Todo para algunos y nada para todos aparece como una frase apropiada para describir la fase actual del gobierno de Javier Milei. El estadío de concentración del poder en grupos económicos nacionales y extranjeros en detrimento de las familias y la clase media se instala como una realidad abrumadora y como una elección de modelo político. En este sentido, hay tres datos que hay que mirar: el primero es que vía una quita de impuestos y el plan de inversiones RIGI el gobierno libertario lleva gastados más de 2000 millones de dólares, es decir, con lo que el fisco deja de recaudar para favorecer a empresarios se podría cubrir la totalidad de la ley de financiamiento universitario que el Ejecutivo se niega a cumplir, también se podría multiplicar por 12 el presupuesto del Hospital Garrahan o mejorar en un 180 por ciento lo que se destina a la Ciencia y Tecnología.
El segundo dato es que esa concentración empresaria está aumentando el poder de la burguesía de ceos que se han acercado a Milei y que digitan la agenda de medidas oficiales por una cuestión de tamaño, influencia y presiones, Consagra el esquema de un gobierno a medida de las corporaciones. Y el tercer dato es que este modelo direccionado a los que históricamente tuvieron mucho, tiene una contraparte. Está detonando la economía familiar: según cifras a las que accedió Página I12, el problema de la mora en créditos ya excede a los bancos y a las billeteras virtuales y se instala en el sistema bancario de los grandes supermercados, donde hay moras superiores al 50 por ciento. Las mismas tarjetas de los grandes hipermercados no saben cómo hacer para cobrarles la deuda a personas que se van a endeudar para comprar alimentos básicos. Esta situación ocurrió, de hecho, con una de las cadenas más grandes del país, una de las foráneas que llegó a instalarse en la era menemista. Esa mora no sólo es por los salarios perdiendo contra el 2023, sino porque mientras les quita impuestos a los ricos, Milei les quita subsidios y les sube tarifas a los sectores medios y bajos. Hoy, la gente se endeuda porque luego de pagar los costos fijos no les queda margen y usan los créditos para comprar alimentos que luego tampoco pueden pagar.
Con esta perspectiva, la foto que el contexto obliga a poner en debate y es, sobre todo, lo que debería inquietar a una oposición deshecha en internas, es la de una economía que no tendrá un sacudón repentino, sino que está mutando en un modelo que ya seleccionó ganadores y perdedores. Los datos muestran una degradación social acelerada, un quiebre en los sectores medios y un puñado de corporaciones haciendo negocios extractivos que prefiguran una Argentina con una economía de enclave, como países petroleros del África. En ese esquema mucho tiene que ver la decisión oficial de transferir ingresos de la sociedad a grupos económicos vía quita de impuestos.
Hay plata
Un trabajo del economista Claudio Lozano al que accedió este diario muestra que con los 13 primeros proyectos de RIGI que el gobierno de Milei aprobó (hay 6 más pendientes), el Estado dejó de recaudar 1830 millones de dólares en perdones tributarios de Ganancias, derechos de exportación, aranceles de importación. Eso equivale al 0,28 por ciento del PBI. Para darse una idea de la magnitud del regalo del gobierno de Milei a los empresarios, es necesario mostrar a qué equivalen esos 1830 millones. Por ejemplo, argumenta Lozano, el Presupuesto de Ciencia y Técnica es de 1543 millones, un 0,15 por ciento del PBI, es decir, con lo que se gasta en financiar proyectos inversores de firmas y negocios millonarios, se podría aumentar 179 por ciento ese Presupuesto o multiplicarlo un 1,8. El funcionamiento del Hospital de Niños Juan Garrahan de este año asciende a 230.402 millones, es decir, con la plata de los 13 proyectos RIGI se podría aumentar un 1196 por ciento. Ese hospital se lleva del Estado nada más que el 0,02 por ciento del PBI, y ya fue víctima del ajuste de Milei mientras el Presidente sostiene subsidios a los ricos.
Las transferencias totales a las Universidades de este año están arriba de los 5231 millones. Pero lo que requiere la ley que el gobierno evita pagar es menos de la mitad de eso, es decir, con la plata del RIGI Milei podría cumplir con la norma y el financiamiento que viola. Los ejemplos son muchos, y el asunto es que no sería cuestionable el fomento a las inversiones si ese dinero, en realidad, fuera parte de un ajuste que se hace a otros sectores que no necesitan pagar menos impuestos.
Vale aclarar que este cálculo es variable porque es imposible medir el impacto fiscal del RIGI hacia adelante, porque los proyectos son diferentes. Pero el dinero que el Estado seguirá resignando es millonario. Además, aclara Lozano, muchas veces la oposición convocó al Gobierno a explicar bajo qué condiciones se aplica el plan y se otorgan los RIGI, pero nunca asistieron.
La otra cara, familias jaqueadas
Mientras Milei cede impuestos a quienes más tienen, los hogares penan por la caída del salario y el impacto en la mora en los créditos mayormente de consumo. Este esquema de endeudamiento se generó, además porque la sociedad padece la quita de subsidios y los tarifazos, que le comen buena parte del ingreso sin dejar excedente para otras cosas. Por esos las familias se vuelcan a la deuda. Esta semana se hizo viral el testimonio del ceo del Banco Galicia, Diego Rivas, que habló de una caída del 30 por ciento en los ingresos contra 2023 y blanqueó por qué las familias se endeudan y no llegan a pagar el crédito.
En la misma línea, la consultora 1816, la más escuchada en la City y casi una obsesión en los escritorios de los funcionarios del gobierno de Milei, circuló entre sus clientes un trabajo detallado sobre el tema, en base a cifras del Banco Central (BCRA). Precisan allí que “la mora de familias aumentó desde 12,1 por ciento en abril hasta 12,7 por ciento en mayo, la mora de empresas pasó de 3,3 a 3,5 y la mora total del sector privado creció de 7,3 por ciento a 7,7 por ciento”. Vale decir que en enero del 2025 la mora no llegaba al 3 por ciento total del sistema.
Especifican, además, que “en el caso puntual del crédito a hogares, la de mayo se trata de la decimonovena suba mensual consecutiva de la mora, que no para de batir récords. La irregularidad en el crédito a familias era de solo 2,5 por ciento en octubre 2024 , de modo que se multiplicó por más de 5 en un lapso de apenas 19 meses , algo sin antecedentes desde la salida de la Convertibilidad”.
No ven en 1816 que el esquema cambie y mejore el consumo vía crédito o la mora baje: “pensamos que al menos de acá a las elecciones del año que viene difícilmente el crédito a familias sea un motor muy relevante de la actividad económica (como lo fue en el 2do semestre 2024 y 1er semestre 2025 ) dado que más del 27 por ciento de las personas que tomaron préstamos dejaron de ser “sujetos de crédito”, por estar en mora (para calcular ese 27 por ciento incluimos el crédito de entidades no financieras ; calculamos en este caso el porcentaje de gente en mora, independientemente del saldo”, especificaron.
Al final de informe hay algunos datos espeluznantes. Admite 1816 que “la morosidad continúa subiendo en la amplia mayoría de las entidades financieras. De las 30 entidades más grandes en términos de préstamos a familias, calculamos que en 26 la mora subió en mayo contra abril”. Y agregan que en las entidades no financieras la mora “también continuó subiendo en mayo. En este caso la irregularidad alanzó el 32,2 por ciento en mayo versus menos de 10 por ciento hace un año y medio”. En este contexto, el dato más inquietante es que “si bien la morosidad de los individuos es alta en todos los segmentos etarios, es especialmente alta entre los más jóvenes. Según nuestros cálculos, casi el 40 por ciento de los menores de 35 años con crédito s vigentes (sea con entidades financieras o no financieras) tiene al menos un préstamo irregular”.




























