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title: "El síndrome del impostor vacacional genera culpa y ansiedad"
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# El síndrome del impostor vacacional genera culpa y ansiedad

En la actual sociedad del hiperrendimiento, el tradicional espacio sagrado de desconexión absoluta que representaban las vacaciones se ha transformado en un desafío psicológico. Ante este nuevo escenario, la Universidad Internacional de Valencia, perteneciente a la red Planeta Formación y Universidades, analiza con **Encarna Rama, directora del Grado en Psicología**, [el fenómeno del «síndrome del impostor vacacional»](https://www.rrhhdigital.com/secciones/actualidad/794125/el-88-de-los-profesionales-han-sufrido-el-sindrome-del-impostor-a-lo-largo-de-su-carrera/) o stresslaxing. Según la investigadora, esta condición se define como la ansiedad o culpa por dejar de hacer cosas y dejar de ser productivo, y guarda muchísima relación con los problemas modernos de adicción al trabajo.

Para ilustrar este cortocircuito emocional, Rama utiliza la metáfora de ir en bicicleta, «*cuando estás mucho tiempo pedaleando, cuando sueltas los pedales, la bicicleta sigue rodando de igual manera durante un tiempo y, cuando intentamos pararla, incluso debemos hacerlo con un poco de esfuerzo*«. En el ámbito laboral, esta resistencia a frenar ocurre porque, en la época en la que vivimos, estar parado se ha relacionado con algo negativo, provocando que nos cuestionemos si somos buenos profesionales por el simple hecho de descansar.

Esta presión interna se ve multiplicada por la competitividad y la sobreexposición en el ecosistema digital. La experta señala que las redes sociales como LinkedIn funcionan como un escaparate donde solo se exponen los aspectos buenos y positivos, lo que resulta nefasto para la autoestima. Al compararnos con esa constante imagen de logro, se genera una fuerte presión y una contradicción directa con lo que el organismo biológicamente necesita: parar, resetear y coger fuerzas para volver a empezar.

## Trabajar en vacaciones: un mecanismo de evitación neurótico

Justificar el tiempo libre cruzando datos en un Excel o adelantando cursos no constituye una gestión eficiente del tiempo, sino un mecanismo de evitación de la inactividad. La trampa de la hiperproductividad, explica Rama, consiste en asociar la sensación de «*no hacer nada*» con la pérdida de tiempo, llevándonos a buscar actividades incompatibles con parar del todo. «*No hay nada de eficiente en seguir trabajando en vacaciones, hay que permitirse tiempo de relajación, de hacer actividades por el mero hecho de hacerlas, no porque nos sirvan para producir algún producto*«, subraya la docente, recordando que se trata de un acto fundamental de autocuidado personal.

Si el individuo es incapaz de romper este círculo vicioso, el problema acaba contagiando otras parcelas de la vida. Los síntomas de la ansiedad y la adicción conductual provocan efectos físicos a largo plazo como dolores de cabeza por no descansar adecuadamente, insomnio, ataques de pánico con palpitaciones y dolores somáticos por tensión muscular acumulada. Asimismo, este desgaste altera el estado de ánimo y afecta gravemente a las relaciones familiares, de pareja y amistades.

## Desconexión en un entorno hiperconectado

Frente a esta incapacidad para gestionar el ocio puro, la psicología propone que «*el entrenamiento es la clave*«. Como en otras adicciones, el primer paso es reconocer lo que nos ocurre, observarnos y autoconvencernos de que frenar es lo mejor para conservar nuestra salud integral y conectar con quienes somos fuera del trabajo. La especialista recalca que no es necesario alcanzar una inactividad total, sino dedicar tiempo a actividades personales satisfactorias, deporte o tareas creativas que ayuden a descargar las pilas fisiológicas y relajen la mente.

> Como conclusión, Rama destaca la importancia de que los futuros profesionales de la salud mental se adapten a este entorno de hiperconexión, sobreinformación y sobreexposición a pantallas. «*El psicólogo evoluciona con los problemas de las personas, **una sociedad con comportamientos nuevos crea trastornos de conducta nuevos***«, concluye la directora, resumiendo el paradigma actual como «*la época en la que el intentar relajarse llegó a producir estrés*«.

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