OnlyFans y el verdadero costo de ponerle precio a la intimidad

Actualidad 12 de febrero de 2024
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En 2020, Leslie firmó un contrato de un año para arrendar un departamento junto a su padre. En marzo, los directivos de su empresa le notificaron a todo el personal que por la pandemia de Covid-19 sería imposible conservar al total de la plantilla y que aquellos ‘afortunados’ que se quedaran debían solidarizarse y cobrar la mitad de su sueldo.

Un par de meses después acumulaba deudas y, el trabajo que alguna vez fue divertido, se había vuelto un callejón sin salida.

Empujada por las circunstancias, dejó el pudor a un lado y le hizo caso a una idea que tenía tiempo rondando por su cabeza: abrir una cuenta en OnlyFans.

“Tenía que mantenerme, pagar mi renta y mantener a mi papá, que depende económicamente de mí. Era difícil poder hacerlo con la mitad de un sueldo que de por sí era miserable”, recuerda. 
Como muchas mujeres de su generación, era muy activa en redes sociales. Sin embargo, tenía ciertos límites sobre lo que podía compartir. Había material que solo guardaba para ella o para alguien especial. Estas fotos y videos fueron lo primero que comenzó a subir a OnlyFans.

“El primer año me fue bastante bien. Un mal mes ganaba 3 mil o 4 mil pesos; si le echaba ganas podían ser 7 mil, 10 mil pesos. Era más de lo que ganaba en un trabajo ‘normal’. Gracias a esto pude pagarme un viaje a Europa, pero al final no era algo a lo que yo me quisiera dedicar”.
Pero si quería aumentar sus ingresos, además de ser más constante generando contenido, debía renunciar al anonimato: “Lo que tiene la plataforma es que, a menos que entres directo y busques a tu generador de contenido, solo así puedes ver lo que tiene.

No es como otra red social en la que aparecen sugerencias de contenido y puedes seguir a otras personas. Para que lleves gente a tu perfil de OnlyFans necesitas tener otras redes sociales para traer esas personas ahí. Eso era difícil y al principio no estaba convencida de querer hacerlo. Al final, lo hice”.

Atraer a amigos y conocidos era más que mostrar su cuerpo, era quedar expuesta a comentarios y a la potencial filtración de su contenido, algo que, aunque Leslie no constató, no descarta:

“Que haya visto mi material en otra plataforma, no, pero es muy seguro. Sé que es muy fácil descargar o compartir ese contenido y llevarlo a otras redes sociales”.
Para Leslie, OnlyFans fue un salvavidas cuando tenía “el agua hasta el cuello” y no se arrepiente de la experiencia. Actualmente, su perfil sigue activo y generando ganancias mínimas. A cuatro años de distancia, considera que su experiencia fue positiva, pero tiene claro que no volverá a retomarlo.

80% de los ingresos totales, el canto de las sirenas de Onlyfans
El caso de Leslie fue uno entre millones. De acuerdo con Business Insider México, OnlyFans tuvo un crecimiento del 553% a nivel mundial durante la pandemia. La explicación del fenómeno no era tan compleja: las personas pasaron demasiado tiempo a solas encerradas en sus casas y millones más se quedaron sin empleo.

OnlyFans fue creada en 2015 por el empresario británico Tim Stokely. La plataforma surgió como un modelo de negocio innovador y revolucionario que vendía la idea de un control casi total para los creadores de contenido.

OF, como también fue conocida con el paso del tiempo, proporcionaba clips y fotos de creadores digitales por una tarifa de suscripción mensual definida por el dueño del perfil, quien se queda con el 80% de los ingresos mensuales.

En poco tiempo, los medios de información comenzaron a consignar historias de profesionistas que pasaron de sobrevivir a la pobreza, a facturar miles y hasta millones de dólares al mes, como Michelle Hardenbrook, una secretaria de 70 años que estaba al borde de la jubilación.

La proliferación de historias de éxito maquilló el lado oscuro de la plataforma. Este quedaría expuesto en agosto de 2021, tras una larga investigación de la BBC de Londres.

El escándalo de OnlyFans descubierto por la BBC
La British Broadcasting Corporation (BBC) tuvo acceso a documentos internos de múltiples advertencias hechas por moderadores a cuentas que publicaban contenido ilegal antes de cerrarlas definitivamente. En un artículo escrito por el periodista Noel Titheradge, se señala que se constató de la publicación de servicios de prostitución, bestialidad y “material que parece ser incesto”.

“En un video, se ve a un hombre comiendo heces. En otro, un hombre les paga a personas sin hogar para que tengan sexo con él frente a la cámara”, se lee en la larga investigación.

Voceros de OnlyFans intentaron desestimar la investigación al afirmar que los documentos y declaraciones citados por la BBC fueron hechos por un exempleado que fue despedido “tras repetidas fallas en el cierre de cuentas que contenían material no autorizado”.

Además, públicamente la empresa reforzó el discurso de ofrecer garantías en favor de los creadores de contenido.

Acoso de suscriptores y filtración de material sin consentimiento
La actitud laxa de la compañía con cuentas que divulgaban contenido ilegal no fue el único reclamo hacia OnlyFans. Creadores digitales de contenido soft comenzaron a quejarse del acoso de parte de sus suscriptores, quienes por pagar se sentían con el derecho de exigir desnudos explícitos.

Además, pronto los suscriptores rompieron la burbuja de seguridad que vendía la empresa. Aunque solo usuarios activos pueden acceder a las fotografías y videos que comparte el propietario del perfil, su seguridad no es inviolable y el material exclusivo se volvió de dominio público en X, plataformas como Reddit y en Telegram, donde incluso era comercializado en una transacción que, evidentemente, no dejaba ni un centavo al dueño legítimo.

La filtración también daba pie a extorsiones para creadores de contenido, especialmente aquellos que generaban contenido intentando salvaguardar su identidad real.

Esta debilidad en el modelo de negocio que instauró OnlyFans se repetía en otras plataformas parecidas. Un caso que visibilizó la dimensión del problema fue el de Andra Escamilla, una joven identificada como no binaria que se volvió viral por exigirle a su maestro y compañeros dirigirse hacia ella con pronombres neutros.

En 2022, Andra denunció públicamente la filtración de un video íntimo compartido en Fansly, una plataforma parecida a OnlyFans. La influencer emprendió una campaña en redes sociales para bloquear el contenido, el cual finalmente circuló en varias plataformas, por lo que Andra Escamilla analizó recurrir a la Ley Olimpia, conjunto de reformas legislativas encaminadas a reconocer la violencia digital y sancionar los delitos que violen la intimidad sexual de las personas a través de medios digitales.

¿Los creadores de contenido pueden recurrir a la Ley Olimpia?
La filtración de material sin consentimiento representa una violación a los derechos de una persona. Este delito afecta tanto a celebridades como a personas que recurren a vender contenido por necesidad. Pero es el segundo grupo el que enfrenta un castigo extra.

Al igual que en el caso de Andra Escamilla, la circulación de contenido íntimo sin su control, puede dar pie a señalamientos de parte de un entorno cercano.

El incremento de denuncias de filtración de contenido ha llevado a influencers a organizarse y formar un frente común. Nido Colectivo, una de esas organizaciones, ofrece una red de apoyo para aquellas creadoras y creadores de contenido cuyo material fue divulgado sin su consentimiento.

El riesgo de divulgar contenido íntimo sin consentimiento
De acuerdo al Código Penal Federal, la sanción para aquellos que violen la Ley Olimpia podría ser de 3 a 6 años de prisión y una multa de 500 a mil Unidades de Medida y Actualización. En la Ciudad de México, el Código Penal estipula como mínimo una pena de 4 años en la cárcel.

De acuerdo con el Gobierno de México, el conjunto de normas es vigente en 28 de las 32 entidades del país.

Las siguientes son conductas que atentan contra la intimidad sexual:

Videograbar, audiograbar, fotografiar o elaborar videos reales o simulados de contenido sexual íntimo, de una persona sin su consentimiento o mediante engaño.
Exponer, distribuir, difundir, exhibir, reproducir, transmitir, comercializar, ofertar, intercambiar y compartir imágenes, audios o videos de contenido sexual íntimo de una persona, a sabiendas de que no existe consentimiento, mediante materiales impresos, correo electrónico, mensajes telefónicos, redes sociales o cualquier medio tecnológico.
Pese a existir un marco legal, en muchos casos los creadores de contenido en OnlyFans y plataformas similares persiguen a fantasmas que desaparecen en la inmensidad del Internet. La dura realidad de no tener control total sobre el contenido, plantea preguntas cruciales para toda persona que analiza obtener ganancias a través de la plataforma, la principal, si las potenciales ganancias ameritan todos sus riesgos.

Nota:infobae.com

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