Con casi cuatro meses de demora, el gobierno busca dejar atrás el escándalo Adorni y relanzar la gestión. El desembarco de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete pretende mostrar a la Casa Rosada con mayor musculatura política y apertura al diálogo con las provincias, el Congreso y las fuerzas políticas aliadas. La jura del nuevo ministro coordinador, que consiguió el acompañamiento de trece gobernadores, quedó teñida por la presencia de su antecesor en el cargo. El inefable abrazo de Milei a Adorni expone las contradicciones de un gobierno que no encuentra salida a una crisis que no quiso ver a tiempo. El flamante jefe de Gabinete asegura que su principal objetivo es trabajar para que Milei pueda reelegir en 2027. Para eso deberá consolidar una mayoría parlamentaria dispuesta, al menos, a suspender las PASO el próximo año. La constante evocación al diálogo con las provincias y la incorporación del Ministerio del Interior a su estructura dan cuenta de que sus funciones continuarán circunscriptas a sumar el apoyo de los gobernadores, mientras que las decisiones políticas del gobierno las seguirá tomando la hermana del presidente.
Los mandatarios fueron invitados por la Presidencia y su presencia expone la expectativa que genera Diego Santilli a muchos de ellos, que veían en Manuel Adorni un interlocutor inviable: primero, por su soberbia y su falta de autonomía política; después, por lo inoportuno que resultaba mostrarse cerca suyo. En las últimas semanas, los gobernadores que se reunieron con Santilli pidieron explícitamente no fotografiarse con Adorni.
La hermana del presidente, que hizo hasta lo imposible para proteger al exvocero, terminó de convencerse de su salida el último jueves, cuando la tormenta perfecta asomaba. Ese día Patricia Bullrich informó que el Senado se encaminaba a destituir a Adorni; en paralelo, el fiscal Pollicita ordenó nuevas medidas de prueba en la causa contra Adorni y los diarios publicaban nuevas compras suntuosas con las tarjetas de empleados de la Jefatura de Gabinete. Esto último abrirá una investigación interna, adelantó un funcionario con despacho en Balcarce 50 a este diario. Para colmo, Milei tocó su piso de imagen en las encuestas, “perforando su propia base de votantes”, explicaron desde Inteligencia Analítica a este diario. Según esta consultora, la imagen del presidente “cayó desde febrero con el viaje de Adorni y su mujer. Se estabilizó con fluctuaciones muy amplias e inestables y, desde la nota de Adorni con Del Río en LN+, perdió 9 puntos, perforando su propia base de votantes”. En paralelo, la idea de “un candidato de unidad” del peronismo duplicó, por primera vez, en intención de voto a Javier Milei.
Santilli, el ministro del Interior con traje de jefe de Gabinete, seguirá reportando a Karina Milei. La hermana del presidente aceptó uno de los pedidos del asesor Santiago Caputo, que es no romper los acuerdos con los gobernadores. El mensaje que Santilli transmite a los aliados es que “la Casa Rosada podría habilitar colectoras”, según confirmó el entorno de un mandatario que tuvo diálogo reciente con el flamante ministro coordinador.
Este miércoles, Karina Milei recibirá a los diputados y senadores libertarios para trabajar la agenda parlamentaria. El encuentro está previsto a las 9.30. Además de manejar la botonera del Ejecutivo, la hermana del presidente intervino el bloque de senadores. La creación de un grupo de WhatsApp, que la tiene como administradora, expone la falta de confianza en Patricia Bullrich, a quien prefiere controlar de cerca.
La Casa Rosada busca instalar la idea de un relanzamiento del gobierno con la llegada de Santilli. Un reseteo de la gestión. En los ministerios se respiraba alivio y esperaban que, ahora sí, el gobierno recuperara la agenda y la iniciativa política. La avanzada de Karina Milei sobre el Ejecutivo, al decidir el reemplazo de Adorni con su hermano fuera del pais, y sobre el Poder Legislativo, al citar y controlar por WhatsApp a la tropa libertaria, le deja poco margen de maniobra a Diego Santilli. Si el jefe de Gabinete sólo se limita a administrar el costo político del ajuste y la crueldad que recae sobre la mayoría de los argentinos, su ascenso será apenas una lavada de cara.


























