Unos 140 trabajadores de la empresaAires del Surno cobran sus salarios desde diciembre, cuando la planta ubicada enTierra del Fuegohizo un parate de verano, demorado por la caída de la demanda, según denunciaron los gremios. El90% de los microondasque se comercializan hoy en el país son de origen asiático. En el último año, las importaciones de autopartes de partede China aumentaron en más de un 80%. Tres datos que son pantallazos de unacrisis industrialque avanza con el vértigo de una acelerada apertura comercialmientras se queda sin herramientas.
Las fábricas ven venir una ola devencimientos de medidas antidumping: de las75 barrerasvigentes,la mitad vence en 2026, de acuerdo a datos oficiales. Frente a este escenario, hay cámaras y grandes empresas que ya iniciaron o están por iniciar el papeleo técnico necesario para presentar las solicitudes de prórroga. Pero en el grueso del tejido industrial el clima es otro: muchas compañías directamente bajaron la guardia ante la convicción de que el Gobierno priorizará laapertura irrestrictapor sobre la protección del entramado productivo local.
Represalias políticas y el repliegue empresario
Las señales que emite laCasa Rosadano dejan margen para la duda. “No muestran intención en sostener las medidas, lo más probable es que todas caigan”, planteó una fuente que trabaja en una oficina corporativa de comercio exterior. El último lunes, el Gobierno decidió no renovar y dar de baja una medida antidumping que gravaba con unarancel del 28%a las importaciones de hojas de aluminio originarias de China. Se trataba de un escudo arancelario solicitado en 2020 porAluar, la firma comandada porJavier Madanes Quintanilla, que tenía fecha de caducidad para el próximo 5 de marzo y cuya extensión ya había sido requerida formalmente por el gigante del aluminio.
La jugada oficial se leyó como unarepresalia directa por el cierre de la planta de FATE, propiedad del mismo grupo empresario, anunciada apenas una semana atrás. En el entorno del presidenteJavier Mileiexiste el convencimiento absoluto de que Madanes Quintanilla midió eltimingpolítico para detonar el cierre de la fábrica de neumáticos justo en medio del sensible debate legislativo por lareforma laboral.
Este episodio, sumado al reciente fuego cruzado a cielo abierto entre el propio Milei yPaolo Roccapor la importación de caños sin costura de China para la licitación del proyecto de GNL, moldea las actitudes delestablishment. Las principales empresas del paíseligen el repliegue y asumen la imposibilidadfáctica de negociar un paraguas protector con una administración que aborrece la intervención estatal en el comercio exterior.
Atajos aduaneros y el debate estructural
Frente a la inacción de los expedientes de dumping, las estrategias legales de supervivencia mutan. Fuentes fabriles detallaron aPERFILque los departamentos de comercio exterior de las firmas trabajan hoy más sobre laimposición devalores criterioque sobre la denuncia de competencia desleal. La maniobra técnica busca que la Aduana fije unprecio de referencia mínimoy detecte si la mercadería extranjera ingresa al país a valores irrisoriamente inferiores al costo internacional histórico. Es un atajo administrativo parafrenar la subfacturaciónsin depender de la voluntad política para firmar una resolución antidumping.
El problema es que, cuando las empresas deciden seguir la vía institucional, chocan con un frontón burocrático. Los ejecutivos que desfilan por laSecretaría de Comercioy elMinisterio de Economíaaseguran que los funcionarios los atienden, escuchan sus reclamos técnicos y asumen el compromiso formal de revisar cada expediente. Sin embargo, en la intimidad de esos despachos, la respuesta que se llevan los industriales es que la decisión final no depende de ellos, sino deBalcarce 50.
La arquitectura legal para desarmar la protección ya comenzó. En enero de 2025, la Secretaría de Comercioflexibilizó normativamente el régimen antidumpingmediante una resolución que pasó casi desapercibida, pero que alteró las reglas de juego a largo plazo. La normativaacortó la duración de las medidas de cinco a tres años, y eliminó la histórica renovación ilimitada para permitir unaúnica extensiónuna vez terminado el plazo original.
Los números duros de laComisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE)exponen la parálisis del sistema. Si bien existen históricamente445 investigaciones abiertaspor dumping, actualmente solo quedan75 barreras vigentes. En lo que va del año, solo existen dos causas abiertas. Una está destinada a frenar el ingreso de rodamientos usados para electrodomésticos y la otra fue impulsada por la histórica firmaDreanpara frenar la importación de lavarropas terminados. Ambas apuntan contra empresas de origen chino.
El debate de fondo, sin embargo, es unafalta de competitividad estructural. “Ni con las tres reformas le podemos competir a China”, planteó una fuente metalúrgica. En una de las cámaras industriales más castigadas por el desplome del mercado interno admitieron por lo bajo: “China igualgana por precio y escala de producción, incluso compitiendo de manera leal y sin hacer dumping”.
La contraparte, representantes corporativos de las empresas chinas emplazadas en Argentina, piensan distinto. "La entrada de productos importados de mejor calidad hizo dar cuenta que losproductos argentinos tampoco ganan en ese terreno, aun quitándole los impuestosque pesan sobre los costos", sentenció una voz ejecutiva aPERFIL.
En el plano geopolítico, la pasividad del Gobierno ante la invasión de manufacturas chinas parece no incomodar a su principal aliado internacional. Fuentes diplomáticas con extensa trayectoria explicaron a este medio que la fluidez de los negocios entre Argentina y Beijing no genera cortocircuitos conWashington. Para la administración norteamericana, la balanza comercial de bienes de consumo es un tema menor, siempre y cuando el gigante asiático no avance sobre los intereses estratégicos primordiales de la Casa Blanca en la región:el control de los minerales críticos, la industria del armamento y el sector energético.