Boreout: el aburrimiento en el trabajo también es un riesgo para la salud mental

Recursos Humanos08/11/2026
Mientras la opinión pública argentina debate los picos históricos de estrés y el avance del burnout (el síndrome del trabajador quemado por sobreexigencia), los consultorios de psicología y los departamentos de recursos humanos en el país empiezan a encender las alarmas ante un enemigo igual de destructivo pero mucho más silencioso: el boreout, o síndrome del aburrimiento crónico en el trabajo. En una economía marcada por la incertidumbre, donde la consigna social predominante es "cuidar el empleo a toda costa", miles de profesionales atraviesan sus jornadas en un estado de apatía profunda, subocupación y falta de sentido, una combinación que ya se consolida como un riesgo severo para la salud mental.
Estudios regionales de portales de empleo como Bumeran y análisis de tendencias corporativas en Forbes Argentina confirman que el fenómeno va en aumento. Los argentinos reportan altos índices de desconexión con sus tareas diarias, atrapados en la paradoja de tener un empleo formal pero sentirse completamente inútiles dentro de la estructura corporativa.
La trampa de la estabilidad: el miedo a renunciar
A diferencia de lo que ocurre en economías más estables de Europa o Estados Unidos, donde el desinterés laboral suele resolverse mediante la renuncia o la búsqueda activa de nuevos rumbos, en la Argentina actual el boreout se cronifica debido a las condiciones del mercado. La alta inflación, la escasez de vacantes en el sector formal y el temor a perder la antigüedad o la cobertura médica actúan como un ancla.
El empleado atrapado en este cuadro no tiene exceso de tareas; por el contrario, sufre de:
  • Infralaboralidad: Recibe menos tareas de las que su capacidad o tiempo le permiten resolver.
  • Monotonía extrema: Realiza actividades mecánicas que no representan ningún desafío intelectual.
  • Sobrecalificación: Profesionales universitarios o técnicos relegados a puestos administrativos básicos debido a la distorsión del mercado laboral.
"Es una cárcel de oro o de subsistencia", explican especialistas en psicología laboral. El trabajador siente culpa por estar desanimado o aburrido cuando hay millones de personas buscando empleo o sumergidas en la informalidad, lo que silencia el malestar y profundiza el daño psicológico.
El impacto clínico de la inacción
Pasar entre ocho y nueve horas diarias simulando estar ocupado para evitar amonestaciones o despidos genera un desgaste mental idéntico al de la sobrecarga de tareas. Los profesionales de la salud mental advierten que el boreout no es simple "pereza", sino una patología laboral que desencadena consecuencias físicas y psicológicas concretas:
  • Ansiedad y depresión: Sentimientos de inutilidad, vacío existencial y pérdida de la autoestima profesional.
  • Fatiga crónica: Paradojalmente, el cerebro se agota más rápido al intentar concentrarse en la nada o al forzar la atención en tareas irrelevantes.
  • Trastornos del sueño: El estrés derivado del aislamiento dentro de la oficina se traslada al descanso nocturno.
El desafío para las empresas en tiempos de crisis
Para las organizaciones del país, el boreout representa una pérdida invisible de productividad y un aumento en los niveles de rotación silenciosa. El desafío actual de las áreas de capital humano consiste en diseñar puestos dinámicos y apostar por el reskilling (reciclaje profesional) interno, permitiendo que los colaboradores migren hacia proyectos desafiantes sin necesidad de abandonar la compañía.
Mientras la agenda económica y social siga enfocada en la urgencia financiera, el sufrimiento silencioso de quienes padecen el aburrimiento laboral continuará bajo la alfombra. Sin embargo, los expertos son contundentes: no hacer nada en el trabajo también enferma, y la salud mental de los trabajadores no puede seguir indexándose a las crisis del país.
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