







Es sabido que uno de los pilares discursivos de los totalitarismos es la demonización de lo diferente. Así ha sido siempre a lo largo de la historia.
El exponente del siglo XX, en el que sin dudas queda más graficado lo dicho, fue el nazismo. El régimen de Hitler desde sus comienzos asimiló sectores de la comunidad con los peores males imaginables. Así, socialistas, judíos, gitanos, personas con discapacidad y homosexuales, alternativamente y luego simultáneamente, fueron ocupando los objetivos a satanizar.
Una vez consolidado Hitler en lo más alto del poder, puso en marcha el exterminio de cada uno de esos colectivos. En el caso específico de quienes presentaban alguna clase de discapacidad, en 1939 llevó adelante el plan denominado ACTION T4. En el nombre de la “pureza racial alemana”, su meta era eliminar lo que los eugenistas y sus partidarios consideraban “vidas que no vale la pena vivir”: “las personas que, según creían, representaban una carga tanto genética como económica para la sociedad alemana y para el estado, debido a discapacidades psiquiátricas, neurológicas o físicas graves” (1).
Ochenta y siete años después, el actual gobierno nacional, profundamente neofascista, es un verdadero muestreo de discursos y actos discriminatorios explicitados de una manera que nunca se había visto en el país.
El pensamiento de la derecha extrema, aggiornado en sus ropajes y apariencias, encuentra hoy en Javier Milei su figura más bizarra y a la vez desafiante.
Baste recordar, como antecedente, una escena escabrosa de nuestra historia legislativa producida el 24 de noviembre de 2022 cuando Milei era diputado nacional. Ese día, sentado en su banca libertaria, votó en contra de la detección temprana de cardiopatías congénitas en bebés y niños. Se trata de una de las causas más frecuentes de mortalidad neonatal. Preguntado en entrevista televisiva sobre la razón de semejante decisión, dio la siguiente razón: “Porque significaba más presencia del Estado interfiriendo en la vida de los individuos y, además, implicaba más gasto” (SIC).
Considerar un “gasto” evitar la muerte de niños, ya era una alerta inequívoca de la inhabilidad moral que habilitaba la separación de un legislador de tan importante institución del Estado. Sin embargo, esa y otras señales igualmente claras, fueron desoídas. Sucede que, con frecuencia, la dinámica corporativa en ámbitos como el Congreso de la Nación, desalienta aquellas medidas que, de no tomarse, tienen después un costo social inconmensurable.
Fue así que, como presidente de la nación, Milei instrumentó un plan de gobierno inédito de persecución y agresión programada a los sectores más vulnerables de la población. Producto de ello, en el caso de las niñeces, en sólo un año (2024) la mortalidad infantil aumentó un 6,25 %, representando la mayor suba en veintidós años.
Respecto de otro de los colectivos más vulnerables del país, el de las personas con discapacidad, en mayo de 2025 se produjo un hecho incalificable en materia de corrupción. Con el fin de disminuir las pensiones por discapacidad y aumentar de ese modo los fondos a sustraer, se citaron cientos de miles de beneficiarios a direcciones inexistentes para completar trámites sobre sus pensiones. Lógicamente los afectados nunca asistieron y de ese modo se dieron de baja alrededor de 100.000 beneficios con el inconmensurable daño que representa para las víctimas, en su inmensa mayoría de muy bajos recursos.
Unos meses después, en agosto de 2025, en el mismo ámbito, se produjeron denuncias de ilícitos gravísimos por sobreprecios en las más altas esferas del gobierno. Ello produjo la renuncia del titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, abogado personal y amigo cercano de Javier Milei. Hace muy pocos días, Spagnuolo junto a otras 18 personas, fue procesado por la justicia federal por asociación ilícita y varios delitos más. En esos crímenes incalificables, según relata el propio Spagnuolo, la hermana del presidente, Karina Milei, Secretaria General de la Presidencia, participaba cobrando el 3% de la recaudación delictiva. Al no estar imputada la nombrada ni tampoco el presidente de la Nación, no se sabe al día de la fecha el rol de ambos en la organización.
Ante la tragedia ocasionada por la corrupción del ejecutivo, el Congreso, mediante la Ley N° 27.793, declaró la emergencia nacional en materia de discapacidad hasta el 31 de diciembre de 2026, prorrogable por UN (1) año más, realizando modificaciones al Sistema de Protección de las Personas con Discapacidad.
Milei, mediante el Decreto N° 534/25, vetó la ley el 1° de agosto de 2025 alegando falta de fondos para ejecutarla. Ante esa inédita decisión, ambas Cámaras del Congreso insistieron, según la constitución nacional, y la ley quedó sancionada.
Frente a ello, en una medida en la que reafirma su crueldad, Javier Milei, mediante el Decreto 681 del 21/9/2025, promulgó la norma, pero suspendiendo su ejecución con argumentos jurídica y moralmente insostenibles. Finalmente, ese decreto espurio fue declarado nulo tanto por la justicia federal (Juez de Campana Adrián González Charbay) como por ambas cámaras del Congreso Nacional.
A esa fecha, los cientos de miles de millones de pesos robados a los discapacitados ya estaban en manos de la banda criminal que en apariencia lidera el procesado Spagnuolo, y cuyos jerarcas mayores la justicia aún no investiga.
La runfla
Al asumir la presidencia, Milei ubicó en puestos claves del gobierno a las personas más cercanas tanto en lo afectivo como en lo ideológico. Eso es entendible ya que en la franja extrema en la que se mueve el presidente, sólo personas carentes por completo de misericordia o empatía podrían acompañarlo en esa cruzada de saqueo brutal que deja un reguero de enfermedad y muerte a su paso.
Así, por ejemplo, Martín Menem preside la Cámara de Diputados y bloquea la nunca creada Comisión de Juicio Político, lo cual garantiza parte de la impunidad con la que actúa la banda gobernante. A su vez, el sector corrupto del poder judicial se ocupa del resto.
En el mismo espacio, desde sus respectivas bancas, los libertarios/as impulsan leyes retrogradas y dañinas nunca propuestas. Es interesante notar que, dentro del congreso, el caso de Lilia Lemoine resulta emblemático porque enfrenta al cuerpo a una realidad que se niegan a aceptar.
Hay que recordar que Lemoine es una diputada que públicamente sostiene que la tierra es plana. Recuérdese, además, cuando acusó a las mujeres de “pinchar los forros” para quedar embarazadas, o cuando propuso que una persona infectada con COVID tosa sobre una mesa para que luego otra, que no tiene el virus, chupe la mesa para comprobar si se contagia.
Sin embargo. y a pesar de las numerosas pruebas de su inhabilidad moral para el cargo, Lemoine no fue objetada y desde 2024 es la Secretaria 1° de la Comisión de Ciencia, tecnología e innovación productiva de la Cámara Baja.
Desde entonces, y con una violencia discursiva en aumento, días atrás, la diputada agredió a un niño de 12 años, Ian Moche, acusando por televisión a su madre de hacer actuar a su hijo como autista. El objetivo de Lemoine, en su afirmación maliciosa, es verdaderamente brutal. Copia -como lo hace cotidianamente el presidente- la metodología de calumnia de Joseph Goebbels durante el apogeo del nazismo. Ella sabe perfectamente la condición del niño (certificada por el Estado), pero eso no importa. Se trata sólo de instalar la mentira en aquel sector de la sociedad proclive a creerla.
Los otros
Como se señaló al comienzo, la transformación del diferente en “enemigo” es una característica de los totalitarismos. En esa operación, la utilización de adjetivos que descalifiquen, y más concretamente que identifiquen a los opositores con alimañas o insectos desagradables, se torna ineludible.
Así, desde una posición explícitamente supremacista (se autodefine blanco, rubio y de ojos celestes), Javier Milei, en un discurso el 19 de febrero de 2024 en el “Club de la libertad” en Corrientes, vociferaba impostando la voz: «El Congreso es un nido de ratas y los políticos son una mierda que la gente desprecia” (SIC).
Tres días después, el 22 de febrero de 2024, el entonces vocero presidencial Manuel Adorni anunció en conferencia de prensa el “cierre definitivo” del Instituto contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). Señaló que se trataba de una institución “que no sirve para nada” (SIC).
En igual línea de pensamiento, la diputada Karen Reinhard, autodefiniéndose como “gente de bien”, propuso públicamente la construcción de un muro para separar de un lado los pobres que “les gusta vivir de planes” de los que “nos gusta el capitalismo”. Es conocida, además, su posición racista y discriminadora con posteos contra “los negros de mierda” (SIC).
Sucede que el racismo y la discriminación es política de Estado en la Argentina de Milei. El presidente, que desde el 10 de diciembre de 2023 lleva adelante una gestión de exterminio de los sectores más vulnerables de la población, reconoce su crueldad y además está orgulloso y goza de ella. Esta cualidad la hizo explícita en un discurso ante empresarios en 2025. Allí proclamó textualmente: «Soy cruel, soy cruel, cucas inmundos, soy cruel con ustedes…» (SIC). Ese día, Javier Milei evidenciaba una vez más su goce perverso y volvía a calificar como insectos a los opositores.
En ese sentido, el filósofo coreano Byung-Chul Han comienza su libro “La expulsión de lo distinto” afirmando que “Los tiempos en los que existía el otro, se han ido”.
Para Javier Milei y su runfla de criminales ellos son los unos, “la gente de bien” (SIC), y del otro lado estamos los otros, las ratas, los cucas, las niñeces, los socialistas, las mujeres, los pobres, los jubilados, los discapacitados, los homosexuales y todos aquellas/os que ellos califiquen como enemigos. De ese modo, a partir de la descalificación y paulatina eliminación, los otros dejaremos de existir, y en el imaginario fascista libertario sólo quedará la gente de bien. El mercado hará el resto.
A partir de las denuncias parlamentarias y del propio niño a Lemoine, los repudios a Milei y su hermana, en cada uno de los eventos populares, y los procesamientos de los dieciocho criminales junto a Spagnuolo, se encienden algunas pequeñas luces. El tiempo dirá si logran crecer e iluminar a nuestra dirigencia.
Referencias:
Después, siempre es tarde. https://encyclopedia.ushmm.org/content/es/article/euthanasia-program#programa-para-asesinar-a-personas-con-discapacidades-0
Por Carlos Rozanski *Ex Juez de Cámara Federal y ex presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N.º 1 de La Plata. / La Tecl@ Eñe






















