LLA, el PJ, los gobernadores y el viaje del héroe

Actualidad29/11/2025
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El viaje del héroe es una forma de entender los mitos y la narración de historias en la que el protagonista debe cambiar para poder enfrentar los desafíos que tiene enfrente. El héroe debe aprender algo, debe tener una enseñanza a partir de lo que le sucede que será la llave para resolver el conflicto de la historia y avanzar hacia el final del relato. Esto mismo le pasa a Javier Milei, los gobernadores de Provincias Unidas y Axel Kicillof.

El 10 de diciembre, cuando asuma el nuevo Congreso y el nuevo Senado, empieza otra etapa del gobierno de Milei. El triunfo de La Libertad Avanza (LLA) despejó la posibilidad de que se avance en un juicio político contra el Presidente por los casos de corrupción, gracias a haber obtenido incluso más que el tercio parlamentario necesario para blindar su Gobierno. Ese mismo tercio sirve para blindar los vetos y los DNUs presidenciales.

Sin embargo, justo en el momento que Milei podría avanzar con solo la firma de lapicera para hacer todas las reformas estructurales que se plantea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el gobierno de los Estados Unidos le pidan mayorías parlamentarias para sostener estas reformas y Milei no puede hacer caso omiso. 
 
El modelo económico libertario aún no es autosuficiente, está basado en los préstamos del FMI y el socorro de Donald Trump. Es decir, Milei ganó porque consolidó una línea firme defensa de su Gobierno, pero no ganó totalmente porque ahora deberá negociar con gobernadores, peronistas, radicales y sindicalistas, las reformas que quiere hacer.

La pregunta radica en si todo el arco opositor se disciplinará con la ayuda del triunfo contundente libertario y colaborará como lo hizo los primeros meses de gobierno. En el fondo, estas preguntas tienen una gran pregunta madre: ¿cómo reaccionará la sociedad a las reformas? El Gobierno largó como provocación o tal vez como globo de ensayo el trascendido de que la reforma laboral que se viene eleva la jornada laboral a 12 horas.

Rápidamente las redes sociales se inundaron de comentarios y memes al respecto, de los usuarios peronistas gastando a los libertarios que no sabían cómo defenderse. Cuesta creer que Argentina está para una jornada laboral de 12 horas salvo profesiones especiales con contraparte de descanso también especiales y probablemente el Gobierno guarde esa transformación o la presente de otra manera.

Para garantizarse un sólido piso de acuerdo político, la reforma laboral está siendo elaborada en conjunto en el Consejo de Mayo que está siendo integrado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzennegger, en representación del Gobierno, Cristian Ritondo y Carolina Losada en representación del Congreso, Alfredo Cornejo por parte de los gobernadores, el presidente de la UIA, Martín Rapallini en representación de los empresarios y Gerardo Martínez de la UOCRA en representación de los trabajadores.

Uno de los borradores que circuló contiene iniciativas como impulsar convenios por empresa, y no por gremio, limitar las indemnizaciones, premios a la productividad, la creación de un banco de horas que implicaría perder las horas extras, una posible reducción de los impuestos al trabajo para generar más empleo y la opción de que los trabajadores cobren sus sueldos en pesos, dólares o euros.

Según declaraciones de todos los integrantes, hay un buen ambiente en las discusiones y a pesar de las objeciones de los diferentes sectores, la reforma laboral va avanzando y se presentará el 9 de diciembre para que, a partir del 10, la trabaje el nuevo Congreso. Junto con eso, el Gobierno impulsa el nuevo presupuesto, la reforma tributaria y prepara una reforma previsional. Este es el momento de avanzar, luego los problemas retornan, aparecen los imprevistos y el apoyo de la sociedad se disipa y vuelve la oposición a su fase más dura.

En el plano económico, el inédito respaldo de Estados Unidos mostró sus matices. El Gobierno esperaba que luego del salvataje de los primeros 20 mil millones de dólares, viniera otro de la misma cifra para comprar bonos de deuda argentino y despejar la duda sobre los próximos vencimientos de deuda, pero todo parecería indicar que no va a suceder. “La Argentina no necesita ese dinero”, dijo Jamie Dimon, presidente del JP Morgan dando cuenta de que algo sabía y Scott Bessent no habló del tema. No queda claro que Trump sea inmune a las críticas demócratas por los socorros a su “amigo”, como dijo en la última declaración en la que se refirió a Milei.

La extrema dependencia de Milei a la Casa Blanca es un punto ciego en su gobierno, algo que no controla. Además, Trump es tan cambiante como el tiempo y al igual que él es capaz de denostar a quienes anteriormente felicitaba o a la inversa. Ese es el caso de Lula da Silva, con quien ahora está en buenas relaciones. Gracias a este cambio de perspectiva sobre el líder brasilero, ahora Trump bajará el aumento extra que había hecho sobre los aranceles para la exportación de productos de nuestros vecinos a los Estados Unidos. Un cambio de humor de estos provocaría un terremoto en la Casa Rosada, del que probablemente no podría recuperarse. Por lo pronto Milei es “su amigo”, pero el mundo y el humor de Trump son cambiantes.

22112025trumpmileicedocg-2141541Donald Trump y Javier Milei.

Gobernadores peronistas, radicales y de partidos locales en las últimas elecciones lograron manifestar un proyecto de país racional y sensato con Provincias Unidas, sumaron seis diputados, pero no lograron erigirse como la principal oposición, ni ser alternativa real a esta. Son un interlocutor importante para el Gobierno. Es decir, los necesita para aprobar las leyes que quiere impulsar y esto les da poder de negociación para beneficiar sus gestiones y seguir haciéndose fuertes en sus provincias. Pero muchos fueron derrotados por los libertarios en su propio terruño por lo que corren de atrás al Gobierno con quien comparten parte del electorado.

Los mandatarios provinciales están en el difícil equilibrio de darle gobernabilidad a Milei, pero sin dejar que el ajuste avance sobre sus provincias. En el caso del peronismo más cercano a Cristina Kirchner, las elecciones de octubre lo consolidaron como la principal oposición por lejos a Milei, pero no alcanzaron para ofrecer una alternativa de poder real, ni para resolver la propia interna

Si el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Kicillof, hubiera ganado por un par de puntos la elección nacional en su distrito, hoy sería el principal candidato de la oposición y tal vez parte de los gobernadores de Provincias Unidas y la mayoría del peronismo se estarían alineando detrás de su proyecto. Pero la derrota nacional bonaerense, si bien no borra totalmente el éxito de septiembre, no le permite a Kicillof aunar fuerzas para un proyecto de poder.

Cristina Kirchner, con altas dosis de mala fe, quiso cobrarle la derrota peronista, echándole la culpa al desdoblamiento propuesto por Kicillof. La realidad es que el peronismo fue derrotado por algo más profundo. Entre un Gobierno con un proyecto y una oposición que sólo se plantea un “freno” a ese proyecto, se prefiere el proyecto. O mejor dicho, entre la vuelta a algo que no funciona del pasado y seguir intentando con algo nuevo, se prefirió lo nuevo.

Sin embargo, al haber existido la victoria kicillofista de septiembre, si el Gobierno tuviese un traspié económico fuerte, algo que en este país es una hipótesis constante, Kicillof podría retomar sus aspiraciones presidenciales.

Quien parece estar con más ganas de enterrar estas posibilidades no es Milei, es Cristina. El kirchnerismo tiene una actitud más confrontativa con Kicillof que lo que la oposición dialoguista tiene con Milei. La Cámpora le negó el apoyo parlamentario en la Legislatura bonaerense para que el gobernador pueda emitir deuda y financiar el déficit de la provincia para que la motosierra no se sienta con tanta fuerza en sus fortalezas.

La jornada legislativa clave para la administración de Kicillof en la provincia de Buenos Aires se desarrolló en un terreno barroso de intensas negociaciones. Pese a la urgencia del Poder Ejecutivo provincial por asegurar el financiamiento para el año entrante, la Legislatura bonaerense solo consiguió aprobar en paralelo el Presupuesto 2026 y la Ley Fiscal e Impositiva, dejando la crucial autorización de endeudamiento en stand-by.

La falta de consenso sobre el reparto de fondos y cargos obligó a declarar un "cuarto intermedio" hasta el viernes a las 10. La demora, que extendió la sesión de Diputados y el Senado hasta la madrugada del jueves, evidenció la extrema fragilidad política del oficialismo a la hora de buscar mayorías calificadas. La iniciativa de endeudamiento, que asciende a 3.685 millones de dólares (incluyendo montos para el Ejecutivo, empresas públicas como Buenos Aires Energía y Autopistas de Buenos Aires, y la Tesorería General), requiere el apoyo de dos tercios de los legisladores, un número que Kicillof no pudo garantizar. El nudo del conflicto se centró en dos frentes principales: la garantía de recursos para las intendencias y la distribución de poder en entidades estratégicas.

A cambio de la autorización de deuda, el gobierno provincial prometió crear el Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal. Este fondo aseguraría a los intendentes un giro automático equivalente al 8% de los fondos que ingresen por las operaciones de financiamiento.

Aunque la oferta fue mejorada (incluyendo un porcentaje sobre el monto total del endeudamiento y la condonación de deudas municipales anteriores, como las del Fondo de Emergencia Sanitaria), la negociación se empantanó en la "forma de instrumentar" ese 8% garantizado. Tanto bloques de la oposición (como PRO) como facciones internas del peronismo, lideradas por La Cámpora (cuyo jefe de bloque es Facundo Tignanelli), retacearon su apoyo, presionando para asegurar mayor control o un porcentaje superior de esos fondos.

El segundo factor de conflicto, y quizás el más visceral, fue el reparto de cargos, siendo el directorio del Banco Provincia el principal territorio en disputa. En las tensas negociaciones entre bambalinas—que contaron con la participación de emisarios oficiales como Gabriel Katopodis y Mariano Cascallares—, trascendió que la oferta para obtener los votos necesarios incluyó la posible ampliación del directorio del BAPRO, de ocho a doce miembros.

Esta disputa no solo enfrentó al oficialismo con la oposición, sino que expuso la profunda interna peronista entre el ala de Kicillof y el sector cristinista, que utiliza su peso legislativo como moneda de cambio para asegurar espacios de poder. Las modificaciones y retoques de último momento en el dictamen fueron insuficientes. Tras una larga espera que llevó el inicio de la sesión en Diputados más allá de las 22:00, los legisladores votaron finalmente un cuarto intermedio hasta el viernes.

Este tiempo muerto es crucial para que el Poder Ejecutivo consiga terminar de armar los pliegos y las promesas de cargos (especialmente en BAPRO), y lograr la ingeniería política final que permita destrabar la ley de endeudamiento. La Legislatura bonaerense se transformó así en el escenario de una pulseada donde el destino del financiamiento de la provincia depende, directamente, de una compleja telaraña de acuerdos de coparticipación y de reparto de poder.

Es decir, La Cámpora disputa poder con Kicillof y a la vez lo va desgastando. En el fondo la organización kirchnerista vive de cargos y de cajas, pero también vive de la ascendencia de Cristina Kirchner sobre el peronismo, algo que una eventual evolución del gobernador bonaerense pondría en crisis.

presentacion-de-presupuesto-de-kicillof-j20251103-2130936La Legislatura bonaerense aprobó el Presupuesto y la Ley Fiscal de Kicillof, pero no hubo acuerdo por el endeudamiento

El Viaje del Héroe (o monomito) es un patrón narrativo universal identificado por el mitólogo Joseph Campbell en su obra El Héroe de las Mil Caras. Este modelo describe el ciclo fundamental que comparten los mitos, las leyendas y las historias de aventura de todas las culturas. Consiste en una serie de etapas que un protagonista (el héroe) atraviesa al dejar su mundo ordinario para enfrentarse a desafíos, lograr una transformación y regresar, enriquecido, a su hogar.

El ciclo se estructura típicamente en tres actos principales. La primera es La Partida, donde el héroe vive una vida normal hasta que recibe la Llamada a la Aventura (un problema, un desafío o una misión). Inicialmente, el héroe puede sentir Rechazo a la Llamada por miedo o inseguridad. Solo cuando encuentra un Mentor (un guía que le entrega herramientas, consejos o sabiduría), cruza el Umbral y entra al mundo especial, desconocido y peligroso. La segunda fase es La Iniciación, la central, donde se produce la transformación.

El héroe enfrenta Pruebas, Aliados y Enemigos; supera el Acercamiento a la Caverna más Profunda (el lugar de máximo peligro, como una guarida o una crisis interior); y experimenta la Gran Prueba (la confrontación final o el momento de vida o muerte). Al superar esta prueba, obtiene la Recompensa (un tesoro, conocimiento o el objeto de su búsqueda). Sin embargo, esto a menudo desencadena la Huida, ya que debe escapar con su logro.

La última fase es El Regreso. El héroe cruza el Umbral del Regreso, volviendo a su mundo cotidiano. A menudo enfrenta la Resurrección (una última confrontación o una prueba final que demuestra su total transformación, habiendo superado su miedo a la muerte). Finalmente, regresa con el Elixir (el tesoro, la paz, o la experiencia adquirida) para usarlo en beneficio de su comunidad, cerrando así el ciclo de la transformación. El Viaje del Héroe no solo ofrece una estructura dramática sólida, sino que también refleja la jornada psicológica del crecimiento personal y la superación de uno mismo.

Como dijimos, todos tienen que transformarse para seguir adelante y superar sus desafíos. Milei debe aprender a negociar si quiere avanzar con sus reformas. Debe transformarse en lo que dijo odiar: un político profesional.

Kicillof debe lograr derrotar a La Cámpora y al kirchnerismo si quiere ser candidato presidencial. Esto tiene un primer problema que es parte del kirchnerismo está en su gabinete y en su legislatura. Tal vez, deba recurrir a otros aliados vinculados por distintas vías a los gobernadores o intentar dividir al propio núcleo K.

En el fondo, Kicillof debe dejar de ser kirchnerista. Esto no solamente es derrotar tácticamente a La Cámpora, es hacer sonar de una buena vez alguna de las nuevas canciones. Tiene que innovar programáticamente. La retórica del Estado presente no alcanza y las discusiones tácticas sobre desdoblamientos sirven para plantársele a Cristina, pero son algo que nadie discute.

Los gobernadores, podríamos representarlos en la imagen de Martín Llaryora, mandatario cordobés, pero podría ser Maximiliano Pullaro, Juan Schiaretti u otro. Estos deben resolver un equilibrio complejo entre ser opositores y apoyar las reformas con las que están de acuerdo de Milei y pensar en articular un proyecto alternativo a futuro.

En Diputados por ejemplo, por fuera del oficialismo más el PRO y el peronismo más la izquierda, que muchas veces lo apoya, hay cuarenta diputados. Algunos de partidos provinciales, otros radicales de algunas de las tres fracciones y otros del PRO disidentes. Si cada cual negocia en la toma y daca de la política con el Gobierno, perderán todo tipo de proyección a futuro. Ahora, si se articula un espacio, no está claro que en el futuro no haya un espacio para el centro. Nunca hay que tomar la foto por la película.

Volviendo al peronismo, en el fondo, tal vez gran parte del problema que tiene la oposición es que quien no hace el viaje del héroe, quien siente que no tiene nada para aprender ni para transformarse es el propio kirchnerismo.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi / Modo Fontevecchia

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