¿Hacia un mundo con más silvers que jóvenes?

Actualidad09/01/2026
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En el año cero de la era cristiana, la población mundial se estimaba en alrededor de 300 millones de personas. Durante los primeros siglos, la mayoría de la población estaba compuesta por personas jóvenes, ya que las tasas de mortalidad eran elevadas y la expectativa de vida rondaba los 30 años. La estructura etaria de esta época reflejaba una pirámide de población muy amplia en la base, con un número significativo de jóvenes y una proporción reducida de ancianos, debido a las limitadas condiciones de salud y los constantes conflictos bélicos.

A partir del siglo VI, durante la Edad Media, la población global comenzó a experimentar cambios más drásticos. Pero plagas, guerras y hambrunas la mantuvieron más bien constante. Con el Renacimiento, una serie de avances en medicina y agricultura empezaron a favorecer un crecimiento demográfico moderado.

Era Moderna y Revolución Industrial
 
En la era moderna, concretamente a finales del siglo XVIII, la población mundial alcanzó los 1.000 millones. La Revolución Industrial, que comenzó en el siglo XVIII, contribuyó enormemente a un aumento en la esperanza de vida. Para 1900, la población mundial alcanzó aproximadamente los 1.650 millones de personas. Durante este tiempo, se observaron cambios significativos en la proporción de personas mayores. La industrialización y el urbanismo propiciaron un cambio en la orientación hacia el bienestar social y la salud pública.

En efecto, al quedar los trabajadores mayores fuera del sistema productivo, se dio origen a un concepto moderno: la jubilación. Por primera vez, el Estado (comenzando por la Alemania de Otto von Bismarck en 1889) empezó a institucionalizar el apoyo económico a los mayores, reconociéndolos como sujetos de derecho, pero también, de alguna manera, “apartándolos” del dinamismo social.

Siglos XX y XXI
 
El siglo XX marcó el comienzo de un fuerte incremento de la población. Gracias a los avances en salud, la expectativa de vida comenzó a aumentar de manera significativa, impulsada por los descubrimientos médicos durante la Segunda Guerra Mundial y la revolución médica posterior. En 1950, la población mundial era de aproximadamente 2.500 millones, y para el año 2000, esta cifra se había más que duplicado, superando los 6.000 millones.

Este crecimiento explosivo fue inicialmente joven. Pero a medida que la fecundidad comenzó a caer (las familias pasaron de tener 6 hijos a tener menos de 2 en muchas regiones), la base de la pirámide se estrechó, mientras que la cima comenzó a ensancharse gracias al aumento de la longevidad.

En 2023, la población mundial se estimó en alrededor de 8.000 millones, con una creciente proporción de personas mayores. En este contexto, se ha observado que la pirámide poblacional de muchos países, especialmente en Occidente, ha ido transformándose en una pirámide más rectangular, lo que indica un mayor porcentaje de personas mayores en relación a las más jóvenes.

Hoy vivimos un momento único: 2019 fue el primer año en la historia de la humanidad en el que hubo más personas mayores de 65 años que niños menores de 5 años.

La importancia de la población mayor
A lo largo de la historia, la población anciana ha jugado un papel crucial en la cohesión social y la transmisión cultural. En sociedades agrícolas tradicionales, los ancianos eran considerados portadores de sabiduría y conocimientos, desempeñando un papel fundamental en la educación de las generaciones más jóvenes.

Durante el siglo XX, las políticas de bienestar social comenzaron a cambiar para abordar las necesidades de los ancianos, destacando la importancia de su inclusión en la vida social y económica.

Actualmente, la población mayor de 65 años representa alrededor del 9% de la población mundial, y se proyecta que esta cifra alcanzará el 16% para 2050, lo que significa que aproximadamente uno de cada seis habitantes del planeta será mayor. Este crecimiento es particularmente notable en países como Japón, donde cerca del 28% de la población es mayor de 65 años.

La población de personas seniors en Europa, por ejemplo, es una de las más altas del mundo, con una proyección de que el 25% de la población será de 65 años o más en 2030. Este fenómeno está relacionado con políticas de bienestar social sólidas y un sistema de salud accesible. Sin embargo, esto también plantea desafíos en términos de sostenibilidad económica, ya que una mayor proporción de personas mayores supone una carga en los sistemas de pensiones y atención sanitaria.

Asia presenta una diversidad en la distribución etaria. En Japón, la población mayor de 65 años supera el 28%, destacándose como uno de los países con mayor envejecimiento. En contraste, naciones como India aún poseen una mayor proporción de jóvenes. Sin embargo, el continente asiático enfrentará un rápido envejecimiento en las próximas décadas, lo que plantea la necesidad de políticas efectivas para abordar la atención de la salud y la integración social de los mayores.

En América del Norte, Estados Unidos y Canadá están viendo un aumento en la población mayor, donde el 16% de la población tiene 65 años o más. En América Latina, la población mayor está creciendo, aunque a un ritmo más lento que en los países desarrollados. La clave estará en cómo las políticas públicas puedan adaptarse para enfrentar los retos del envejecimiento poblacional mientras se fomenta la inclusión.

En muchas naciones, como Argentina y Brasil, esta cohorte representa alrededor del 8% al 10% de la población total. En Argentina, por ejemplo, la población de 65 años o más alcanzaba 6.8 millones de personas según el censo de 2022, y se espera que este número continúe creciendo. Se trata en este caso de una etapa avanzada de transición demográfica. Según proyecciones del INDEC para 2025 y 2026, el país se encamina hacia una estructura poblacional donde habrá más ancianos que niños.

La relevancia de la silver economy
La creciente participación de las personas mayores de 65 años en la economía tiene implicaciones significativas. Esto se debe a que, con un aumento en la expectativa de vida, muchas personas mayores están activas en el mercado laboral, contribuyendo a la economía y desafiando las percepciones sobre la jubilación. Los “silver” representan un recurso valioso en sectores como el turismo, la atención médica, productos de consumo y tecnología.

La importancia de la población mayor no solo radica en su número, sino en su potencial para contribuir a la sociedad. Con un enfoque adecuado en la salud, la educación y la inclusión, los mayores pueden seguir siendo parte activa del tejido social y económico. Las proyecciones indican que para el 2050, el número de personas mayores a nivel global superará los 1,5 mil millones, lo que exigirá adaptaciones en los modelos de atención, empleo y vivienda.

La “silver economy” continuará expandiéndose, creando oportunidades en sectores innovadores que despierten el interés de esta nueva generación de ancianos activos. Los avances tecnológicos también facilitarán soluciones a desafíos como el cuidado a domicilio, la telemedicina y el acceso a servicios.

Un mundo más longevo
A lo largo de la historia, la humanidad ha experimentado cambios demográficos que han alterado no solo el número de habitantes sobre el planeta, sino la estructura interna de las sociedades. De un mundo dominado por la juventud y la brevedad de la vida, estamos transitando hacia una era de longevidad sin precedentes. Este fenómeno, conocido como la “revolución de la longevidad”, está redibujando el mapa económico, social y político del siglo XXI.

Las proyecciones de las Naciones Unidas indican que la población mundial seguirá creciendo hasta alcanzar un pico de unos 10.300 millones en 2080. Pero lo más impactante no es el total, sino la distribución.

Para el año 2050, se estima que:

Uno de cada seis habitantes del mundo tendrá más de 65 años (el 16%).

El número de personas de 80 años o más se triplicará, pasando de 143 millones en 2019 a 426 millones.

La pirámide poblacional dejará de ser una pirámide para convertirse en un rectángulo o pilar, donde las cohortes de edad son casi iguales hasta edades avanzadas.

A medida que caminamos hacia un futuro en el que la población mayor representará una proporción considerable de la humanidad, se torna esencial entonces adoptar enfoques inclusivos que reconozcan la experiencia y el valor de los mayores. La forma en que las sociedades respondan a estos desafíos determinará en gran medida la calidad de vida de las generaciones venideras y el desarrollo socioeconómico global.

Nota:infobae.com

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