Demasiado ruido político, tasas al rojo vivo y la lupa en dólar futuro: el mercado no compra relatos

Economía29/08/2025
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“Para mi gusto, ya hay demasiado ruido político para una previa electoral”, advertía un gestor internacional a sus clientes intentando explicar qué hacer con las posiciones argentinas en medio de la patada del avispero de la compra oficial de medicamentos.
 
Este avezado inversor de un fondo especializado en mercados emergentes, buen conocedor de las lides regionales y, sobre todo, argentinas, ya venía adelantando cambios en la cartera a sabiendas del típico clima preelectoral, pero el tenor de los escándalos en cuestión, sus esquirlas y pormenores, que se retroalimentan por las turbulencias financieras y cambiarias, lo obligaron a replantear escenarios y tenencias, al igual que otros pares, según confesó a sus inversores. Lo que ven desde afuera no dista mucho de lo que comentan pares locales. Pero lo cierto es que el momentum, un combo de riesgo político y riesgo económico, incomoda a todos. Las mieles del “carry trade” son puestas a prueba, incluso por los más amantes del riesgo.
 
Hay, según el consenso, un mix de factores que elevaron el riesgo económico: las elevadísimas tasas de interés (nominales y reales), la cercanía del tipo de cambio al techo de la banda cambiaria, la duda si la desaceleración inflacionaria tiene algún componente de represión, el estancamiento del nivel de actividad y la probabilidad de una recesión, todo ello bajo el marco de que el Banco Central (BCRA) no recupera reservas netas y se aleja de las metas pactadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Hoy, a poco más de una semana de la remanida “madre de todas las batallas electorales” en Buenos Aires, en las mesas de operaciones se aprestan a unas próximas semanas bien movidas (cuando faltan dos meses para las legislativas nacionales). Un veterano del mercado, aunque no tan longevo, sino que comenzó muy joven llevando las minutas de una conocida mesa y vivió todas las crisis desde los ’80, ilustraba el momentum recordando al maestro Canitrot, quien en el prólogo de la convertibilidad avisó que “había que ponerse el casco”.

Porque ocurre que, a todo este berenjenal financiero y cambiario, se suma el riesgo político resumido por los traspiés oficiales en el Congreso este año, y la espada de Damocles sobre los vetos, más la tensión con los gobernadores, mientras el Presidente Milei y el Gobierno ven caer el nivel de aprobación e imagen positiva. Pero detrás de esto emergen las dudas sobre el resultado electoral en Buenos Aires, donde hoy algunos en la Casa Rosada no dudan de ir a penales mientras recalculan cuánto obtendrán en las nacionales, donde el número 40% parece ser el Valhalla o edén.

Al respecto, un exfuncionario de Economía que asesora a fondos del exterior explicó en un encuentro a puertas cerradas que los clientes lo que más querían entender era qué es ganar o qué es perder para La Libertad Avanza (LLA) en ambas elecciones. Porque tenían confusión entre lo que señalan las encuestas, los análisis de los politólogos y lo que había dicho el propio Milei, que encima avisó que todo depende de cómo le vaya en Buenos Aires y en octubre después, y puso, al divino botón, la vara muy alta en el 40%, o sea que si sacan ese porcentaje de votos o más consideran que ganaron.

Entonces, la clave es discernir qué es para el mercado que Milei gane la elección, o, mejor dicho, qué es que no pierda. Pareciera que el mercado no está pensando en ese guarismo, a sabiendas que se trata de un presidente que llegó sin tener la provincia en sus manos. Allí surge la tesis de que si Milei no llega al 40% pero por lo menos logra que no haya gente que habiéndolo votado a él en el balotaje hoy no le vota en contra, o sea, que no acumuló odio entre esos votantes, entonces perfecto. Igual es un tema muy opinado. Sobre todo, por la futura capacidad de tener el martillo de Thor vetador.

Lo que especulan es que, considerando que los intendentes van a jugar fuerte en septiembre por los Consejos Deliberantes, y si Milei recorta la diferencia en la Tercera Sección y tiene un buen desempeño con la alianza con el PRO, en octubre no empeora lo que sacó en 2023 sumado el PRO, entonces el mercado de bonos soberanos no debería resentirse.

En un banco extranjero, aún bien cargadito de papeles públicos en sus alforjas, siguen preocupados por el mercado de pesos. Tanto la mesa como sus principales clientes recalculan sus posiciones en el BONTE mientras el dólar coquetea con el techo de la brecha, y cuánto tienen en LECAP y en bonos Hard Dollar para ir “mechando” con algunos papeles corporativos.

También muy debatido el “pass through”, porque a nivel mayorista parece haber pasado algo, mientras que a nivel minorista, el estancamiento y los márgenes no dan aire para traspasar, por ahora. Por eso se apuesta a que pueden venir algunos meses con dosis homeopáticas del “pass” en el IPC. Y de ahí, que algunos vean oportunidades aún en la curva CER. Veremos.

Por lo pronto, los más incómodos con todo lo que está pasando tan tempranamente cuestionaban los escenarios positivos y neutrales, ironizando que “si el Gobierno no podía ni organizar una caravana Presidencial por el conurbano bonaerense, ¿cómo planeaban salir del embrollo actual?”. Un gestor londinense reconocía en un Zoom que las patéticas imágenes de la “pick up” presidencial de campaña alarmaron en el exterior.

Lo que dejó la licitación de deuda, lo que viene y el foco en futuros

•Tras la última licitación, en la que el Tesoro logró estirar “duration” y despejar vencimientos inmediatos, gracias a los aumentos en los encajes y cuyo roll-over fue del 100% y no del 114% como dijo Don Quirno, porque soslayó los vencimientos del TG25 por $1 billón, tuvo como protagonista a la tasa TAMAR con más de $4,6 billones adjudicados de $7,7 billones, mientras que la LECAP corta (30 días) concentró a los inversores no bancarios, cortando a 4,72% de efectiva mensual, lo que implica una tasa real ex–ante del 46% anual.

Ahora la próxima parada es el 10 de septiembre, cuando vencen más de $7 billones. El alocado panorama de las tasas de interés en pesos muestra una TAMAR en más del 5% mensual hacia una efectiva anual del 90% (pocas semanas atrás estaba en el 30% nominal y hoy más del 65%), mientras la caución en torno del 50% nominal viniendo de niveles del 25% y la de Adelantos pasó del 38% al 87%.

Pero lo que hoy concentra la atención es el mercado de futuros de dólar, donde el protagonista excluyente es el BCRA. Muy operado el contrato de noviembre 2025. El nivel de contratos ronda los 7.700 millones de dólares y se especula con que el BCRA tiene unos 6.000 millones vendidos.

Por eso la lupa está puesta en la estrategia del BCRA frente al vencimiento de futuros de agosto y lo que pueda pasar en las últimas ruedas del mes. No solo por las pérdidas en las que puede incurrir el BCRA porque son emisión potencial de pesos, sino por la pulseada que se puede armar contra aquellos que apostaron y no quieren perder. Los operadores ahora están expectantes del accionar del BCRA con el dólar futuro, o sea, cuánto hará para bajarlo y amortiguar pérdidas y elevar las del mercado. Hay mucha plata en juego, y nadie quiere perder.

Mientras empezaron a llegar números preliminares del IPC de agosto a las mesas, y en la cuarta semana la estimación de Eco Go dio 0,3% alimentos, y 2,1% para el mes. En general, el mercado espera 2% o más para agosto, por lo visto y escuchado en reuniones presenciales y virtuales. Respecto del dato de Eco Go, señalaron que a pesar de que la inflación en alimentos fue menor a la esperada, el aumento en los precios del resto de las categorías mantuvo el indicador.

¿Qué más se dijo entre mesadineristas?

En dos meses cambió mucho: el desarme de las LEFI aceleró una suba de tasas que ya venía aumentando en términos reales, sin embargo, el dólar pasó del centro hacia el techo de la banda y el riesgo país subió a más de 800 puntos.

Mientras que en la macro se sostiene el superávit primario con más motosierra, generando más tensiones, y algo más frágil por el mayor costo por intereses capitalizables y presión del Congreso. Bien por el lado de la inflación, y mal por el lado del nivel de actividad, y otro tanto peor en el flanco cambiario donde luce complicado que el BCRA cumpla meta de RIN con el Fondo, ya que el Tesoro no comprará hasta las elecciones, siendo el talón de Aquiles del programa, antes y después de los comicios. La apuesta oficial es que un buen resultado electoral haga caer el riesgo país y reabra mercados, pero ello no garantiza, para el mercado, que se resuelva el dilema cambiario.

Apuestas de cara a las elecciones

Los amantes de la renta variable ven que hoy están casi un 30% abajo que cuando Mauricio Macri enfrentaba las elecciones de medio término y solo un 20% arriba respecto al nivel que tenía el Merval cuando Macri enfrentaba a Alberto Fernández en las PASO 2019, que lo agarraba con la guardia baja y muy castigado.

Por eso creen que si la oposición no obtiene un triunfo rutilante, el castigo luce excesivo. Sin embargo, nadie arriesga si viene un rally o un “sell-off”.

Un financista-académico con pasado en Wall Street comentó a colegas y clientes que sin ancla política no puede construirse nada, de nada acá, y si bien el Gobierno se ufanó de las anclas fiscal, cambiaria y monetaria, nada de eso importa si no hay convalidación electoral. Si no se consolida el ancla política, el resto es inviable. Alertó: sin ancla política, no hay ancla económica.

Una de las más agudas damas del mercado señaló días atrás que el probable recorte de tasas de la Fed sería un guiño generoso para los emergentes, pero que en el caso argentino, para capitalizarlo, habría que llegar con las elecciones sin un déjà vu versión PASO 2019, y alertó que septiembre siempre trae más sorpresas que el mercado de pases del fútbol.

Recurriendo a sus conocimientos futboleros explicó que la señal que dio el “Toto” de que no mira más el M2 transaccional, sino la Base Monetaria Amplia, y que no emitirá más salvo para acompañar la demanda de dinero, despertó todo tipo de sospechas sobre el criterio, y al parecer el consenso es que el dólar es el faro, de modo que para ella, el BCRA que dice jugar con “línea de 4” cambia de esquema en cada jugada: un día sube encajes, al otro pone piso a la caución, después define qué roll-over es “virtuoso”, etc.

Trató al binomio Caputo-Bausili como un DT indeciso, o peor, como una mujer enamorada deshojando la margarita al ritmo de “expando, no expando, contraigo, no contraigo”.

Y hablando de libro de pases, se concretó el desembarco de Pablo Wilenski (ex Schoroders y Santander) como nuevo director comercial de Asset Management de Balanz.

Por otro lado, la gestora Investo, especializada en fondos indexados, del grupo VanEck, anunció el lanzamiento del primer ETF brasileño que replica el rendimiento de empresas argentinas que cotizan en las bolsas estadounidenses, el ARGE11. El fondo replica el índice MarketVector US Listed Argentina, compuesto por 15 ADR (American Depositary Receipts) de empresas con un valor de mercado total de más de u$s49.000 millones.

La apuesta es acceder a la recuperación de la economía argentina cuando lleguen las reformas económicas, con exposición a sectores estratégicos, además de contar con la liquidez y transparencia regulatoria del mercado norteamericano. El ETF cubre empresas de los sectores de energía, finanzas, bienes industriales y comunicaciones.

Desde enero de 2023, el índice de referencia se ha revalorizado un 180,5% en reales, superando al BDR ARGT39, al Ibovespa y al S&P 500 durante el mismo período. Antes de su lanzamiento, la única forma de acceder a empresas argentinas en la bolsa B3 era a través de BDR.

Otra buena para celebrar, en medio de tanta pálida, fue la adjudicación de la primera beca para el Master in Central Banking junto al MIT para un funcionario del BCRA, Juan Rodríguez Biassone, siendo el primer funcionario del banco central latinoamericano en lograrlo. ¡La argentinidad al palo!

Fue te: Ámbito Financiero

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