


Tregua entre Máximo Kirchner y Kicillof: entre la convivencia posible y los conflictos pendientes
Actualidad - Nacional08/11/2026

El entendimiento alcanzado entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof en suelo bonaerense puso de manifiesto una realidad: cuando el tiempo de la disputa se agota, los protagonistas irremediablemente bajan la guardia y negocian. El acuerdo de esta semana consagró en una distribución salomónica del poder. El gobernador seguirá al frente del PJ local y el diputado presidirá el Congreso partidario, tal como habían pautado a principios de año. Hay quienes aventuran que el pacto de Buenos Aires, finalmente, se replicará a nivel nacional cuando se achiquen los márgenes de la batalla fratricida. Por delante quedan, como mucho, seis meses y numerosos conflictos de fondo por resolver. En la Provincia, por ejemplo, siguen abiertos dos de complejo desenlace: la presión de los intendentes para eliminar el límite a las reelecciones y la pelea por la sucesión de Kicillof.


La convivencia posible
El orden del PJ bonaerense dejó a casi todos los sectores conformes. El reparto de cargos partidarios fue consensuado en paz y cada uno preservó el lugar que se había acordado previamente. La conversación privada entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof en La Plata marcó el deshielo de una relación que se fue rompiendo progresivamente en los últimos siete años. El acercamiento del martes en la Gobernación estuvo precedido por las cumbres peronistas de agosto y octubre, organizadas por Germán Martínez y José Mayans. El diagnóstico en común fue que, al menos por un rato, se dejaron de lado las broncas acumuladas y se avanzó positivamente en la gestión. “Mostramos la vocación de convivencia, más allá de cualquier diferencia”, celebró Kicillof.
Calculadora en mano, en la Gobernación aseguran que la reforma depende del apoyo de La Cámpora. “Son ellos los que tienen de rehenes a los intendentes”, repiten. El espacio conducido por Máximo Kirchner no le cierra la puerta a modificar la ley, pero tampoco entregará sus votos sin una negociación más amplia. Quiere que en el entendimiento estén incluidos el calendario electoral, el eventual desdoblamiento y las reglas para definir candidaturas. Es decir, encarar un debate de fondo sobre cómo se van a confeccionar las listas del año que viene.
En el oficialismo provincial confían en que lograrán reformar la norma, aunque todavía no cuentan con los votos necesarios. “A todos les conviene que salga. Incluidos el radicalismo y La Libertad Avanza. Ningún candidato a gobernador tiene potencia propia. Todos necesitan del peso territorial de los intendentes y de sus nombres en las boletas. Incluso Santilli, aunque diga lo contrario”, analizan en La Plata.
La discusión, sin embargo, encierra un problema mayor. Si la reforma naufraga, no solo se multiplicarán las disputas sucesorias en decenas de municipios, sino que más de un jefe comunal, impedido de buscar otro mandato, se verá seducido por la posibilidad de ir en busca del sillón de Dardo Rocha.
Pulseada por la sucesión
Impedido de buscar un tercer mandato y lanzado de lleno a la contienda nacional, Kicillof debe resolver a quién elige como sucesor en el distrito electoral más importante del país. La lista de nombres es extensa. En el Movimiento Derecho al Futuro, hay muchas figuras de peso: desde Julio Alak, Gabriel Katopodis y Jorge Ferraresi hasta Fernando Espinoza. También suenan Carlos Bianco y Leonardo Nardini. “No, no hay un favorito”, aseguran en La Plata.
En el kirchnerismo se menciona a la quilmeña Mayra Mendoza y al senador Eduardo de Pedro. Como tercera posición y con una construcción propia, aparece Mariel Fernández y, en el Frente Renovador, algunos empujan a Sergio Massa. El tigrense, en principio, aspira al cargo más alto en la Casa Rosada.
En el tablero nacional, una salida consensuada entre el kirchnerismo, el kicillofismo y el massismo podría pasar por una distribución equilibrada del poder entre la Nación, la Provincia y el Congreso. Así, cada sector conservaría el control de alguno de esos espacios. Ese esquema, por ahora, parece lejano, aunque el calendario electoral aún no apremia. La otra salida del laberinto son las PASO. El tema formó parte de la conversación entre Máximo Kirchner y Kicillof, quienes coincidieron en que Milei no cuenta hoy con los votos necesarios para suspenderlas. A eso le apuestan. Diseñar una interna abierta o cerrar con un acuerdo de cúpulas, saben, alimentará el enfrentamiento. Como punto a favor, todos tienen en claro que no hay margen para una ruptura. Nadie quiere ser el responsable de permitir cuatro años más de Milei.
Acuerdos y desacuerdos
Por Sebastián Cazón / P12



























