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# Últimos Inter pares

Javier Milei se quedó sin palabras ante la histórica remontada de Lula da Silva. Golpeados por el resultado en Brasil, ni el Presidente ni la Cancillería se pronunciaron sobre la derrota de Flavio Bolsonaro. No hubo comunicado oficial ni publicaciones en redes sociales. Después de entrometerse en la campaña e insultar a Lula —lo llamó “dictador” y “basura calva”—, el libertario eligió callar. Así, el Gobierno argentino quedó como el único de Sudamérica que no felicitó al ganador de las elecciones en el principal socio comercial del país.

Consumado el revés electoral, Bolsonaro anunció que impugnaría los comicios con endebles denuncias de fraude. A las órdenes de Estados Unidos, el Gobierno de Milei aguardó ese movimiento para sumarse a la narrativa del candidato derrotado. Desde la Presidencia argentina explicaron a este diario que, como Bolsonaro había anunciado que recurriría a la Justicia, ellos “no podían expresar ninguna línea hasta que haya algo más claro”.

Pero la estrategia de la Casa Rosada quedó en offside por la noche, cuando el propio Partido Liberal (PL) reconoció el resultado que consagró a Lula. En una carta que evitó mencionar al vencedor, el presidente de la fuerza, Valdemar Costa Neto, afirmó que el PL “reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral”.

Donald Trump, por su parte, sostuvo que “no tomó partido”, aunque calificó la elección de “amañada”. “Pareció algo muy corrupto”, afirmó. El cuestionamiento no le impidió dedicarle un elogio a Lula: “Me llevo muy bien con él”.

Respecto al vínculo con el PT, en el Gobierno aseguraron que “no va a haber una ruptura diplomática por no saludar” y recordaron que, cuando Milei ganó las elecciones presidenciales, Lula no mencionó al mandatario. Sin embargo, el brasileño sí publicó un mensaje celebrando la democracia y las elecciones en la Argentina, algo que Milei, hasta el cierre de esta edición, no había hecho.

**Mientras tanto en Balcarce 50**

En ese contexto, el mandatario encabezó una reunión de gabinete en la Casa Rosada, tras la cual el Gobierno siguió sin pronunciarse sobre las elecciones del país vecino. “Se abordaron distintos temas de la agenda nacional e internacional, con especial atención a la situación económica, el contexto geopolítico global y las prioridades legislativas del Gobierno”. Ese fue todo el mensaje difundido después del encuentro con sus ministros.

El comunicado incluyó, sin embargo, algunas referencias implícitas a las elecciones brasileñas al señalar que “el mandatario ratificó el rumbo del programa económico y sostuvo que, tanto él como su equipo, llegaron para cambiar el ciclo populista y aseguró: ‘No vamos a corrernos ni un milímetro de las ideas de la libertad’”.

En el último encuentro de gabinete, tras el triunfo de Bolsonaro en la primera vuelta, el mandatario había dicho a sus ministros que el resultado brasileño había sido “un gran triunfo” de la derecha regional —sin contemplar que aún faltaba una elección— y que la supuesta derrota de Lula demostraba que no servía “el plan platita”.

Además, se había presentado ante su tropa como un “profeta”, al afirmar que todos los candidatos que apoyaba luego ganaban las elecciones. Envalentonado con esa idea, viajó a España a “apoyar” a los candidatos de extrema derecha que competirán en los comicios adelantados de ese país. Sin embargo, una vez allí nadie lo quiso recibir.

**Todos menos Milei**

Después de 12 horas de silencio, Milei apenas dio un RT a un mensaje que decía: “Al zurdo promedio no le hace ruido: votar al mismo candidato que los presos y que cuando ese candidato gane y la moneda, la bolsa y los bonos soberanos se pulvericen”.

El único que emitió un mensaje sobre el tema fue el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala. “El pueblo brasileño eligió presidente en una jornada democrática cuestionada. Si bien muchos argentinos, como yo, queríamos el triunfo de las ideas de la libertad, le deseo éxitos a Brasil y espero sigamos trabajando juntos por América del Sur”, escribió.

Por parte del PRO, el expresidente Mauricio Macri sí se pronunció: “Quiero saludar al pueblo brasileño y felicitar a Lula da Silva en su cuarto triunfo electoral. Que su nuevo mandato traiga prosperidad y crecimiento para su país y también la región”, dijo. Desde la patrulla digital libertaria se burlaban y disparaban: “No sorprende. Es un tibio”.

Lo primero que hizo Milei al llegar a la Casa Rosada fue recibir al príncipe y gran maestre de la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, Frey John Dunlap. Lo acompañaron el canciller, Pablo Quirno, y el secretario de Culto y Civilización, Agustín Caulo. Luego participó de un encuentro con representantes de iglesias evangélicas y protestantes en el Museo de Casa Rosada, donde dio un discurso. La actividad no fue comunicada de manera oficial.

Antes de ingresar al salón Eva Perón para reunirse con los ministros, el Presidente salió al balcón acompañado por integrantes del gabinete. Allí se mostraron, además de él y su hermana Karina, el titular de Diputados, Martín Menem; el canciller Quirno —que tampoco se pronunció sobre el triunfo de Lula— y los ministros, salvo el de Economía, Luis Caputo, y el de Defensa, Carlos Presti, que está de viaje. Frente a un grupo de niños que miraban desde Plaza de Mayo, Milei hizo el “six seven”, un baile viral en TikTok, y todos los ministros se rieron a carcajadas.

Tampoco aparecieron en escena la senadora Patricia Bullrich, que cada vez apuesta más a su propio juego, ni el asesor Santiago Caputo, uno de los pocos que habló en redes después del triunfo de Lula. Los Caputo se quedaron para la reunión, pero Bullrich nunca llegó “por cuestiones personales”.

“Para todos los opinólogos de teclado o letra de molde que me contestan boludeces a mis tweets, les encomiendo que antes de venir a discutirme algo a mí se aseguren de tener razón en cinco periodos electorales SEGUIDOS y después de eso, tal vez, considere prestarles algo de atención”, escribió Santiago Caputo en X.

La noche anterior, al conocerse los resultados en Brasil, el asesor había escrito: “Los mismos que alertaban sobre ‘las derrotas de los oficialismos’, mañana van a cambiar de argumento y van a decir que se acabó la ‘ola azul’. La realidad es que ninguno de todos los opinólogos sabe de lo que está hablando”. Y finalizó: “Acá el único que puede ver el futuro soy yo, talento heredado de mi difunto abuelo. Tranquilos, porque todo marcha acorde al plan”.

Milei y Caputo apostaron fuerte por una victoria de Flávio Bolsonaro. De hecho, en plena campaña electoral, el mandatario viajó a San Pablo para insultar a Lula y al vicepresidente del Tribunal Supremo Federal de Brasil, Alexandre de Moraes. Así desató un conflicto diplomático que aún hoy sigue escalando. Además, hace pocos días se mostró en Estados Unidos con Eduardo Bolsonaro, hermano de Flavio, y allí volvió a llamar a Lula “dictador” y “basura calva”.

“Hasta el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, que se resistió hasta último momento, sacó un comunicado reconociendo el triunfo de Brasil”, expresaron quienes transitan el mundo diplomático. También señalaron que incluso los gremios que nuclean a los diplomáticos permanecen en silencio en la Argentina. “No solo la Cancillería quedó muda, sino todo el sistema de opinión de la política exterior de nuestro país”, indicaron.

El colombiano admitió que había apoyado a Bolsonaro durante la campaña, pero agregó: “Ni Lula decide por los colombianos ni yo decido por los brasileños. ¡DECIDE LA GENTE! Y cuando el pueblo se pronuncia en las urnas, su voluntad se respeta”. Por último, añadió que, más allá de no coincidir con las ideas de Lula, “ninguna consideración puede estar por encima de los intereses de nuestras naciones”.

De la Espriella no fue el único que felicitó a Lula pese a estar en sus antípodas ideológicas. Lo saludaron todos los presidentes de Sudamérica —salvo Milei— y también mandatarios del resto de la región, como los de México, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Jamaica, Cuba y Canadá.

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, felicitó a Lula por su victoria y agregó: “Bolivia y Brasil somos países vecinos y hermanos. Seguiremos trabajando juntos”. José Kast, de Chile, también lo saludó y señaló que había conversado con él y que seguirán trabajando en conjunto.

Desde Ecuador, Daniel Noboa envió sus felicitaciones y añadió: “Nuestra región tiene enemigos comunes, desafíos compartidos y mucho por ganar cuando trabajamos juntos”. El paraguayo Santiago Peña saludó al pueblo brasileño y habló de “una agenda común de integración y desarrollo”.

A ellos se sumó Keiko Fujimori, de Perú, que, tras felicitar a Lula, reafirmó su voluntad “de fortalecer nuestra alianza estratégica en beneficio de ambos pueblos”. Yamandú Orsi, de Uruguay, dijo que había hablado con el presidente electo, al que denominó “amigo”. Por último, desde Venezuela, el canciller Félix González felicitó “la masiva y cívica participación del pueblo de Brasil”.

Milei, en cambio, se quedó esperando una orden del exterior y eligió un silencio atroz.

Por.Melisa.Molina

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