Un electorado en tercios, con un sector indefinido que reclama orden y defensa de la propiedad privada

Actualidad - Nacional08/07/2026

El perfil ideológico de los argentinos aparece hoy dividido en tres tercios: un sector liberal/conservador, que alcanza el 36%; otro progresista/estatista, apenas por debajo con el 34%; y, entre ambos, un segmento indefinido o mixto, que representa el 30% del electorado y resulta clave para definir elecciones en primera o segunda vuelta. Menos ideologizado, ese tercio reclama orden y defiende con fuerza la propiedad privada, aunque no adhiere a una desregulación económica salvaje al estilo libertario ni acompaña la batalla cultural ultra de Javier Milei. Se trata de un electorado más reactivo a temas puntuales y a estados de ánimo del momento que a definiciones ideológicas firmes.

Los datos surgen de un adelanto del último sondeo de la consultora QMonitor, que relevó el clima político, económico y social entre el 5 y el 25 de junio. Si en los balotajes las sociedades suelen partirse en mitades -como acaba de ocurrir en Perú y en Colombia-, en la Argentina el escenario aparece fragmentado en tercios. Por una diferencia estrecha, el bloque más numeroso es hoy el liberal/conservador, que constituye el núcleo duro de respaldo a Milei: el 91,7% de quienes integran ese universo se identifica con La Libertad Avanza, el PRO o la UCR; el 87% aprueba la gestión presidencial y el 84% votó a La Libertad Avanza en las legislativas de octubre pasado.

Se trata de un bloque definido y coherente con un ideario que combina defensa del libre mercado, un Estado reducido a su mínima expresión, reclamos de orden y mano dura y un fuerte tradicionalismo moral, una agenda que encaja con bastante precisión en el universo de Milei. Su contracara, apenas dos puntos por debajo, es el sector que el sondeo define como progresista/estatista, que rechaza de manera casi unánime a la actual gestión: el 99% la desaprueba, el 78,6% votó a Fuerza Patria en las legislativas y el 74,7% se identifica con el peronismo/kirchnerismo. Se trata de un bloque que cuestiona el ideario liberal/conservador, reivindica un Estado presente, regulador y redistribuidor, critica el punitivismo cuando restringe derechos individuales y defiende conquistas como el matrimonio igualitario y la legalización del aborto.

Entre ambos polos aparece un 30% que no se identifica con ninguno de los dos espacios y que, por eso mismo, resulta decisivo para inclinar elecciones. Dentro de ese universo, un 47,8% aprueba la gestión de Milei y un 52,2% la desaprueba. Además, el 37% votó en blanco o directamente no votó en las presidenciales de 2023, una proporción que trepó al 43% en las últimas legislativas. Aunque no exhibe una identidad ideológica definida, este segmento se inclina mayoritariamente por sostener el orden y defender la propiedad privada. Al mismo tiempo, no muestra una adhesión consistente a la desregulación económica ni a la agenda moral conservadora que impulsa la derecha. Se trata, más bien, de un electorado volátil, sensible a cuestiones puntuales -como la inseguridad o una crisis económica- antes que a alineamientos ideológicos estables.

A partir de una serie de afirmaciones, el sondeo también buscó medir el nivel de acuerdo y rechazo frente a distintas políticas públicas. En lo referido al rol del Estado, la frase que cosechó mayor consenso fue “Los planes sociales generan dependencia y hay que reducirlos”: el 52% se mostró de acuerdo y el 48% en desacuerdo. En cambio, recibió más rechazo la afirmación “El exceso de gasto público es el principal problema de la Argentina”, con un 44% de adhesión frente a un 55% de rechazo. La consigna con peor saldo fue, de todos modos, “Los subsidios al transporte y la energía deberían eliminarse aunque suban las tarifas”: el 69% estuvo en desacuerdo y apenas el 30% la respaldó.

En materia de valores sociales, en cambio, el respaldo mayoritario se inclinó por sostener derechos ya conquistados, incluso en temas que algunos dirigentes del campo popular llegaron a calificar como “piantavotos”. Frente a la frase “El aborto legal fue un error y debería revisarse”, el 69% se manifestó en desacuerdo y apenas el 28% estuvo de acuerdo. Algo similar ocurrió con la afirmación “El matrimonio debería ser solo entre un hombre y una mujer”, rechazada por el 74% y respaldada por sólo el 24%.

Por último, el relevamiento también consultó qué políticas deberían sostenerse más allá del signo político del gobierno que asuma en 2027. La política que recogió mayor respaldo fue la de sostener un Estado sin déficit fiscal: el 61% consideró que debería mantenerse y el 29% opinó que habría que dejarla de lado. De hecho, ya hay sectores del peronismo que empezaron a incorporar la bandera del equilibrio fiscal, aun cuando desde la oposición se insista en que el superávit que exhibe Milei es en buena medida ficticio. Detrás de esa bandera aparecen otras medidas con saldo favorable, como la reducción de planes sociales (52% de apoyo), el protocolo antipiquetes (51%) y la eliminación de subsidios a las tarifas de servicios públicos (50%).

Del otro lado, las políticas con menor respaldo fueron la apertura de importaciones, que reunió un 50% de rechazo; el vínculo cercano con Estados Unidos, con 53% de rechazo; la reforma laboral aprobada por el Congreso, con 55%; y, en último lugar, las privatizaciones de empresas públicas, que apenas obtuvieron un 38% de aprobación frente a un 54% de rechazo. De esas respuestas puede salir parte del programa del candidato que aspire a conquistar a ese 30% que no se identifica con ninguno de los dos polos y que hoy aparece como el segmento decisivo del electorado.

Por Fernando Cibeira / El Destape

Te puede interesar
Lo más visto
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email