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title: "Gobernar es crear trabajo"
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date_published: "2026-09-24T06:01:00-03:00"
date_modified: "2026-09-24T06:06:13-03:00"
category_name: "Economía"
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# Gobernar es crear trabajo

El debate de ideas se volvió algo ajeno a la comunicación [política](https://www.eldestapeweb.com/economia/milei-caputo-no-convencen-dispara-riesgo-pais-desploman-acciones-2026923193530). Los consultores electorales saben que vivimos en “un mundo de sensaciones”, en el que las reacciones emocionales más inmediatas son infinitamente más importantes que la razón. Comunicar política se volvió movilizar emociones, lo que supone la reducción del discurso a su mínima expresión. Es por eso que, **para el analista que viene del siglo XX, las consignas suelen parecer muchas veces hasta infantiles**. Uno de los efectos de este nuevo mundo comunicacional es la polarización maniquea basada en machacar sobre unas pocas ideas fuerza: “bien y mal”, “nosotros y ellos”. Las redes sociales trabajan sobre este escenario y refuerzan las tendencias. Si la metodología se traslada a la economía, no hay ciclos, no hay interacciones: solo debe y haber, ingresos y gastos instantáneos: “la economía es como una casa, no podés gastar más de lo que entra”.

Si se escuchan los reportajes callejeros que realizan algunos medios de comunicación, como***El Destape***, cuando se les pregunta a los entrevistados fieles al oficialismo por las medidas del Gobierno que consideran más valiosas, suelen coincidir con el discurso de los medios hegemónicos: destacan la baja de la inflación y la estabilidad cambiaria. Sin embargo, **cuando se miran los números, se encuentra que la inflación se mantiene por encima de, por ejemplo, la del segundo gobierno de CFK, período en el que los grandes medios la consideraban insoportable.**

Luego están las herramientas. Como en muchos órdenes, el objetivo, la baja de la inflación, no está separado de los instrumentos para alcanzarlo. Con la estabilidad relativa del presente –y decimos “relativa” porque **30 puntos anuales es una inflación bastante alta**– suceden dos cosas:

**Primero, no está claro que se trate de lo que los economistas llaman “un equilibrio estable”**, es decir, de un logro duradero. La principal herramienta utilizada para contener los precios internos fue el “ancla cambiaria”, es decir, el atraso progresivo del precio del dólar. Si bien las exportaciones de recursos naturales son una fuente importante de divisas, no son tan abundantes como suele creerse. La abundancia o no de divisas se define en función de la demanda, entre cuyos componentes destacan la compra de moneda extranjera por parte de particulares y empresas, el pago de deuda y las importaciones. Bastaría que la economía empiece a crecer apenas un poco o que parte de la deuda no pueda refinanciarse –en los próximos dos años vencen cerca de 50 mil millones– para que la demanda de divisas se dispare y, con ella, el valor del dólar y, detrás de él, la inflación. Luego está la tradicional demanda preelectoral, que se hará sentir de lleno en pocos meses. **Esta sumatoria es la que determina la inestabilidad del equilibrio.**

Lo segundo es que, en una economía estancada, en la que no empujan ni la demanda ni el crédito, el superávit es insostenible porque el freno de la actividad retroalimenta la caída de los ingresos tributarios.

Para completar, asociado a las herramientas utilizadas, está el costo social. Uno de los grandes éxitos discursivos del mileísmo fue lograr que la población aceptara como inevitable el sacrificio del ajuste. Parece lógico: nada se logra sin sacrificio. Pero el problema con las actuales políticas recesivas reside en su duración. **Cuando no hay modelo productivo, el mercado, librado a sus fuerzas, ajusta por ventajas absolutas**. Por eso, los únicos sectores dinámicos del presente son los ligados a la extracción de recursos naturales y a la intermediación financiera. Una vez más, la idea de que la estabilidad resuelve todo por sí sola se demostró errónea.

**A pesar de las condiciones ultra favorables, la inversión extranjera no despega**, situación que debería llevar a revisar las razones que la incentivan, las que seguramente incluyen la estabilidad política, el desarrollo de la infraestructura y un mercado interno más dinámico. Luego, si en la explotación de recursos naturales no hay un diseño de incentivos mínimos para desarrollar proveedores locales, como sucede con el RIGI, el resultado es que se generan economías de enclave con muy escaso efecto multiplicador. En paralelo, todos los sectores vinculados a la dinámica interna, como la construcción, la industria y el comercio, se encuentran estancados.

El balance preliminar es que**no hay motores internos para salir del estancamiento**. El gasto y la inversión pública, las herramientas clásicas para superar las recesiones, tienden a reducirse por el dogmatismo oficial; la mora generalizada apaga el crédito; la inversión y el consumo privados no despegan por la caída de los ingresos y, finalmente, las exportaciones empujan, pero no alcanzan por sí solas.

**Las consecuencias de todo el proceso se viven en el mercado de trabajo.** El desempleo ya alcanzó el 7,9 por ciento en el segundo trimestre. El número, si bien es el más alto de la era Milei, no parece especialmente elevado en términos históricos, sin embargo, oculta lo que sucede al interior del mundo del trabajo, donde avanza con fuerza el cuentapropismo como estrategia de supervivencia frente a la pérdida de empleo. La consultora C-P, que dirige el economista Federico Pastrana, reseñó que en el último año se sumaron a la informalidad 300.000 cuentapropistas , quienes figuran como ocupados en las estadísticas, una cifra que, sin embargo, no evitó el aumento global del desempleo, aunque apenas en el margen: 0,3 puntos porcentuales con respecto al segundo trimestre del año pasado.

En el agregado, **la expansión del empleo se concentró en el sector informal**, con lo que la informalidad ya alcanza al 45 por ciento de los ocupados. Luego, como fue señalado, dentro de este universo se expande el cuentapropismo, no el empleo asalariado. O, dicho de otra manera, el modelo libertario no crea empleo asalariado, ni formal ni informal.

La consecuencia global es que los ingresos laborales caen por la simple caída de la demanda. Siempre según C-P, quienes pierden un empleo privado registrado y se convierten en cuentapropistas reducen su ingreso real en casi un tercio, exactamente un 28 por ciento en promedio. Luego hay diferenciaciones por edad y género. **El desempleo entre las mujeres jóvenes llegó en la última medición al 17,1 por ciento**y el de los varones jóvenes al 14,1 por ciento.

El balance general del modelo libertario expone que es un error conceptual afirmar que funciona por la baja relativa de la inflación. La referencia para juzgar cualquier modelo económico es la evolución de la calidad de vida de la población, cuyo primer escalón es el mundo del trabajo. O, dicho al revés: **el punto de partida de cualquier modelo de desarrollo que busque mejorar la calidad de vida de la población se sintetiza en la máxima “gobernar es crear trabajo”.** Si se crea trabajo, se empodera a los trabajadores, lo que permite aumentar los ingresos salariales, mejorar las condiciones laborales, mejorar el consumo e incentivar la inversión. **Si se crea trabajo es porque existen sectores económicos dinámicos que funcionan y lo demandan**, lo que supone el diseño previo de un modelo de desarrollo e inserción internacional, es decir haberse preguntado qué producir y qué venderle al mundo a un precio competitivo para que funcionen todos los sectores de la economía.

Por Claudio Scaletta / El Destape

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