La mayoría de estudiantes universitarios mejoró su bienestar psicológico tras la pandemia

Recursos Humanos03/02/2026
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La mayoría de los estudiantes universitarios registraron una recuperación significativa en su bienestar psicológico y nivel de satisfacción vital en los cuatro años posteriores a la pandemia, según un estudio de la Universidad Estatal de Michigan.

Aunque la tendencia general fue positiva, los investigadores identificaron distintos ritmos de recuperación entre los alumnos, lo que revela la complejidad de los procesos individuales tras una crisis global.

El equipo dirigido por William Chopik, profesor asociado de Psicología, y Logan Gibson, investigador asociado de pregrado, acompañó durante este periodo a 248 estudiantes universitarios. Los resultados evidenciaron mejoras notables en el bienestar psicológico, una reducción clara de la sensación de soledad y mayores índices de satisfacción vital.

También resultó relevante el reencuentro presencial con amistades, que permitió restablecer los vínculos sociales y facilitó una transición más llevadera hacia la normalidad.

Entre los hallazgos centrales destaca el cambio de percepción hacia el aprendizaje en línea. Casi cinco años después del inicio de la pandemia de COVID-19, los estudiantes valoran con más aprecio las experiencias de clases a distancia que en 2020, cuando este formato fue generalmente rechazado.

Según la Universidad Estatal de Michigan, en la actualidad prefieren la educación presencial o combinada, antes que las alternativas exclusivamente orientadas al trabajo remoto o virtual.

Chopik explicó que este giro en la valoración del aprendizaje virtual ofrece pistas relevantes para diseñar futuros modelos educativos y laborales. “El hecho de que la gente contemple ahora con mejores ojos la instrucción a distancia nos dice algo importante sobre cómo diseñar opciones educativas y laborales flexibles en el futuro”, afirmó Chopik. Así, el estudio sugiere que los modelos híbridos podrían ganar terreno en el ámbito universitario y profesional, adaptándose a un entorno caracterizado por la incertidumbre y la necesidad de flexibilidad.

Por otro lado, el informe detalla que las preferencias de los estudiantes por modelos presenciales o en línea están ligadas a sus rasgos de personalidad y a los ambientes en los que se desenvuelven con mayor comodidad. Desde la Universidad Estatal de Michigan advierten que las políticas generales difícilmente podrán satisfacer todas las necesidades de la comunidad universitaria.

Por ello, los autores insisten en la importancia de considerar la diversidad de trayectorias y características personales al momento de diseñar estrategias de apoyo y acompañamiento académico.

Respecto al impacto de la personalidad, los estudiantes extrovertidos alcanzaron niveles superiores de satisfacción y experimentaron menos soledad durante la recuperación post-pandemia. En contraste, quienes presentaron grados más altos de ansiedad encontraron mayores dificultades para superar la aislación social a largo plazo. Gibson subrayó: “Este estudio nos da una idea más clara de cómo la personalidad importa más durante las crisis, pero menos una vez que la situación se estabiliza”.

A pesar de que la mayoría de los estudiantes demostró resiliencia ante los efectos de la pandemia, el equipo de investigación insiste en que las diferencias individuales ponen en evidencia la necesidad de evitar soluciones universales.

Chopik recalcó que, si se identifica a quienes podrían requerir apoyo adicional durante grandes transiciones, pueden establecerse mejores sistemas de apoyo en las escuelas y centros de trabajo. Esta aproximación permitiría a las instituciones educativas responder de manera más eficaz ante futuros desafíos, tanto sanitarios como sociales o económicos.

La Universidad Estatal de Michigan concluye que la recuperación del bienestar en la vida universitaria tras la pandemia exige comprender la diversidad de respuestas estudiantiles y adaptar los recursos de apoyo a distintas realidades. El estudio, además, invita a reflexionar sobre la importancia de los entornos presenciales para el desarrollo personal y la construcción de comunidades sólidas, pero también reconoce el valor de las nuevas herramientas digitales y la apertura a metodologías flexibles.

En definitiva, la experiencia universitaria posterior a la pandemia se configura como un espacio de transformación, en el que convergen expectativas renovadas, aprendizajes sobre la resiliencia y la necesidad de políticas que respeten la pluralidad de caminos hacia el bienestar.

Nota:infobae.com

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