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title: "La fuerza destructiva de las políticas apátridas"
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date_published: "2026-09-06T07:44:00-03:00"
date_modified: "2026-09-06T07:50:35-03:00"
category_name: "Actualidad - Nacional"
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# La fuerza destructiva de las políticas apátridas

El pasado julio, en este mismo espacio, se publicó [*“La nueva usurpación de Malvinas”*](https://www.eldestapeweb.com/politica/nueva-usurpacion-malvinas-2026725201716), un texto en el que se detallaba que una empresa israelí, **Navitas**, con la participación minoritaria de la exploradora británica **Rockhopper**, avanzaba en la inversión para la **explotación petrolera offshore en el mar argentino, con base en las islas usurpadas**. El tema no se profundizó por tratarse de una problemática *“fuera de agenda”*, es decir, fuera del debate mediático sobre el curso irremediablemente recesivo del presunto cambio de régimen económico.

Sin embargo, de los hechos relatados se derivaban algunas consecuencias, probablemente irreversibles, para el futuro de la **soberanía real sobre las islas**.

La primera es que la actitud anglófila de **Javier Milei**, expresada en su declarada admiración por **Margaret Thatcher**, sumada a su visto bueno, también explícito, al presunto principio de autodeterminación de los isleños, de quienes dijo esperar que *“voten por Argentina con los pies”*, contribuyó a impulsar la explotación petrolera en el área de influencia de las islas. Dicho de manera taxativa: **la clave que disparó la inversión en la plataforma Sea Lion –estimada en unos 1.800 millones de dólares– fue la actitud condescendiente del Gobierno argentino**, que, entre otras facilidades, posibilitó la reducción de los costos financieros, incluidos los seguros, del desarrollo de la operación.

Fue el propio CEO de **Navitas, Amit Kornhauser**, quien en marzo pasado explicó ante inversores que la decisión final de invertir se había tomado *“sin ninguna interferencia del Gobierno argentino”*. Kornhauser consideró que, a partir de las posiciones públicas de Milei sobre Malvinas, se deducía que el Gobierno argentino no veía al proyecto como una cuestión política sobre la cual intervenir. Dicho de otra manera, uno de los pocos presidentes del mundo amigo de Israel y filo-británico aparecía como sinónimo de vía libre. *A confesión de parte, relevo de prueba.*

**El costo del abandono de la soberanía**

La segunda consecuencia, derivada de los hechos relatados, es que **la dimensión del robo proyectado de los recursos del mar argentino**, que ya se viene ejerciendo por vía de las licencias pesqueras –cuya conexión española no fue oficialmente considerada hasta el presente– tiene una magnitud inicial equivalente a alrededor de un décimo del total de la producción continental argentina actual. Eso es muchísimo: **entre 50.000 y 100.000 barriles diarios, que podrían escalar rápidamente a 150.000**, cuando el total de la producción local ronda hoy los 900.000 barriles. Estamos hablando de un yacimiento que podría ser equivalente a **un cuarto de Vaca Muerta**, que hoy produce 600.000 barriles, y que, además, podría ser solo el primero entre varios. En concreto: **se trata de un potencial flujo multimillonario que convertiría a las islas en un nuevo El Dorado y consolidaría los incentivos para el mantenimiento del bastión colonial**. Es precisamente aquí donde la política del actual Gobierno adquiere su carácter apátrida: al desentenderse de la disputa por la soberanía y facilitar, por acción u omisión, la explotación de recursos en el área en disputa, contribuyó a fortalecer materialmente aquello que hoy procura cuestionar. *El proceso se puso en marcha gracias al abandono de las políticas sobre Malvinas seguidas hasta 2023.*

De hecho, el proceso sancionatorio que inició Milei esta semana se basa en la **Ley 26.659, de 2011**, que estableció el régimen para quienes operen hidrocarburos en la plataforma continental argentina y que permite inhabilitar a empresas durante entre 5 y 20 años para realizar actividades hidrocarburíferas en territorio argentino. Las sanciones también pueden hacerse extensivas a proveedores y accionistas. Vale recordar que, bajo esta legislación, **Navitas ya había sido sancionada en 2022 con una inhabilitación por 20 años**. El dato estrictamente nuevo es que las sanciones se extenderán ahora a proveedores y accionistas.

Provocado el daño inicial, *la pregunta de fondo es si el giro de 180 grados en la política sobre Malvinas, anunciado por cadena nacional, podrá frenar el proceso ya iniciado*. Es altamente probable que el costo financiero de la operatoria de Navitas aumente. También puede predecirse que muchas empresas con intereses en la producción local querrán mantenerse al margen de la aventura. Ayer mismo, el gigante **Schlumberger (ahora SLB)**, una de las principales empresas de servicios petroleros del mundo, se apuró a decir que *“no está participando ni tiene previsto participar en procesos de licitación que tengan por objeto la prestación de servicios para proyectos hidrocarburíferos en las Malvinas, así como en los espacios marítimos circundantes”*. Si bien es una muestra de que **la voluntad política puede generar resultados concretos**, la pregunta sigue siendo si alcanzará para derribar el proceso ya iniciado en Malvinas o solamente lo encarecerá.

**Las consecuencias políticas y regionales**

Las conclusiones preliminares son varias. La primera es que **abandonar las políticas soberanas tiene un costo y que esos costos son de difícil reversión**. En cuestiones territoriales y de control de recursos naturales, las concesiones políticas, explícitas o tácitas, pueden traducirse rápidamente en una realidad económica que luego resulta mucho más difícil desandar.

La segunda es que cualquier operatoria petrolera en Malvinas a gran escala presupone algún tipo de asistencia del resto de los países marítimos de la región. Empezando por **Uruguay y Brasil** y siguiendo por **Chile**, tradicional aliado de Gran Bretaña, que incluso brindó asistencia logística y de inteligencia durante la conflagración de 1982. *La solución es también regional, a través de vínculos que el mileísmo maltrató o desdeñó.*

La tercera es que **el giro discursivo de Milei hace agua por todos lados**. Esta misma semana reivindicó en Chile la figura del dictador **Augusto Pinochet**, quien fuera el principal artífice del apoyo a las fuerzas británicas durante la guerra de 1982. Mientras tanto, en coincidencia con la reivindicación pinochetista de Milei, **Chile anunció una nueva línea comercial marítima entre Punta Arenas y Malvinas**.

Finalmente, sigue siendo necesario aprender de la historia. Así como sigue sin aprenderse que las políticas neoliberales son un proyecto cortoplacista y clasista que desemboca inevitablemente en grandes recesiones, también debería aprenderse que **las causas nacionales, como la reivindicación de territorios usurpados y la defensa de los recursos propios, pueden ser usadas –también, como en 1982– como simples cortinas de humo** para que la opinión pública se aparte de los problemas de fondo: **el freno de la economía, la destrucción del mercado laboral y la caída de los ingresos de las mayorías**.-

Por Claudio Scaletta / El Destape

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