El voto por la reforma laboral abrió heridas entre Llaryora y Schiaretti

Actualidad - Nacional22/02/2026

El voto del bloque cordobesista en Diputados dejó expuesto el escenario de fragilidad que atraviesa el oficialismo provincial tras la contundente derrota ante los libertarios en las elecciones de medio término. El bloque que responde a Llaryora tiene seis bancas y le aportó a la reforma laboral dos votos afirmativos -los de los schiarettistas Carlos Gutiérrez y Carolina Basualdo- y tres llamativas ausencias: la del propio Juan Schiaretti y la de los viajeros Ignacio García Aresca -hombre del riñón de Llaryora- y Alejandra Torres. El demócrata cristiano Juan Brügge fue el único que votó en contra del proyecto en general. El día antes de la votación, se especulaba que la postura de los cordobeses podía hacer tambalear el corazón de la ley: el capítulo del Fondo de Asistencia Laboral con el que ya se relame el ministro Luis Caputo y por el cual los fondos de los jubilados se destinarán a financiar despidos.

En el entorno de Schiaretti, culpan al paro general por su faltazo. Previo a la sesión y al día de huelga, el exgobernador pasó el fin de semana largo descansando en Chile. El miércoles ya estaba en Córdoba y podría haber viajado ese día por la noche en el mismo vuelo que Carlos Gutiérrez (en el que también viajó Natalia de la Sota). Eligió viajar en FlyBondi el mismo jueves bajo el argumento de que esa empresa no frenaba su operatoria por el paro. Finalmente, la falta de provisión de combustible suspendió el vuelo y Schiaretti se quedó en Córdoba. Era previsible que el viaje para estar en la sesión quedara trunco, por lo que fuentes con experiencia en la logística legislativa sospechan un ‘error calculado’. Además, el diputado decidió no viajar en auto por cuestiones vinculadas a su salud.

Bajo la máxima de que “el que gobierna la provincia define la política”, en el schiarettismo reclamaron una definición al Panal -la casa de gobierno mediterránea- desde que el tema se puso sobre la mesa del debate público. Aunque al principio le restaron valor a la influencia que podía llegar a tener el voto de Alejandra Vigo en el Senado y apelaban a la paciencia para ver qué proyecto finalmente llegaba a Diputados -donde el bloque de seis bancas sí es influyente-, pero los días pasaron y la bajada de línea de Llaryora nunca llegó. Schiaretti mandó a avisar que votaría “lo que le convenga a Córdoba”, una forma gentil de tirarle la pelota al gobernador, que mantuvo la postura del laissez-faire, dando libertad de acción a sus diputados. El gesto no cayó bien en la mesa del exmandatario y todo terminó en ausencias y votos divididos.

Por su parte, Alejandra Torres e Ignacio García Aresca se encuentran de viaje. Hubo muchos rumores respecto de sus destinos, pero los equipos de ambos cerraron puertas, ventanas y celulares, y no respondieron a las consultas de Página/12, que confirmó con fuentes de San Francisco que García Aresca -que gobernó esa ciudad sucediendo a Llaryora- está en el exterior. Una nota de Letra P ubica a Torres en la Patagonia -también circuló que estaba en España, dando clases- y a García Aresca en Disney. En Córdoba es un destino que ya generó polémica cuando la diputada radical Gabriela Brower de Koning se fue a la tierra de Mickey Mouse creyendo que el año legislativo había terminado y faltó a una sesión convocada por la oposición de aquel momento, a la que le faltó un voto para trabar la suba de alícuotas del impuesto a los bienes personales.

Las ausencias y la dispersión de posturas ante uno de los proyectos más regresivos de la etapa democrática llamó la atención: en las dos sesiones anteriores del período de extraordinarias, los cordobeses tuvieron asistencia perfecta. Ni siquiera la temporada alta de turismo hizo doblegar la actitud sarmientina que en esta ocasión tiraron por la borda con un ausentismo del 50%. En esas dos sesiones, votaron casi todos en el mismo sentido: el 18 de diciembre se abstuvieron todos en la votación del Presupuesto y, excepto Alejandra Torres, votaron en contra de la Inocencia Fiscal; el 12 de febrero, cuando Schiaretti asumió tras un problema de salud y completó el bloque, dieron luz verde de forma unánime al Régimen Penal Juvenil y al Acuerdo Unión Europea-Mercosur.

En muchos rincones, y por lo bajo, dirigentes peronistas marcaron su incomodidad con el voto del bloque del oficialismo provincial. Inclusive el intendente capitalino, Daniel Passerini, apelando a una raíz peronista, habló con el corazón y desde el entorno de la gobernación le respondieron con el bolsillo. Con el manual del pragmatismo bajo el brazo, Llaryora terminó adhiriendo a la doctrina del peronismo cordón cuneta: Milei asfixió tanto las arcas provinciales que ahora parece que no hubiera otro camino que someterse -por acción u omisión- a los designios legislativos del líder libertario para sostener la gestión. Octubre lo hizo.

Durante la sesión, la diputada Natalia de la Sota hundió la daga y remarcó que “se advierte cuál es el espíritu de la ley cuando vemos que en el artículo 4 se elimina el término de justicia social como concepto interpretativo y de aplicación, nada menos que el concepto de justicia social”. Apeló a quienes se dicen peronistas a que revisen sus posiciones, en un tiro por elevación que tenía varios destinatarios, pero en especial sus excompañeros de espacio político en Córdoba. “Teníamos tiempo de pensar y animarnos a decirle que no a Milei. Eso es lo que nos está pasando: ¿qué pasa que no podemos decirle que no a Milei? Tener una posición firme en temas tan delicados, por eso cuestioné”, dijo De la Sota en declaraciones periodísticas posteriores. Cuentan que en privado fue mucho más crítica todavía con Schiaretti y Llaryora.

El escándalo generado por el artículo 44 obligó al gobierno a apurar la ley para servirle el triunfo legislativo a Milei antes de su discurso en la apertura de sesiones del 1° de marzo. La ley debía tratarse esta semana que entra pero se adelantó y dejó expuesta la fragilidad del bloque cordobés tras la derrota electoral del año pasado. Cerca de Llaryora saben que si no hay un tropiezo de Milei, el 2027 será un año electoral cuesta arriba.

Por Gregorio Tatian / P12

Te puede interesar
Lo más visto
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email