Mitos sobre la reforma laboral

Actualidad - Nacional15/02/2026
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Para instalar que la reforma laboral resulta beneficiosa, el gobierno apeló a una serie de argumentos poco sólidos con el objetivo de “vender” las bondades de la “modernización” laboral y/o ayudar a ocultar su impacto. Vale la pena desmitificarlos después de la media sanción del Senado, el jueves pasado.

Mito 1: “Los trabajadores van a cobrar mejor”. Falso. La reforma incluye jornadas extendidas de hasta 12 horas, fin de las horas extra con el banco de horas, reducción de salario post accidente o enfermedad y salario dinámico, con menor peso a los componentes fijos del salario y mayor arbitrariedad para el empleador en componentes variables, entre otros.

Mito 2: “Favorece a las PYMEs”. Cálculos sencillos demuestran que, aunque el gobierno insistió en que la reforma laboral era imprescindible para beneficiar a las empresas más chicas, las propuestas sólo favorecen a un puñado de grandes empresas, a través de los beneficios de la reducción de alícuotas de Ganancias Sociedades y la actualización por inflación de los quebrantos: el 92% del beneficio se concentra en sólo 14 mil empresas. Si bien la baja de alícuotas quedó desactivada, lo referido a quebrantos se mantiene y se calcula un costo fiscal de unos USD 2.500 millones.

En paralelo, el proyecto impulsa el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral, que reduce el costo para nuevas contrataciones. ¿Para las PyMEs? No, no distingue por tamaño de empresa. Por cierto, vale recordar que el mismo argumento se utilizó para impulsar el capítulo laboral de la Ley Bases con datos contundentes: -10.273 PYMEs (entre julio 2024 y octubre 2025).

Mito 3: “Genera empleo”. La historia es clara al respecto. Las reformas de 1993/4 llevaron la desocupación (mayo 1990 a mayo 2002) de 8,6% a 21,5%. Con Macri: se impulsó nuevamente una reforma laboral y se aplicó mínimo no imponible de contribuciones ¿El resultado? El empleo cayó en 139.097 casos. Desde que asumió Milei, la implementación del RIGI, el blanqueo laboral, el fondo de cese, la creación de la figura del “colaborador” no resolvieron nada. Al contrario: 52.497 puestos de trabajo registrado privado menos, 32.820 puestos de trabajo públicos menos y 8.350 trabajadores de casas particulares menos (entre julio 2024 y octubre 2025).

Mito 4: “Beneficia a los trabajadores de plataformas”. El artículo 1 de la norma propuesta excluye expresamente de la Ley de Contrato de Trabajo “a los prestadores independientes de plataformas tecnológicas conforme la regulación específica”. Además, la norma incluye un capítulo denominado “Régimen de los Servicios Privados de Movilidad de Personas y/o Reparto que utilizan plataformas tecnológicas”, cuyo objetivo es sólo “asegurar la independencia” de los trabajadores de plataformas (art. 114). Es decir, que no existe relación laboral con la empresa. Como si esto fuera poco, y sin ponerse colorados al hablar de innovación, decidieron derogar la Ley de Teletrabajo.

Mito 5: “Los trabajadores no pierden nada”. Un simple repaso describe que se pierde la protección frente al despido arbitrario, las indemnizaciones plenas, la previsibilidad horaria y control sobre su tiempo, el pago de horas extra, el derecho efectivo al descanso, los convenios por actividad como piso, la libertad y protección sindical y los aportes a la seguridad social, que ahora van a financiar los despidos.

Mito 6: “Esta reforma es novedosa. Es una ley de modernización laboral.” La reforma impulsada no tiene nada de novedoso: las mismas cosas fueron impulsadas por Macri entre 2016 y 2019 y por Menem, en los 90. El fondo de cese, el fin de la solidaridad en casos de subcontratación, la eliminación de conceptos para calcular la indemnización, la modificación de la irrenunciabilidad de derechos se repite en esta reforma como en la impulsada por Macri en 2017. La figura del colaborador (en los 90 fueron las nuevas formas de contratación), el fin de la ultraactividad, la reducción de contribuciones patronales, el blanqueo y la creación/incremento del período de prueba se comparten entre las tres reformas: Menem, Macri, Milei. ¿Modernización? Te la debo.

Mito 7: “El fondo de Asistencia Laboral va a nutrir al mercado de capitales argentinos.” El monto de reducción o redestino de fondos para indemnizaciones de los recursos de contribuciones patronales implica, en la interpretación menos perjudicial para el erario público, una reducción de USD 2.100 millones anuales para SIPA, PAMI y Asignaciones Familiares. ¿Qué va a pasar, entonces, con las jubilaciones, la prestación del PAMI o el monto de salario familiar en el futuro con este esquema claramente desfinanciador? ¿Cuánto falta para que el argumento sea “no alcanza la plata” para jubilaciones y por lo tanto haya que promover un esquema de capitalización individual como las AFJP?

Para muestra basta un botón: en el proyecto de ley actual, la administración del dinero de las indemnizaciones futuras “estará a cargo de una entidad habilitada a través de uno de sus fondos que tenga autorizado a tal fin por la Comisión Nacional de Valores”. No es novedoso: con Cavallo, la reducción de contribuciones generó un fuerte déficit fiscal que financiaban... las propias AFJP.

Mito 8: “La reforma beneficia a las provincias.” Como se describió, se eliminó la baja de la alícuota del impuesto a las Ganancias Sociedades, pero se mantiene la actualización por inflación de quebrantos. Dado que Ganancias es un impuesto coparticipable, la decisión impacta sobre el erario provincial. La merma de recaudación nacional coparticipable por la medida sobre quebrantos suma, en promedio, una reducción para las provincias de 2,8%.

¿Cómo afecta la reforma en la vida cotidiana de un trabajador? Imaginá que vas a trabajar —si todavía conservás un empleo registrado— y tu empleador te informa que, bajo el nuevo esquema de “salario dinámico”, este mes no vas a cobrar los premios ni los adicionales variables porque las ventas cayeron y “hay que acompañar el momento de la empresa”. El recorte llega al 15% de tu salario. Si no aceptás, tu empleador te deja en claro que habrá telegrama, incentivado en el Fondo de Asistencia Laboral, donde el despido no le significa poner un solo peso. Por cierto, con menos componentes del salario computando en el cálculo, la indemnización se reduce a la mitad. Para compensar la “colaboración compulsiva” con la empresa, empezás a hacer Rappi por la noche. Sumás horas después de tu jornada formal para recuperar lo que te descontaron. Trabajás preocupado porque si sufrís un accidente, en tu trabajo principal te pagarán sólo el 50% del salario básico. Llegás a tu casa agotado. El tiempo con tu familia se reduce al mínimo. Dormís poco. Al día siguiente volvés al trabajo sin saber cuánto va a durar tu jornada: el empleador puede extenderla bajo el esquema de “banco de horas”, difiriendo o compensando esas horas sin pagarlas como extra. Podés discutir de manera individual, porque el gremio ya no puede presionar para mejorar las condiciones. Game over.

Por Hernán Letcher / P12

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