La inteligencia artificial crea empleo. La pregunta es qué tipo de empleo

Recursos Humanos14/10/2026

Un artículo en The Economist, «The jobs apocalypse is postponed. An AI jobs boom is here«, viene a decir que por el momento, la inteligencia artificial está creando más empleos de los que destruye, sobre todo al hilo del enorme auge de la construcción derivado de los muchos proyectos de data centers que se están poniendo en marcha todos a la vez, en una loca carrera en la que nadie quiere quedarse atrás, y con la fuerte oposición de muchas comunidades locales, que ahora se oponen a la construcción de este tipo de instalaciones con más fuerza que si se tratase de centrales nucleares.

Mi pregunta, de manera creo que bastante obvia, es sobre el tipo de empleos que se están destruyendo frente a los que se están creando, en términos de sueldos, de seguridad y de proyección de carrera. El artículo estima que se han creado en torno a un millón de puestos de trabajo relacionados con la inteligencia artificial en los Estados Unidos frente a los cerca de 200,000 que se han destruido, pero una parte muy significativa de esa creación de puestos de trabajo tiene que ver, efectivamente, con la construcción de data centers, en ámbitos que van desde las instalaciones eléctricas y los equipos hasta la construcción. Cuenta también algunos puestos emergentes en inteligencia artificial y algunas ocupaciones profesionales que crecen más que la media, pero lamentablemente, se queda en contar puestos, sin entrar en si son puestos duraderos, accesibles a las personas cuyos puestos se están perdiendo, o capaces de reemplazar la formación y la progresión que esos puestos generaban. Por otro lado, mientras el millón de puestos incluye empleos asociados a la expansión de infraestructura y nuevos puestos vinculados a la inteligencia artificial, los 200,000 destruidos son despidos atribuidos explícitamente a ella. No son categorías construidas con el mismo criterio: el recuento no sólo trata los empleos como intercambiables, sino que compara cifras obtenidas de maneras distintas.

Muchos de los puestos generados en construcción están basados en proyectos. Algunos pueden ser razonablemente duraderos (instalaciones, energía o mantenimiento, por ejemplo) y en algunos casos, The Economist habla de salarios atractivos para lograr ocuparlos con la velocidad que se requiere. Pero un puesto de electricista en un proyecto de data center, por bien pagado que esté, tiene poco que ver con el trabajo de un graduado, y no me refiero tanto a salario como a proyección profesional futura o a duración del empleo: la diferencia que me interesa es la trayectoria, en temas como formación previa, continuidad y posibilidades de progresión.

Los datos recientes del mercado son especialmente significativos: el empleo full-time cayó en 6.6 puntos porcentuales entre 2022 y 2024 para graduados en los campos más expuestos a la inteligencia artificial, comparado con un 1.5 puntos para los considerados menos expuestos. Esto no es una prueba de que ese declive sea causado por la inteligencia artificial, pero sí viene a decirnos que en un mercado con cifras globales crecientes pueden aparecer circunstancias como una entrada mucho más difícil para numerosos perfiles.

En 2025, ya comenté, al hilo de un artículo de Erik Brynjolfsson, cómo el primer empleo estaba evaporándose a medida que algunas compañías renunciaban a contratar becarios o trabajadores en prácticas argumentando que el tipo de trabajo que les pedían era precisamente el que los chatbots podían llevar a cabo de manera razonablemente satisfactoria, con un «pequeño detalle sin importancia»: si no contratas perfiles junior hoy y no los formas en el trabajo, ya veremos de dónde van a salir los perfiles senior del futuro. En enero de este año, extendí ese razonamiento a muchas trayectorias profesionales: cuando la inteligencia artificial elimina el trabajo analítico en el nivel de entrada, elimina también los sistemas de formación informales que dan lugar a muchos profesionales con experiencia. Y el pasado abril, hablé de cómo las ganancias de productividad pueden convertirse en despidos, y de cómo esos beneficios fluyen de manera desigual entre los trabajadores y los empresarios. Obviamente, dado que trabajo en una escuela de negocios, tendré una visión razonablemente sesgada, pero creo que la cuestión se explica por sí sola.

La cuestión, para mí, está en la composición del empleo: contar puestos como si fuesen intercambiables o comparables, cuando muchos de los puestos creados están vinculados a contratos temporales de construcción de una infraestructura y dependiendo de un crecimiento demencial en inversión completamente coyuntural cuyo ritmo futuro no está en absoluto garantizado, me parece bastante poco riguroso si lo comparamos con un puesto en inteligencia artificial o con un junior que estaría, generalmente, comenzando una carrera profesional larga. Contar tan solo puestos de trabajo sin más oculta completamente esas diferencias.

El propio The Economist parece tenerlo también relativamente claro: comparemos la advertencia de mayo con el optimismo de septiembre. Mientras el editorial de mayo instaba a los gobiernos a prepararse antes de que las pruebas fueran concluyentes y hacía hincapié en áreas como el desarrollo de software, el informe de septiembre describe la situación actual del empleo en Estados Unidos. El auge actual de la construcción y la contratación no resuelve qué sucederá cuando la inteligencia artificial se integre en los flujos de trabajo habituales de consultoras, editoriales, bancos, bufetes de abogados y departamentos administrativos. Los dos artículos están por tanto contemplando horizontes completamente distintos.

La hipótesis que me parece más plausible es que la inteligencia artificial esté generando empleos en este momento coyuntural, mientras debilita los sistemas que, a largo plazo, forman a trabajadores cualificados. Un auge del empleo, por tanto, que para nada estaría cubriendo o sustituyendo las carreras que destruye, con un desfase importante entre puestos creados y carreras sostenidas. Mientras el crecimiento visible se concentra en la construcción y dotación de personal de la nueva infraestructura, la pérdida menos evidente podría estar en los puestos de nivel inicial, los programas de aprendizaje y las trayectorias profesionales mediante los cuales las personas se convertían en los profesionales experimentados que las empresas seguirán necesitando. Entre simplemente «puestos creados» y «carreras sostenidas» hay una gran diferencia, y creo que la vamos a notar.

Nota:https://www.enriquedans.com/

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