El abogado Gregorio Dalbon presentó ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) una denuncia para que se investigue al Deutsche Bank por las operaciones con derivados sobre el oro que el Banco Central (BCRA) hizo durante 2025. Según la Auditoría General de la Nación (AGN), esas operaciones dejaron una pérdida de 1.023 millones de dólares —tal como adelantó Página/12 de forma exclusiva—, pagada con divisas de las reservas. El escrito, de 13 páginas, en inglés y dirigido a la Oficina del Denunciante de la SEC, pide determinar si hubo comisiones, honorarios o pagos a funcionarios argentinos, algo que caería bajo la ley estadounidense contra el soborno en el exterior (FCPA, por su sigla en inglés). “Cuando el sistema de control local está bloqueado, el escrutinio de las contrapartes privadas a través de sus propios reguladores es la salvaguarda que queda”, sostiene en el escrito.
La cifra no la inventó nadie. El 8 de octubre, por la Resolución 205/2026, la AGN aprobó su informe sobre el balance 2025 del BCRA. Dio una opinión favorable, pero agregó un párrafo de énfasis titulado “Operaciones de opciones con subyacente oro”. Ahí registró una pérdida de 1.469.155 millones de pesos, equivalentes a 1.023 millones de dólares, liquidada con salida de divisas. El desglose: 960,2 millones de dólares de resultado negativo de opciones y 62,8 millones de primas pagadas. Todo en un año en que el oro subió un 64,9 por ciento en dólares.
La cuenta de las primas
El corazón técnico del escrito es una división. La pérdida por opciones es más de 15 veces lo que se pagó en primas. Dalbon explica que, si el Central solo hubiera comprado protección contra una caída del oro, lo máximo que podía perder era la prima. Que haya perdido mucho más indica que también vendió opciones y asumió riesgo. Según publicaron distintos medios, la estrategia fue un collar: el BCRA compraba un piso de precio y lo financiaba vendiendo un techo. Si el oro superaba ese techo, el Central tenía que pagar la diferencia. Siempre, según esas versiones, el derecho a comprar oro se vendió a algo más de 3.000 dólares la onza, cuando el precio de mercado pasó los 4.000.
El BCRA respondió públicamente que el resultado neto de su posición en oro fue positivo, de 2.505 millones de dólares, y que la política de coberturas existe desde 2007. Dalbon desarma el argumento con los mismos números: la valorización del oro fue de 3.527 millones de dólares y quedó reducida a 2.505 millones. La diferencia, unos 1.023 millones, coincide con la pérdida que registró la AGN. “Confunde una ganancia por valuación con un pago efectivo con reservas líquidas”, sostiene el escrito. O sea, el oro se valorizó en los papeles, pero los dólares de la pérdida salieron de verdad.
El documento recuerda, además, que en julio de 2024 Luis Caputo dijo que tener el oro guardado en el Central “sin hacer nada por el país es negativo” y que había que sacarle rendimiento.
¿Por qué Deutsche Bank?
El dato de que una de las contrapartes fue el Deutsche Bank también fue revelado por Página/12, la institución en la que habían tenido cargos altísimos tanto Caputo como Bausili. El Central nunca confirmó la participación del Deutsche y sus voceros respondieron que era información que “por ahora el BCRA no hará pública”.
El escrito suma un antecedente. El 8 de enero de 2021, la SEC determinó que Deutsche Bank había violado las normas de registros contables y controles internos por no controlar a intermediarios y consultores vinculados con funcionarios extranjeros. Eso derivó en unos 7 millones de dólares en pagos que fueron sobornos o servicios sin documentar. El banco pagó más de 120 millones de dólares en acuerdos con la SEC y el Departamento de Justicia. “No afirmo que haya ocurrido la misma conducta”, aclara Dalbon, aunque señala que se trata del mismo tipo de riesgo.
Siguiendo lo publicado por este diario, el abogado le hace notar a la SEC que Bausili y Caputo trabajaron para Deutsche y vuelve a aclarar que no formula ninguna acusación por eso. Pide, eso sí, que, si se confirma la participación del banco, se establezca cómo fue elegido y si hubo algún vínculo o beneficio indebido. La cifra que circuló, 60 millones de dólares en comisiones, llama la atención y pide la documentación correspondiente.
¿Dónde está el oro?
El escrito dedica un capítulo a lo que llama el ocultamiento del paradero del oro. Bausili dijo en el Senado que está en el Banco de Pagos Internacionales (BIS), en Suiza, mientras que otras versiones lo ubican en las bóvedas del Banco de Inglaterra, en Londres, con titularidad registrada a través del BIS. Según publicaron distintos medios, el BCRA no entregó a la AGN los contratos y solo le permitió ver información en pantalla, sin copias. La Auditoría informó, además, que su trabajo sobre la trazabilidad del oro físico sigue “en proceso de análisis”, lo que contradice a Bausili, que había dicho que esa auditoría terminó sin observaciones. .
Un senador llegó a decir que el oro pudo usarse como garantía de las operaciones. Dalbon aclara que no adopta esa acusación y que solo los contratos, que el Central no muestra, pueden confirmarla o descartarla.
La causa en Comodoro Py
La presentación ante la SEC complementa la denuncia penal que tramita en el Juzgado Federal 4, Secretaría 7 (causa 4971/2026), caratulada “Bausili, Santiago y otros s/ defraudación contra la administración pública y abuso de autoridad”. Los denunciados son Caputo, Bausili, el superintendente de Entidades Financieras, Juan Ernesto Curutchet, y su adjunto, Nicolás Ferro, los dos últimos como miembros del Directorio. Los delitos invocados son administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública, abuso de autoridad y, eventualmente, asociación ilícita. Dalbon mandó copia a la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) y pidió al juzgado que solicite la ayuda de la SEC por la vía de cooperación judicial internacional. La presentación directa, explica, sirve para no depender de ese trámite.
El abogado no pide la recompensa que la SEC paga a los denunciantes, porque reconoce que toda su información es pública. Tampoco reclama nada contra el Estado argentino ni el BCRA, que, como entidades soberanas, quedan fuera del alcance del organismo. El blanco es el banco, que cotiza en Wall Street. “La Comisión puede concluir, tras una indagación preliminar, que no hay nada que perseguir. Lo que pido es que haga esa indagación, porque es la única autoridad en condiciones de hacerlo”, cierra.





























