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title: "¿El fin de los deberes? La inteligencia artificial obliga a repensar las tareas para el hogar"
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date_published: "2026-08-03T00:29:00-03:00"
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category_name: "Recursos Humanos"
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# ¿El fin de los deberes? La inteligencia artificial obliga a repensar las tareas para el hogar

Una **consigna** que hasta hace pocos años podía demandar una tarde entera hoy puede resolverse en segundos. Resumir un capítulo, responder un cuestionario, armar un mapa conceptual o buscar argumentos a favor y en contra de una idea son ejemplos de **actividades que parecen haber perdido sentido** frente al uso masivo de **inteligencia artificial generativa**.

[https://www.infobae.com/educacion/2026/08/02/el-sistema-de-escuelas-rurales-de-alternancia-surgio-de-la-voluntad-de-un-joven-que-queria-estudiar-sin-dejar-de-ser-agricultor/](https://www.infobae.com/educacion/2026/08/02/el-sistema-de-escuelas-rurales-de-alternancia-surgio-de-la-voluntad-de-un-joven-que-queria-estudiar-sin-dejar-de-ser-agricultor/)

¿Es el **fin de la tarea escolar**? ¿En qué medida, ahora, lo que el estudiante trae hecho de su casa es evidencia de su esfuerzo y aprendizaje? ¿Es válido considerar que el alumno “hace trampa” si resuelve la tarea con IA? ¿O el problema es el **valor pedagógico** de una consigna que puede ser resuelta sin que el estudiante piense, lea o comprenda?

Docentes y especialistas coinciden en que la inteligencia artificial obliga a las escuelas a **repensar los deberes escolares**: hoy resulta clave distinguir entre las tareas rutinarias y fácilmente automatizables, y otras capaces de promover reflexión, autonomía y creatividad. Solo en este segundo caso, advierten, los deberes seguirían teniendo algún sentido.

Un problema anterior a la IA

[https://www.infobae.com/educacion/2026/07/30/3-de-cada-4-jovenes-terminan-la-secundaria-en-argentina-el-origen-familiar-sigue-siendo-decisivo/](https://www.infobae.com/educacion/2026/07/30/3-de-cada-4-jovenes-terminan-la-secundaria-en-argentina-el-origen-familiar-sigue-siendo-decisivo/)

Las tareas escolares siempre han tenido sus **detractores**; uno de los argumentos más repetidos tiene que ver con la defensa del tiempo libre y el juego. Quizás el vocero más famoso de esta línea sea el pedagogo italiano **Francesco Tonucci**. “**Los deberes no tienen sentido**. Me parece un instrumento que solo sirve para que los niños odien un poco más la escuela, y no creo que la escuela quiera eso. La única tarea que tendría sentido sería jugar. Jugar, y al día siguiente contarlo en la escuela”, [*le dijo Tonucci a****Infobae***](https://www.infobae.com/educacion/2025/11/08/francesco-tonucci-el-reto-fundamental-de-la-educacion-es-ayudar-al-nino-a-conocerse-a-si-mismo/) en su última visita a Argentina.

“Desde una perspectiva crítica de la didáctica, **no siempre le encuentro sentido a la tarea escolar**”, plantea **Carina Lion**, doctora en Educación, profesora de la Universidad de Buenos Aires y consultora en proyectos de tecnología educativa. Antes de discutir qué hacer con la IA, propone volver a preguntas elementales: “¿Se da tarea porque el tiempo escolar no alcanza? ¿Porque se necesita algún tipo de refuerzo? **¿Es un castigo o tiene un genuino propósito pedagógico?**”.

[https://www.infobae.com/educacion/2026/07/27/el-cerebro-de-los-zurdos-el-mito-de-la-creatividad-y-el-aprendizaje/](https://www.infobae.com/educacion/2026/07/27/el-cerebro-de-los-zurdos-el-mito-de-la-creatividad-y-el-aprendizaje/)

La especialista apunta a revisar cómo se articula la experiencia escolar con lo que sucede fuera de la escuela. “Creo que, en todo caso, es una oportunidad para **repensar el tiempo escolar y la relevancia de lo que se aprende**”, sostiene Lion, y propone “preguntarnos acerca del **sentido** de dar tarea y **‘colonizar’ tiempos de ocio** que ya están colonizados por las tecnologías”.

![Un joven con sudadera gris está sentado en una mesa de madera con un portátil abierto, cuadernos, libros y un bolígrafo, junto a un jarrón con flores.](https://www.infobae.com/resizer/v2/U6N4JINBQNAMFHA5PEDN2RHUQ4.png?auth=d0d69af7f385c09e053b473d6784f8910c438d90a20d7d3fd09a14b898a90532&smart=true&width=350&height=191&quality=85)Las tareas escolares siempre han tenido sus detractores. Un argumento tradicional para cuestionarlas tiene que ver con las situaciones desiguales de los hogares: la tarea requiere de condiciones que no siempre están garantizadas.

La **“crisis” de las tareas** ya había empezado antes de la IA generativa, asegura **Bruno Videla**, profesor de secundaria en la Ciudad de Buenos Aires. Desde su experiencia, la dificultad para sostener los deberes está relacionada con cambios culturales más que tecnológicos: “**No hay hábitos, ni responsabilidad, ni consecuencias por no hacer la tarea**. La escuela es un dispositivo que está pensado para funcionar en conjunto con la **familia**. Si un estudiante no tiene ese adulto que supervise, es como si al auto le faltara una rueda: vas a avanzar, pero para cualquier lado y a los ponchazos”, grafica Videla.

Otro argumento tradicional para cuestionar los deberes tiene que ver con las **situaciones desiguales de los hogares** de los estudiantes. La tarea requiere de condiciones que no siempre están garantizadas: **tiempo, espacio, conectividad, materiales, un adulto disponible**.

Según los datos más recientes del **Observatorio de la Deuda Social Argentina** de la **UCA**, a nivel nacional el **64,3%** de los chicos en edad escolar (de 6 a 17 años) recibe **acompañamiento familiar** para realizar las tareas. Ese apoyo disminuye con la edad: el **82,3% de los chicos de 5 a 12 años** recibe ayuda o supervisión para realizar tareas escolares, pero entre los adolescentes de **13 a 17 años**, la proporción cae al **38,8%.**

**Jimena Venturelli**, profesora de Historia en escuelas secundarias de Córdoba, advierte que para algunas familias ese apoyo resulta complejo: “La posibilidad de los chicos de resolver la tarea en casa muchas veces **depende de tener padres o adultos de referencia que puedan acompañarlos**, ayudarlos o supervisarlos. Pero algunas familias no necesariamente disponen del tiempo o los recursos”.

Venturelli señala que, en **sectores medios y altos**, con frecuencia las tareas quedan relegadas por agendas cargadas de **actividades extracurriculares**. “Muchos alumnos realizan múltiples actividades fuera de la escuela: fútbol, inglés, danza... Suele ocurrir que vuelven tarde a su hogar y es complicado resolver tareas porque el tiempo no alcanza”. Venturelli sostiene que esta cuestión “puede pensarse en relación con el **descrédito de la escuela**: ¿será que cualquier actividad es más importante que lo escolar?”.

**Marina Bertone**, docente de nivel primario de provincia de Buenos Aires y profesora universitaria, sostiene que las tareas pueden ser una oportunidad para **involucrar a las familias** y habilitar experiencias difíciles de desarrollar en el aula: desde observar fenómenos del entorno en **Ciencias Naturales** hasta recuperar testimonios familiares en **Ciencias Sociales**. También pueden prolongar y profundizar procesos iniciados en clase. Pero la IA vuelve inevitable una revisión: “Si una tarea puede resolverla la inteligencia artificial, ahí hay una señal clara de que **la propuesta didáctica está apuntando a respuestas lineales y superficiales**, en lugar de convocar aprendizajes profundos”.

![Una mujer con la mano en la sien y dos niños, un niño y una niña, sentados en una mesa de cocina, escribiendo en cuadernos con lápices.](https://www.infobae.com/resizer/v2/BRGKL5SAJ5EBFM5GDWAQBSIRJQ.png?auth=75a441998fafc1df0ccc4124a64643ec7020ebb8dd9b6aa689bb9afa3ef0ba18&smart=true&width=350&height=191&quality=85)En sectores medios y altos, con frecuencia las tareas quedan relegadas por agendas cargadas de actividades extracurriculares.

## El resultado no garantiza el aprendizaje

La desaparición –o disminución– de los deberes escolares por la irrupción de la IA puede implicar una **pérdida de aprendizaje**, planteó **Justin Reich**, director del Laboratorio de Sistemas de Enseñanza del Massachusetts Institute of Technology (MIT). El debate sobre este tema es global y se ha vuelto crítico tanto en escuelas como en universidades –aunque las reacciones han sido dispares: aún hay instituciones y docentes que prefieren hacer como si nada hubiera cambiado–.

“Seguramente muchas escuelas **reduzcan las tareas para el hogar**. Si no se puede supervisar lo que hacen, los estudiantes usarán ChatGPT. Copiar y pegar respuestas no tiene sentido, y tampoco tiene sentido que los docentes corrijan textos generados por IA. Pero si creemos que la **tarea** tiene valor pedagógico, entonces **estaremos perdiendo** **millones de horas de práctica y aprendizaje**. Y eso puede ser negativo para el desarrollo humano”, advirtió Reich.

“No creo que estemos ante el fin de las tareas, sino frente a una profunda reconfiguración de su sentido”, sostiene **Stella Menéndez**, directora del Instituto La Salle Florida y profesora de Matemática. Y continúa: “Los deberes siguen siendo una herramienta valiosa cuando tienen una **intencionalidad pedagógica clara**: permiten sistematizar aprendizajes, desarrollar autonomía, consolidar capacidades y sostener el proceso de aprender más allá del aula. Lo que hoy está en discusión no es la existencia de las tareas, sino aquellas **propuestas que solo exigen reproducir información** o responder consignas que IA puede resolver en pocos segundos”.

“Las tareas necesitan desafiar a los estudiantes a **comprender, argumentar, tomar decisiones, relacionar saberes y hacer visible su propio proceso de pensamiento**”, define Mendéndez. Y señala que en este escenario adquieren aún más valor aquellas capacidades que la IA no puede reemplazar: la creatividad, la empatía, el juicio ético, la intuición y la capacidad de trabajar con otros.

“Si la tecnología resuelve cada vez mejor los procesos mecánicos, **la escuela debe concentrarse en desarrollar aquello que sigue siendo profundamente humano**. Las tareas ya no deberían pedir únicamente respuestas; deberían invitar a formular buenas preguntas, crear, investigar, debatir, producir y encontrar soluciones originales a problemas reales”, enumera Menéndez.

![Niño latino de espaldas escribiendo en un cuaderno con un lápiz. En el escritorio de madera hay útiles escolares, libros y luz natural ilumina la escena.](https://www.infobae.com/resizer/v2/I57LQPRKVFG5XJRTPWI32OU654.png?auth=0fe46d9e27f6e6c7f312b924377188c97f4351701ac099edbb2e751df14854a4&smart=true&width=350&height=191&quality=85)"Lo que hoy está en discusión no es la existencia de las tareas, sino aquellas propuestas que solo exigen reproducir información", afirma Stella Menéndez.

**Lucía Gandur**, profesora de Lengua y Literatura y formadora de docentes en Tucumán, pone el foco sobre lo que pasa en el aula: “Creo que el camino es **recuperar el espacio de la clase presencial** para iniciar los procesos, para que ahí germinen las ideas y las propuestas, a partir de discusiones genuinas **sin mediación de tecnología en esta primera instancia**”. De ese modo, el docente conoce el punto de partida y puede acompañar la evolución del trabajo.

Ya con la tarea realizada, será importante “cotejar lo producido con una **exposición**, una revisión que habilite el intercambio, una **puesta en discusión**”, plantea Gandur, y resalta que los estudiantes deberían poder explicar cómo llegaron a la síntesis presentada, cómo jerarquizaron las ideas y qué decisiones tomaron en el camino.

En Lengua se plantea un escenario crítico, en el que las operaciones mentales que implica la **escritura** –planificar, elegir palabras, organizar y revisar– quedan neutralizadas frente a la **generación instantánea de textos** que, muchas veces, los estudiantes ni siquiera leen antes de entregar. Frente a este contexto, Gandur propone invertir el proceso tradicional: **tomar el producto de la IA como objeto de análisis crítico**. “Habrá que hacer el camino al revés, leer el producto, analizar el discurso, identificar sesgos y evidenciar intenciones”, explica.

En la **primaria**, advierte Marina Bertone, la presencia de estas herramientas cambia según la edad: es menos visible en los primeros años, pero adquiere mayor fuerza **a partir de 4° o 5° grado**. Para la docente, la respuesta no debería ser ignorar la IA, sino transparentar su existencia y enseñar a utilizarla: explicar, por ejemplo, que sus respuestas requieren duda y verificación. “Ese es hoy uno de los grandes desafíos docentes: **hacer visible la herramienta** y hasta incluirla en ciertas consignas, pero no para que resuelva. La idea es invitar a los chicos a desafiarla, a discutir con sus respuestas, para **correrlos de la delegación cognitiva** y favorecer que el **pensamiento propio** sea el punto de partida”.

![Escribir a mano es una de las actividades más beneficiosas para tu mente](https://www.infobae.com/resizer/v2/43QBTWICDRHR5GDCMYV5474P3A.jpg?auth=02b1d6a627820c84633c3d8b5d0c7153449d3ccd9021b2d47834a324aeffceb7&smart=true&width=350&height=234&quality=85)Para Marina Bertone, la respuesta no debería ser ignorar la IA, sino transparentar su existencia y enseñar a utilizarla. (Freepik)

## Qué tareas todavía tienen sentido

La mayoría de las fuentes consultadas coincide en que la IA generativa **no marca el “fin” de las tareas, pero sí exige un replanteo**. Entonces, ¿qué tipo de deberes aún tienen sentido?

**Mariana Maggio**, doctora en Educación y directora de la Maestría en Tecnología Educativa de la UBA, subraya que la IA resuelve de manera bastante eficiente las tareas clásicas centradas en sintetizar, aplicar, ejercitar o buscar dentro del saber acumulado. Pero eso no implica el fin del aprendizaje: “Por el contrario, puede acercarnos a **tareas que tengan más sentido**”, afirma.

“Cualquier proyecto que requiere la **construcción de algo original** –una solución a un problema real, el diseño de un artefacto novedoso o la creación de un objeto cultural– cobra sentido inmediatamente. Además, en muchos casos incluso **puede volver virtuosa y crítica la interacción con la IA**, sabiendo que esta no va a poder agotar sola el alcance de la invitación que formula la tarea”, explica Maggio.

También propone **trabajos de tiempo extendido** (por ejemplo, un mes), con entregas parciales que se van revisando; **producciones colectivas**, realizadas con compañeros o, incluso, con referentes de la comunidad; y **tareas con una dimensión material**, como la creación de una obra artística.

“Podemos poner más énfasis en el lado humano de la tarea: **el punto de vista propio, la emoción en juego, una definición estética o una posición ética**. Son aspectos que la tarea no siempre ponderó y que en este momento histórico, ante la artificialidad creciente, vale la pena rescatar”, sugiere Maggio.

![(Imagen Ilustrativa Infobae)](https://www.infobae.com/resizer/v2/PG4AHJIKTNEU7HQBSGSTVG625M.png?auth=04220c51e6647756f78f270613fc2fd5782095fc20b95c56e1f2405f2f3193dd&smart=true&width=350&height=233&quality=85)Mariana Maggio propone "poner más énfasis en el lado humano de la tarea: el punto de vista propio, la emoción en juego, una definición estética o una posición ética".

“La IA nos obliga a resignificar nuestras prácticas y a **volver a preguntarnos por qué hacemos lo que hacemos**: en el caso de las tareas escolares, no implica su fin, sino su transformación”, afirma **Mariana Ferrarelli**, directora del programa de Inteligencia Artificial en Educación de la Universidad de San Andrés.

Ferrarelli plantea la necesidad de **“resignificar” las tareas**. Señala, a modo de ejemplo, la vigencia de consignas como entrevistar a un familiar, un vecino o un comerciante del barrio para **Ciencias Sociales**. La IA puede ayudar a preparar las preguntas, transcribir la conversación o procesar el material, pero no podrá hacer la entrevista por los estudiantes, ni sustituir su capacidad de escucha o de repregunta.

En **Ciencias Naturales** también se puede pedir a los alumnos que realicen una experiencia y la documenten, que observen su entorno o recolecten materiales. “**Hay cuestiones del mundo físico que la IA no puede cubrir** y que resultan muy significativas para los estudiantes”, explica Ferrarelli. En esta línea, las tareas ganan valor cuando requieren salir de la pantalla, hacer algo con el cuerpo, vincularse con otros o producir una evidencia que no puede obtenerse con una instrucción escrita a un chatbot.

“Si no genera **reflexión**, no permite fortalecer trayectorias diversas –algo que a veces es difícil en el aula– ni enriquece la comprensión, no le veo sentido a la tarea”, define Carina Lion. Por otro lado, si el trabajo permite **reconstruir la “trazabilidad” del proceso** –las preguntas, las hipótesis, las decisiones, los cambios y las fuentes consultadas–, la IA puede contribuir a **fortalecer la autonomía** de los estudiantes, afirma la especialista.

![Un aula de escuela primaria con una maestra frente a un pizarrón y alumnos sentados en pupitres, algunos con mochilas en el suelo.](https://www.infobae.com/resizer/v2/U5LIO7YEZFFT5LLROLBGJARSZI.png?auth=3059a61af4277103769b728ee2e2c326ee6e6d98584c19ba5c59161045922e53&smart=true&width=350&height=191&quality=85)Varias docentes consultadas proponen fortalecer el tiempo de trabajo en el aula, de modo que allí ocurran los procesos centrales de lectura, discusión y producción.

## El tiempo en la escuela

Varios testimonios coinciden en una respuesta que puede sonar paradójica: **para “salvar” el sentido de las tareas, quizá haya que depender menos de ellas**. Gandur y Venturelli proponen fortalecer el tiempo en el aula, de modo que allí ocurran los procesos centrales de lectura, discusión, producción y revisión. Las tareas en casa pueden prolongar esa experiencia, pero lo fundamental debería suceder en clase.

En las **escuelas primarias estatales** hubo en los últimos años una **expansión del tiempo escolar**, según datos de la Secretaría de Educación nacional. En 2025, el **48%** de los alumnos asistía bajo alguna modalidad de jornada extendida o completa, frente al **16%** en 2022. El salto se explica en buena medida por la implementación del **programa “Hora más”**, que incorporó una **quinta hora** diaria en las escuelas de jornada simple para reforzar Lengua y Matemática. En las **escuelas privadas**, la cobertura de la jornada “extendida o completa” alcanza al **24,2%** de los estudiantes de primaria.

“Frente a la tecnología que nos automatiza, habrá que recuperar a la humanidad que piensa y siente con sus particularidades. Por eso **el espacio del aula es el ámbito donde la educación humanizante hará la diferencia**”, afirma Lucía Gandur. “Creo que es tiempo de **fortalecer el tiempo en las aulas**”, coincide Jimena Venturelli.

“**Aprendemos cuando actuamos sobre el conocimiento**: cuando experimentamos, construimos, nos equivocamos, revisamos y volvemos a intentar. **Las tareas más valiosas son las que prolongan esas experiencias iniciadas en el aula** y permiten que los estudiantes apliquen lo aprendido en nuevos contextos. Si una experiencia fue verdaderamente significativa, el aprendizaje no termina cuando finaliza la clase: sigue dando vueltas en la cabeza del estudiante, despierta nuevas preguntas, encuentra conexiones con la vida cotidiana y genera el **deseo de seguir aprendiendo**”, sostiene Menéndez.

Más que el fin de los deberes, parece ser el fin de una forma de concebirlos: la consigna igual para todos, centrada únicamente en el producto y basada en la presunción de que una respuesta correcta equivale a aprendizaje. Menéndez subraya que el desafío, en realidad, es **proponer mejores tareas**: “Aquellas que amplían el pensamiento en lugar de reemplazarlo, que invitan a los estudiantes a comprender, crear, decidir, descubrir, colaborar y construir sentido, y que **les enseñan a pensar con la inteligencia artificial sin dejar de pensar por sí mismos**”.

Nota:infobae.com

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