicillof ideó un sistema original para hacer realidad la ilusión de todos sus predecesores: dividió sus fuerzas, construyendo sobre un núcleo íntimo que lo acompaña desde que se postuló para ocupar el rectorado de la UBA cuando aún no tenía 30 años. Hombre con alta autoestima, creó un nuevo movimiento, que llamó Derecho al Futuro, y tomó distancia cada vez más pronunciada de quien amparó toda su carrera hasta entonces.
Varias veces en la entrevista explicó todos sus problemas por los incumplimientos de Milei. En un momento, su cortina de palabras permitió filtrar una pregunta acerca de la candidatura presidencial. Aunque todos saben que en enero lanzará la campaña formal desde la costa, el jefe futurista respondió que este no es momento de candidaturas, sino de construir una oposición consistente a Milei. Le preguntaron cómo se elegiría la fórmula si el gobierno consiguiera suprimir o suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Su respuesta fue la misma. En sus filas comienza a hablarse de fórmulas separadas. ¿Creerán que así se mantendrían las encuestas que lo ubican un par de puntos por delante o por detrás de Cristina, cosa que parece una imposibilidad aritmética y política? El gobierno habría querido barrer la semana que termina con las PASO, pero no contó con los votos necesarios, porque sin ellas los aliados de conveniencia del gobierno quedarían a merced de la Zarina.
Un punto a favor del futurismo es que una parte de quienes adhieren a una política nacional y popular sólo entienden el distanciamiento por razones personales. La responsabilidad se atribuye a unos, a otros o a ambos, pero es infrecuente encontrar quien explique con claridad las diferencias. El gobernador se ha abstenido hasta ahora de cualquier cuestionamiento explícito a la ex Presidenta, a quien pone por las nubes, junto a Perón, Evita y Néstor Kirchner, como las grandes figuras del pasado, por lo cual la gente menos informada sigue creyéndolo kirchnerista.
Por eso o a pesar de eso, una encuesta de DC Consultores indica que el 68% de la provincia no confía en el rumbo del gobierno de Kicillof. El 43% lo atribuye al contexto nacional. Pero el 46% se reparte entre quienes ven que el modelo de Kicillof no tiene respuestas y que se quedó en la crítica a Milei.

El nudo gordiano
Entretanto, Cristina está callada pero hiperactiva, con una exigente rutina de gimnasia, leyendo libros y documentos y estudiando chino e inglés, reveló su hijo en una charla en Carmen de Areco. Lo que no dijo es que también está supervisando la elaboración de una propuesta sobre la deuda externa, en momentos en que el Ministro de Economía Luis Caputo está gestionando incrementarla, tema sobre el que hoy podés leer una nota excelente de Lucka Glezer. En el acto en Carmen de Areco, Kirchner dijo que su visita implicaba asumir compromisos. "No es que uno después va a la Cámara de Diputados y anda solo por la vida, al mejor postor, para ver si da quórum o no". Sobre la deuda afirmó que los periodistas y los dueños de los medios dicen que la única forma de afrontarla es como quieren los acreedores. Que en materia de endeudamiento en la Argentina hay un pensamiento único. "Se hace lo que el mercado quiere, porque si no el mercado tiene miedo y si no ganan ellos va a haber un quilombo externo. […] No le podemos decir a los argentinos y argentinas que vamos a mejorar su calidad de vida solamente porque tenemos un buen corazón o buenas intenciones. Hay que ser realistas. Nuestra sociedad no se banca más frustraciones. Hace diez años que la Argentina puso la nariz para abajo, entró en el tobogán y todavía no encuentra el arenero".
Luego de repasar los vencimientos de deuda externa para los próximos años, recordó las discusiones al respecto cuando presidió el bloque Justicialista. "No fue que un día nos levantamos con el culo torcido, mal dormidos y con ganas de pelear. Entendíamos que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional quebraba la relación del peronismo con la sociedad, porque no iba a poder estar a la altura de aquello que se había comprometido en la campaña del 2019. Y así fue. Y así llegó Milei. Por eso digo y le contesto a los compañeros y compañeras, que con la unidad podemos ganar y perder, pero lo que no podemos dejar es de representar los intereses nacionales. Y mucho más hoy, cuando gran parte de la dirigencia está atemorizada, porque ven lo que han hecho con Cristina. Y han decidido dar la patita, hacer el muertito y mover el rabito, en vez de pelear por los intereses de la gente, porque les han metido miedo. Cuando se asumen compromisos ante la sociedad, cuando tu sociedad te premia, te da el honor de poder conducirla en un municipio, en una provincia, cuando te eligen delegado en un sindicato, o cuando representás a los propios, cuando sos el capitán de tu equipo, tenés que tener la decisión suficiente, porque esos lugares, que son muy lindos, también conllevan responsabilidades. Y esas responsabilidades hay que ejercerlas, el respeto no se pide, se gana. Entonces van a escuchar de cara a los tiempos electorales: sí hay que subir las jubilaciones. Todos sabemos. ¿Ahora, cómo hacemos? Nosotros creemos que hay que aplanar los vencimientos de la deuda. Si nosotros no logramos que sea menor lo que se paga por año, es muy difícil que podamos modificar la calidad de vida de los argentinos y argentinas".
Wǒmen gāi rúhé jiějué wàizhài wèntí?
Los equipos económicos del kirchnerismo están trabajando en una diferenciación entre dos tipos de deuda. La principal vulnerabilidad financiera del país no radica en los bonos emitidos en el mercado por 55.000 millones de dólares, con intereses relativamente bajos (cupón ponderado del 2,0%) y un perfil de vencimientos gradual y en cuotas. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional concentra una carga financiera mayor (6,0%) y un cronograma de pagos más exigente, con un muro de vencimientos muy escarpado, entre 2028 y 2032. A esto se suma que una parte importante de los bonos en dólares está en manos de organismos públicos (el Fondo de Garantía de Sustentabilidad y el Banco Central), por lo que no toda la deuda denominada en moneda extranjera constituye, en sentido estricto, deuda externa. Distinguir estas categorías —moneda, legislación y residencia del tenedor— resulta fundamental para diseñar una estrategia de endeudamiento consistente y para que el discurso público no las trate como un bloque homogéneo. De esa distinción se desprende una prioridad política y económica: reprogramar la deuda con el FMI, que es la que condiciona la estabilidad macroeconómica y el margen de maniobra de cualquier gobierno, mientras se administran los compromisos con los acreedores privados preservando el acceso al financiamiento y evitando una reestructuración innecesaria que encarezca el crédito y debilite la posición negociadora del país.
Esto implica que se trata de dos negociaciones, no una. Y cada una tiene una naturaleza, interlocutor y lógica de salida distintos:
- El FMI es un acreedor único, oficial, no negociable en el mercado secundario, sin quita o default posible. Sólo un acto de soberanía económica.
- Bonos de mercado (Globales y Bonares), constituyen un universo de acreedores dispersos — privados, Fondo de Garantía de Sustentabilidad, bancos locales, Banco Central—. Es posible la quita de capital, el recorte de cupón, la extensión de plazos, con calificadoras de riesgo, y consecuencias reputacionales inmediatas.
Además de estas diferencias técnicas, hay una de naturaleza política. El FMI es un antagonista externo que el peronismo y la sociedad identifican y entienden. En cambio, cualquier conflicto por los bonos de mercado se identifica con un default y se asocia con los eventos malditos de 2001: corralito, corralón, devaluación, pérdida de ahorros. Uno de los borradores más recientes sostiene que "la pelea con el FMI se cuenta. El default de bonos se sufre".
El objetivo no es el default ni la ruptura con el FMI, sino una reforma de las reglas del juego que permita a la Argentina normalizar su relación con el mercado de capitales global. Una parte de la deuda está dentro de los parámetros ordinarios de acceso del FMI, y es legítimamente exigible. Son entre 20.000 y 27.000 millones de dólares. Podría procurarse su refinanciamiento de largo plazo (10-15 años), sin condicionalidades ortodoxas, ajuste fiscal contractivo ni apertura forzada de la cuenta de capital. Pero hay un excedente de entre 30.000 y 38.000 millones de dólares que fue otorgado por encima de los criterios de acceso excepcional del FMI. Tanto la Auditoría General de la Nación como el Banco Central y el propio FMI lo atribuyeron a una decisión política y no a un análisis técnico sostenible. En diciembre de 2024, la Oficina de Evaluación Independiente del FMI reconoció que el crédito concedido a la Argentina en 2018, cuando Macrì invitó a enamorarse de Lagarde, fue el primer caso en que la deuda cayó en una “zona gris” de sostenibilidad, y concluyó que el otorgamiento de préstamos excesivos sin un programa creíble puede considerarse una forma de corresponsabilidad del propio organismo. Para este tramo, sí sería razonable reclamar una quita parcial por corresponsabilidad, sustituir en forma gradual el acreedor mediante financiamiento de los BRICS y un mecanismo que gradúe los pagos, según la capacidad de generación de divisas del país. Esta división en tramos técnico y político permitiría pagar lo que corresponde y discutir lo que no corresponde.
¿Se animará el futurismo a entonar esta nueva canción?
Por Horacio Verbitzky


























