Día mundial de la salud mental: claves para detectar problemas en la psiquis y cómo abordarlos

Actualidad 10 de octubre de 2022
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Además de la salud física, el concepto de “bienestar” se completa con la salud mental, un elemento clave que busca tener “en buen estado” la psiquis. De este modo, se trata de una situación en la que la persona realiza sus actividades y puede hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad.

En este sentido positivo, la salud mental es el fundamento del bienestar individual y del funcionamiento eficaz de la comunidad.

Y cuando hablamos de salud mental individual, ésta está determinada por múltiples factores sociales, psicológicos y biológicos, por eso las alteraciones de la misma se pueden asociar asimismo a los cambios sociales rápidos, a las condiciones de trabajo estresantes, a la discriminación de género, a los modos de vida poco saludables, a los riesgos de violencia y un descuido a la salud física, entre otros.

Este lunes se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que busca generar conciencia sobre la importancia de esta temática. En Argentina, a pesar de existir una Ley que garantiza el derecho a la salud mental a todas las personas, el presupuesto asignado es insuficiente, según denuncian expertos en la materia y todavía hay una gran desigualdad en el acceso a una atención de calidad, lo que genera que gran parte de la población no reciba asistencia oportuna.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un trastorno mental se caracteriza por una alteración clínicamente significativa de la cognición, la regulación de las emociones o el comportamiento de un individuo. Por lo general, va asociado a angustia o a discapacidad funcional en otras áreas importantes. También se denominan problemas de salud mental, aunque este último término es más amplio y abarca los trastornos mentales, a las discapacidades psicosociales y (otros) estados mentales asociados a una angustia considerable, discapacidad funcional o riesgo de conducta autolesiva. Los trastornos mentales también tienen causas de carácter biológico, dependientes, por ejemplo, de factores genéticos o de desequilibrios bioquímicos cerebrales.

Si hay algo en lo que coinciden los expertos en salud mental es que la enfermedad COVID-19, además de afectar físicamente a millones de personas, también generó muchos otros millones de problemas mentales a la población mundial. El miedo, la preocupación, la ansiedad y las consultas a los especialistas en general aumentaron de forma alarmante, generalmente caracterizados en un cuadro de estrés, o trastornos de ansiedad.

El médico psiquiatra Ricardo Corral, en representación de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP), señaló a Infobae la forma en cómo impactó emocionalmente la pandemia y la cuarentena en las personas. “Hubo más ansiedad, aumento del desgano, tristeza, sensación de decaimiento y, además la alteración del sueño, el insomnio. Esto fundamentalmente fue dado por el cambio de las rutinas, cada uno con su actividad, el trabajo, el estudio de los chicos”, que quedó suspendido o restringido, precisó Corral. Y agregó: “El encierro aumenta significativamente la depresión en cada grado de intensidad del encierro para hombres y mujeres”.

“La pandemia de COVID-19 ha agravado la situación de salud mental en todo el mundo, aumentando los nuevos casos de afecciones de salud mental y empeorando las preexistentes. También ha producido interrupciones significativas en los servicios para trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias. Las poblaciones que históricamente se han enfrentado a una mayor carga de afecciones de salud mental y un acceso reducido al tratamiento se ven afectadas de manera desproporcionada por los impactos de la pandemia en la salud mental” explicó la doctora Valeria El Haj, Directora Nacional de OSPEDYC.

En la Argentina, un estudio del CONICET de alcance nacional expuso el impacto que tuvo la pandemia en los problemas de salud mental. De acuerdo a esa investigación, el 47,2% de las personas consultadas contestó que tuvo algún “trastorno de ansiedad”, seguido por la “depresión” (36,8%) y afecciones de tipo “psiquiátrico” (14,0%). El informe “Salud, bienestar, coronavirus y vacunas según región y adscripción religiosa”, estuvo dirigido por la doctora en Ciencias Sociales, Gabriela Irrazábal (UNLP-UBA), del centro de estudios CEIL-Piette de CONICET.

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Ahora, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Florida concluyó que la crisis sanitaria global que desató el COVID-19 pudo haber cambiado la personalidad de las personas. Es que, según precisaron los autores del trabajo, “se cree que los rasgos de personalidad son relativamente impermeables a las demandas ambientales en la edad adulta”. Y lo cierto es que la pandemia de coronavirus representó una oportunidad sin precedentes para examinar si la personalidad de quienes la vivieron en primera persona había cambiado durante un evento global tan estresante.

El trabajo, que fue publicado esta semana en la revista especializada Plos One, observó que “los adultos más jóvenes se volvieron más malhumorados y más propensos al estrés, menos cooperativos y confiados, y menos comedidos y responsables”. Los autores analizaron: “Hubo un cambio de personalidad limitado al principio de la pandemia, pero cambios sorprendentes a partir de 2021. Cabe destacar que la personalidad de los adultos jóvenes fue la que más cambió, con aumentos marcados en el neuroticismo y disminuciones en la amabilidad y la escrupulosidad. Es decir, los adultos más jóvenes se volvieron más malhumorados y más propensos al estrés, menos cooperativos y confiados, y menos comedidos y responsables”.

“Vemos en el consultorio cada vez más secuelas neuropsiquíatricas del COVID. Esos síntomas pueden aparecer hasta 12 semanas después de tener la infección. Son síntomas prolongados que se dan hasta en un 33% de las personas que tuvieron COVID, como depresión, ansiedad, trastornos por estrés postraumático, problemas de sueño y niebla mental, que es la sensación de fatiga o cansancio mental, que hace difícil concentrarse y realizar las actividades de la vida diaria. Esto empeora cuando hacemos actividades, pero no necesariamente mejora cuando hacemos reposo”, sostuvo a Infobae el doctor Julián Bustin, Jefe de la Clínica de Memoria y Gerontopsiquiatria de Ineco.

El experto explicó que observa que muchas personas no cuentan realmente que están sufriendo una condición mental después de haber tenido COVID. “Se dicen a ellas mismas que no pueden asignarle demasiada importancia después de haber sobrevivido a la enfermedad, en caso de una internación grave. Pero lo que no saben es que el problema se agrava si no es tratado. Y que los trastornos de sueño, depresión, ansiedad, pérdida de memoria o niebla mental impactan negativamente en la vida diaria y pueden agravarse”, precisó Bustin.

Para la doctora Gabriela Montanari, psiquiatra y subdirectora médica en el Sanatorio San Gabriel, las personas con diagnósticos en salud mental enfrentan un abanico de situaciones ligadas a sus condiciones de salud, transitorias o permanentes, aparejadas a cuadros que pueden implicar limitaciones funcionales. “Paralelamente, son los condicionamientos que surgen del estigma social en relación a las problemáticas en salud mental, las que impactan negativamente en la persona y su familia. Entendemos que asociar todo diagnóstico en salud mental a la ‘locura’, contribuye a la actual representación social, donde la persona con padecimiento psíquico es vista como peligrosa y desde ahí el estigma asociado. No obstante, es la propia persona quien también puede padecer el autoestigma, internalizando las actitudes sociales negativas sobre las enfermedades psiquiátricas”, precisó la experta.

“La situación puntual del área de salud mental es calamitosa. Hay un pre-juicio sobre la salud mental puesto que otras enfermedades se consideran prioritarias”, precisó Laura Pérez, coordinadora en internaciones breves y Lic. Terapista Ocupacional, en la misma institución mental. Y agregó: “Sin embargo fue aquí donde más pegó la pandemia, donde mayores secuelas dejó. Se profundizó la exclusión de miles de personas que transitan problemáticas de salud mental que fueron expulsadas de los hospitales públicos porque no hay turnos ni suficientes profesionales”.

Para el psicoanalista Ricardo Antonowicz (MN 11556), la pandemia impactó de lleno en el área de atención a pacientes con problemas de salud mental y que “el sistema en general no pudo responder a tanta demanda porque, lamentablemente, no hubo previsión”. “La situación puntual del área de salud mental es calamitosa. Hay un pre-juicio sobre la salud mental puesto que otras enfermedades se consideran prioritarias”, opinó. Y agregó: “Sin embargo fue aquí donde más pegó la pandemia, donde mayores secuelas dejó. Se profundizó la exclusión de miles de personas que transitan problemáticas de salud mental que fueron expulsadas de los hospitales públicos porque no hay turnos ni suficientes profesionales”.

“Se crearon hospitales monovalentes exclusivos para pacientes psiquiátricos, pero no se brinda la atención adecuada. Se los interna en hospitales para enfermos mentales sin siquiera brindarles la posibilidad de reinsertarlos en la sociedad. La idea es contar con el seguimiento de un equipo de profesionales para ver la integración familiar y laboral, cosa que no existe”, concluyó Antonowicz.

¿Cuáles son las señales de tener un problema de salud mental?
-Cambios en sus hábitos alimenticios o de sueño

-Aislarse de las personas y actividades que disfruta

-Sentirse con poca energía

-Sentirse vacío o como si nada importara

-Tener dolores y molestias inexplicables

-Sentirse impotente o sin esperanza

-Fumar, beber en exceso o el inicio de utilización de drogas ilícitas

-Sentirse inusualmente confundido, olvidadizo, enojado, molesto, preocupado o asustado

-Tener cambios de humor severos que causan problemas en sus relaciones

-Tener pensamientos y recuerdos que no puede sacar de su cabeza

-Escuchar voces o creer cosas que no son ciertas

-Pensar en lastimarse a sí mismo o a otros

-No poder realizar tareas diarias como cuidar a sus hijos o ir al trabajo o la escuela

Luego de enumerar esos problemas, la doctora El Haj brindó consejos de cómo es posible ayudar

-No tener miedo de las personas con padecimiento mental.

-Escuchar y respetar las diversas formas que tienen de expresar sus sentimientos.

-Acompañarlas a ellas y a sus familias.

-Llamar a las personas por su nombre, no por la enfermedad que padecen.

-Tener en cuenta que cualquiera de nosotros/as puede atravesar un padecimiento mental.

-Instar a retomar actividades habituales.

-Estimular el contacto con los seres queridos.

-Evitar el consumo de información negativa: mirar programas que te ayuden a desfocalizar y relajarte. Por otro lado, puede ser muy beneficioso para el bienestar mental realizar actividades constructivas como: pintar, tocar algún instrumento o leer.

-Prestar atención a los signos vitales: ante situaciones de temor, la frecuencia respiratoria se acelera, produciendo un incremento del ritmo cardíaco y del nivel de ansiedad. Tomar conciencia de estos síntomas va a permitir regularlos y gestionarlos de la mejor manera posible.

-Validar los sentimientos: es importante reconocer y admitir lo que sucede.

-Tomar el control: una buena herramienta para ganar seguridad es la de planificar y decidir a qué hora y dónde salir a dar un paseo, los medios de prevención, los sitios que se quieran visitar o con quién.

Nota: infobae.com

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