Fuerte salto en el costo de la canasta alimenticia

Actualidad - Nacional13/02/2026
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La canasta alimentaria volvió a subir por encima de la inflación en enero y profundiza la presión sobre los sectores de menores ingresos. Mientras el índice general de precios registró una suba de 2,9 mensual, el costo de los alimentos básicos trepó 5,8 en un mes, casi el doble del promedio general. En paralelo, la canasta básica total avanzó 3,9 mensual. El dato refuerza la discusión política sobre la dinámica inflacionaria y el impacto social del actual modelo económico.

Según el último informe oficial, la canasta básica alimentaria se ubicó en enero en 201.939 pesos para un adulto equivalente, con una suba interanual de 37,6, mientras que la canasta básica total llegó a 440.226 pesos, con un aumento interanual de 31,6 por ciento. Estos números muestran que los alimentos continúan siendo uno de los rubros con mayor presión sobre el gasto cotidiano.

El impacto es aún más visible cuando se observa la situación de los hogares. Para una familia tipo de cuatro integrantes, la canasta alimentaria se ubicó en 623.990 pesos, mientras que la canasta total llegó a 1.360.299 pesos en enero. Esto implica que un hogar necesita ingresos por encima de ese nivel solo para no caer bajo la línea de pobreza.

La dinámica refuerza una tendencia que se viene registrando en los últimos meses: las canastas básicas crecen por encima del índice general de precios. En enero, la brecha fue evidente: 5,8 contra 2,9 mensual en el caso de alimentos. En términos políticos y sociales, esta diferencia tiene consecuencias directas, porque los sectores de menores ingresos destinan una proporción mayor de sus ingresos a la compra de alimentos y servicios básicos.

El dato se da además en un contexto donde la inflación acumula siete meses consecutivos de suba, lo que vuelve a instalar la discusión sobre la sostenibilidad del proceso desinflacionario que plantea el Gobierno. Si bien el índice general muestra niveles inferiores a los del año pasado, la composición del aumento de precios vuelve a mostrar un patrón regresivo.

El modelo económico actual, basado en ajuste fiscal, apertura comercial y reconfiguración del gasto público, tiene efectos heterogéneos según el nivel de ingresos. La aceleración de los alimentos y de los componentes básicos del consumo impacta con más fuerza sobre los sectores vulnerables, que destinan la mayor parte de su ingreso a cubrir necesidades esenciales.

En este marco, vuelve a escena la polémica sobre la medición de la inflación y la estructura del índice. Distintos economistas vienen cuestionando que el ponderador actual podría subestimar el peso real de los alimentos y los servicios en el gasto de los hogares, en particular después del salto tarifario y de la recomposición de precios relativos. La discusión técnica tiene un fuerte trasfondo político, porque define cómo se interpreta la evolución del poder adquisitivo.

La evolución de las canastas muestra que el costo real de subsistencia sigue aumentando a un ritmo elevado. En términos concretos, la línea de indigencia para un adulto equivalente quedó en torno a los 201.939 pesos, mientras que la línea de pobreza superó los 440.226 pesos mensuales.

Otro punto relevante es la evolución interanual. Los alimentos acumulan subas cercanas al 37,6 por ciento en el último año, por encima de la canasta total, que creció 31,6. Esta diferencia refleja que el consumo básico sigue siendo uno de los principales focos de presión inflacionaria.

En términos sociales, el escenario plantea un desafío adicional. La mejora de variables financieras o cambiarias no necesariamente se traduce en alivio para los ingresos reales de los hogares. La aceleración de los alimentos y servicios básicos se convierte en el principal canal de deterioro del poder adquisitivo, especialmente para trabajadores informales, jubilados y sectores con ingresos fijos.

El debate político sobre la inflación, entonces, ya no gira solo en torno al índice general, sino también a su composición. La evolución de las canastas básicas funciona como un indicador más directo del costo real de vida y del impacto del modelo económico sobre la estructura social. En ese sentido, los datos de enero vuelven a mostrar una tensión estructural: mientras el índice promedio se modera, el costo de lo esencial sigue subiendo por encima del resto de los precios.

Los números de las canastas vuelven a poner en el centro el debate sobre quiénes absorben el costo del proceso económico actual.

Fuente: Pagina12

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