

Las provincias sufren la baja actividad: se desploman las transferencias nacionales
Actualidad - Nacional06/04/2026El estancamiento de la actividad en medio de una crisis en sectores clave ya está haciendo sufrir a las provincias. Por el bajo consumo y el desplome de la recaudación, las transferencias nacionales a los gobernadores cayeron un 8% en lo que va de 2026, un escenario que explica la necesidad del Gobierno de salir a adelantar recursos de la coparticipación 12 distritos del interior.


Las transferencias totales de Nación hacia las provincias cayeron un 8,3% real durante el primer trimestre de este año en la comparación con el primer trimestre de 2025, calculó un reciente informe de la consultora Politikon Chaco a partir de los datos oficiales del Ministerio de Economía y el Indec.
Por un lado, las transferencias no automáticas, definidas discrecionalmente por el Poder Ejecutivo Nacional, cayeron en la mayoría de las provincias, excepto en nueve (que se beneficiaron de un mayor reparto de los Aportes del Tesoro Nacional o de convenios de recepción de fondos para sus cajas previsionales).
Pero, por el otro, es el desplome de las transferencias automáticas, definidas por ley y de mucho mayor volumen, el que verdaderamente influyó en la caída de los fondos totales transferidos. Estas bajaron de manera pareja para todas y cada una de las provincias, dejando un saldo de 1,1 billones de pesos menos girados por Nación entre enero y marzo de 2026 respecto al primer trimestre de 2025 (medido a precios actuales).
Así, la mayoría de las provincias registraron una baja interanual de las transferencias nacionales totales de entre un 6% y un 8%. La menos perjudicada fue La Pampa, en donde las transferencias disminuyeron solo un 2,3%. Al contrario, la más perjudicada fue la Ciudad de Buenos Aires, con un desplome del 46% debido a las menores transferencias no automáticas recibidas en concepto de la deuda de Nación, que sigue judicializada.
Menos actividad, consumo y recaudación
Lo que ocurre no es otra cosa que la consecuencia directa de la merma de la economía. El encadenamiento es obvio. La menor actividad y el atraso salarial llevan a un menor consumo, que a su vez genera una caída en la recaudación y, luego, a una menor coparticipación.
La actividad, por su parte, tuvo en enero su segunda menor suba interanual (1,9%) en 14 meses según datos oficiales, mientras que los privados anticipan una baja intermensual en febrero. Su amesetamiento se debe, sobre todo, a caídas de la industria y el comercio casi ininterrumpidas desde mediados de 2025 y al estancamiento de la construcción, los tres rubros de mayor impacto en el empleo.
En paralelo, la aceleración inflacionaria a niveles que rozan el 3% por cuatro meses consecutivos produjo una caída del salario real que no cesa desde septiembre pasado.
Producto de ello, el consumo masivo, prácticamente estancado ya desde octubre, comenzó directamente a caer en enero y febrero en el registro interanual (un 1,1% y 3,4% respectivamente) según la consultora Scentia. Se suma a las bajas en las ventas minoristas, que arrancaron en mayo de 2025 en la medición hecha por la CAME. En enero y febrero, estas descendieron 4,8% y 5,6% respectivamente.
Este escenario, a su vez, produjo una caída en la recaudación, que lleva ocho meses seguidos en baja. La caída fue del 7,6% en enero, 9,7% en febrero y 4,5% en marzo.
Así, bajó la recaudación de los impuestos de más impacto en la coparticipación federal (principal componente de las transferencias automáticas): consecuencia de la crisis del consumo, la recaudación por IVA se derrumbó un 10,1% en el primer trimestre, mientras que el atraso salarial llevó a una merma del 3,8% en el impuesto a las Ganancias, calculó IARAF en base a datos oficiales.
Las caída de la coparticipación
Como no podía ser de otra forma, las arcas provinciales sufren directamente el estancamiento económico y la alta inflación, y de manera casi lineal. Las transferencias por coparticipación nacional se derrumbaron durante todo 2024 producto del ajuste de shock de Javier Milei, pero repuntaron durante la primera mitad del 2025 cuando la actividad comenzó a recuperarse (aunque sin llegar a borrar toda la caída previa).
Sin embargo, el amesetamiento de la actividad terminó llevando a una nueva baja real en la coparticipación ininterrumpida a partir de noviembre pasado, resumieron los datos recopilados por el CEPA.
El escenario hacia adelante no parece ofrecer, a priori, atisbos de mejora, dado que encima el Gobierno congeló el impuesto a los combustibles, otro de los de peso en la coparticipación, para evitar que se sigan disparando los precios de los combustibles en medio de la guerra.
Mientras, el Gobierno busca salir de los escándalos de las últimas semanas con un nuevo impulso a la agenda legislativa en abril, que requiere de la colaboración de los asfixiados gobernadores.
Es por eso que, según trascendió, Milei prepara un decreto para adelantar fondos coparticipables a 12 provincias por un total de 400.000 millones de pesos, que deberán devolver antes del final de 2026 con un interés del 15%. La baja actividad amenaza ahora con convertirse en un problema político y parlamentario para el oficialismo.
Por Javier Slucki /.El Destape



























