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title: "En el fondo"
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# En el fondo

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*(para La Tecl@ Eñe)*

Pienso por caso en los notables relatos de Marcos Herrera. Porque Marcos Herrera capta y plasma con especial destreza la atmósfera singular de esas fronteras fatalmente porosas, ese aire de nocturnidad que cobran aun en la plenitud del día, ese algo de movimiento furtivo que asumen incluso los que van y vienen con verdadera inocencia, sin andar en nada, merodeando por acá o por allá. La cosa funciona tanto mejor si son zonas de aire caliente, si abunda la vegetación, si todo ocurre junto a un río espeso.

En los relatos de Marcos Herrera se percibe a Onetti, y por la vía de Onetti, a Roberto Arlt; pero si uno quiere pensar en Borges (y por qué no querría uno pensar siempre en Borges), también en sus textos aparece una elaboración singular de esas zonas fronterizas en las que las lenguas de por sí se entremezclan, con personajes que traspasan, solapados, cargados de ambivalencia.

Esos relatos de frontera dan cuenta de un mundo esencialmente turbio, acechando subrepticio la vida apacible de la gente común. Un mundo turbio de tránsfugas irredentos, sigilosos por naturaleza y siempre a la espera de algo que en principio no se sabe bien qué es (un cargamento, un salvoconducto, un contacto, un dinero, una señal, un avión, una lancha). Las fronteras pretenden de por sí una límpida escisión que separe: de un lado esto y del otro aquello. Fatalmente, sin embargo, la mezcla equívoca y la ambigüedad algo escabrosa acaban por encontrar su lugar precisamente en esa clase de sitios.

Algo eventualmente atractivo en esas turbias historias de tránsfugas es que operan habitualmente por fuera del aparato de control del Estado: lo perforan con sobornos o lo esquivan con astucia y discreción. Al poder represor del Estado le oponen su pericia irregular de camuflaje o de escamoteo, labrada en el submundo sórdido de los hampones de baja calaña. ¿Qué ocurre, sin embargo, cuando, por las razones que sea, la escabrosa nocturnidad y la oscura turbiedad de los tránsfugas se activan en los pasos de frontera a partir de las acciones del propio Estado? ¿Qué pasa cuando la cualidad de lo sórdido, el hábito de la irregularidad, las maniobras clandestinas propias del hampa se aplican al propio poder estatal o se ejercen desde el propio poder estatal? ¿Qué pasa cuando es un Presidente de la República quien digita sin moverse (porque el arco de movimientos furtivos los digita en estos casos uno que, por definición, supervisa y no se mueve) la treta solapada de la frontera eludida, cuando es un funcionario estatal quien acude a cumplimentar los ritos del asentimiento tras los vidrios polarizados? ¿Qué pasa cuando la maquinación de baja calaña se trama desde las altas esferas y se solventa con fondos públicos?

Pasa que se toca fondo. Ya sin el halo posible de alguna forma de resistencia, ya sin la legitimidad de garantía del respaldo de la ley: se toca fondo. Y si eso pasa sin que pase nada, sin que consterne ni escandalice, es porque ya estábamos en el fondo desde hace rato.

**Por Martín Kohan** * **Escritor y docente universitario. Licenciado y doctor en Letras por la Universidad Nacional de Buenos Aires. / La Tecl@ Eñe**[https://lateclaenerevista.com/#print](https://lateclaenerevista.com/#print)

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