El evento tendrá además condimentos internos dentro del propio oficialismo. La vicepresidenta Victoria Villarruel confirmó su presencia en Rosario pese a no haber sido invitada inicialmente en el esquema protocolar diagramado por la Secretaría General de la Presidencia a cargo de Karina Milei, mientras que también se espera la asistencia de Manuel Adorni, en medio de su escándalo que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito, y pocas horas después que se anunciaran cambios desplazándolo de la vocería presidencial. La coincidencia de estas figuras en un mismo escenario abre interrogantes sobre posibles gestos políticos y el clima dentro del Gobierno durante la ceremonia.

Los focos puestos en Adorni. Sumido en un escándalo que parece no tener fin, y con buena parte de oficialismo y oposición pidiendo su remoción, el funcionario mantuvo un bajo perfil en las últimas semanas tras la polémica generada por declaraciones vinculadas a su patrimonio y luego de que el Gobierno avanzara con la designación de un nuevo vocero presidencial. Su presencia en el Monumento a la Bandera podría generar reacciones entre algunos asistentes al acto, que suele convocar a miles de personas.
Movilización libertaria y clima político
En paralelo, sectores libertarios de Santa Fe preparan una fuerte movilización para acompañar la visita presidencial. Dirigentes cercanos a la diputada nacional Romina Diez impulsan la participación de militantes y jóvenes vinculados al espacio oficialista, con el objetivo de mostrar respaldo al jefe de Estado.

La visita también se producirá pocos días después de la inauguración de las obras de restauración del Monumento a la Bandera, una intervención financiada por el gobierno santafesino luego de años de demoras y reclamos por la falta de avances. La obra se convirtió en un nuevo punto de discusión sobre la distribución de recursos entre la Nación y las provincias.
La relación entre Milei y Pullaro
A pesar de las diferencias que mantienen en distintos temas de gestión, Pullaro destacó la importancia de la presencia presidencial en Rosario. El gobernador viene reclamando fondos para infraestructura y mejoras en rutas nacionales, aunque evita escalar el conflicto con la Casa Rosada y mantiene un canal de diálogo abierto con el Gobierno nacional.
La relación entre ambos combina reclamos por recursos con una convivencia política pragmática. En Santa Fe, tanto el oficialismo provincial como La Libertad Avanza comparten parte del electorado, una situación que lleva a evitar confrontaciones directas en momentos de alta visibilidad pública.

La ceremonia por el Día de la Bandera tendrá además una fuerte participación de estudiantes de distintas provincias. Miles de alumnos de cuarto grado realizarán la tradicional promesa de lealtad a la bandera en el renovado espacio público, una de las actividades más emblemáticas de la celebración.



























