El presidente Javier Milei fue denunciado penalmente por los ejercicios militares de Estados Unidos en el país. Una aventura que él mismo autorizó por DNU eludiendo al Congreso y que lo llevó a pararse en un portaaviones norteamericano en la Zona Económica Exclusiva argentina. Se suma al acuerdo militar alcanzado con el país del Norte que considera “un bien común global” al Mar Argentino anunciado por la embajada norteamericana y pone de relieve la falta de autonomía estratégica del gobierno libertario que subordina la política exterior a intereses extranjeros.
El gobierno que acepta el tutelaje de los Estados Unidos para sus fuerzas armadas, principal aliado estratégico permanente a través de la OTAN del Reino Unido, avanza con acuerdos comerciales con ambas potencias sin importarle el mega proyecto para extraer petróleo en la cuenca norte de las islas Malvinas que usufructúa ilegalmente Inglaterra. Todo en medio de los rumores de un viaje del presidente a Londres, no confirmado por la Casa Rosada.
La fascinación de Javier Milei por Donald Trump y su alineamiento exclusivo con Estados Unidos arrastra al país a una política exterior guiada por el fanatismo y muy lejos del interés nacional. La denuncia penal del diputado de Unión por la Patria Juan Marino que cuenta con el patrocinio del abogado constitucionalista Eduardo Barcesat por permitir ejercicios militares con Estados Unidos en el país sin pasar por el Congreso da cuenta del desprecio del presidente por la división de poderes y la falta de visión estratégica. El legislador denunció a Milei, al exjefe de Gabinete Manuel Adorni, al ministro de Defensa, Carlos Presti, y al canciller, Pablo Quirno, por abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público y traición a la Patria.
Según la denuncia que recayó en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 10, a cargo del juez Julián Ercolini, la gravedad del hecho excede desconocimiento del trámite legislativo. “El ejercicio simuló una crisis internacional de gran magnitud que requirió la intervención coordinada de fuerzas de operaciones especiales para proteger y recuperar personalidades y objetivos estratégicos de alto valor para ambas naciones”. Es decir: el Estado argentino adiestró a sus fuerzas de élite, junto a tropas extranjeras y bajo doctrina extranjera, para intervenir en una crisis internacional en defensa de objetivos de valor para los Estados Unidos.”
Los ejercicios militares incluyeron la operación de un portaaviones de propulsión nuclear, el USS Nimitz. El portaaviones entró a la Zona Económica Exclusiva argentina, y el propio Milei caminó y se fotografió en su cubierta.
Bienes globales
El “alineamiento exclusivo” de Javier Milei con Estados Unidos, una potencia en declive, en medio de una transición hacia un orden global multipolar, representa una pérdida de oportunidades para el país. La aceptación de la denominación del Mar Argentino como un “bien global”, anunciado por la embajada norteamericana semanas atrás desplaza una categoría política central: la soberanía. Deja de hablarse de soberanía, para pasar a una lógica de “administración internacional” de recursos estratégicos justo cuando el Atlántico Sur se ha convertido en un área relevante por sus recursos para la pesca, los minerales, el potencial energético y la proyección a la Antártida. Así, el gobierno libertario habilitó durante los próximos cinco años tareas de vigilancia y monitoreo conjunto en el mar argentino con los Estados Unidos. Es decir, que Argentina acepta el tutelaje de los norteamericanos en el Mar Argentino por la presunta amenaza de la pesca china en un área sobre la cual el país tiene derechos exclusivos de explotación y control mientras hace la vista gorda a lo que será el mayor proyecto petrolero offshore del Atlántico Sur, usufructuado por Londres. La doctrina histórica del Comando Sur de los Estados Unidos más vigente que nunca: securitizar América Latina para justificar su presencia militar en la región.
Las Islas Malvinas
“En vez de ofrecer nuestro Atlántico Sur como área de entrenamiento y mapeo naval para otras potencias, el gobierno nacional debe cumplir allí sus funciones soberanas entre ellas, comenzar imperiosamente las gestiones y las acciones de presión diplomática para impedir la explotación ilegal de petróleo en la Cuenca Malvinas Norte, que se sigue consolidando frente a la parálisis del gobierno de Javier Milei”, escribió el ministro de gobierno bonaerense Carlos Bianco cuando se conoció el acuerdo de cooperación entre el país y los EE.UU. para la vigilancia conjunta sobre la Zona Económica Exclusiva argentina.
En efecto, en nuestras Islas Malvinas una empresa británica, una israelí y, recientemente, una canadiense se preparan para explotar lo que será el mayor proyecto petrolero offshore del Atlántico Sur. Se prevé que la explotación comience en marzo de 2028, con un máximo de 50.000 barriles diarios en 2032.
Según el diario británico The Telegraph, “Las Falklands se están convirtiendo silenciosamente en el próximo Dubai”. Sobre esto la cancillería publicó un tibio documento de rechazo. De hecho, un artículo reciente del Financial Times sobre el impacto del proyecto recoge testimonios de funcionarios de las islas y analistas que minimizaron en privado las declaraciones a las que calificaron como “gestos retóricos sobre soberanía que son obligatorios para los políticos argentinos, más que una amenaza real”.
Lejos de desplegar una estrategia diplomática a la altura de las circunstancias como llevar el reclamo a tribunales internacionales, Milei ha cometido torpezas diplomáticas como declarar que las Malvinas serán argentinas cuando los isleños “lo deseen”. Algo contrario a la postura histórica nacional, que no reconoce el derecho a la autodeterminación de una población implantada. La Argentina sostiene desde hace décadas que toda exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental circundante a las Islas Malvinas es ilegal por realizarse sin autorización del Estado argentino y en violación de las resoluciones de las Naciones Unidas.
Negocios son negocios
Semanas atrás, el Gobierno formalizó su intención de incorporarse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (Cptpp), un bloque comercial que reúne al 15 por ciento del PBI mundial y del que el Reino Unido forma parte desde 2023. La nota de adhesión fue entregada por el canciller Pablo Quirno, lo que constituye un hecho inédito desde la guerra de 1982. Por primera vez, la Argentina busca integrarse a un acuerdo de libre comercio del que Londres participa como miembro pleno.
En este marco, crecen los rumores de una visita de Javier Milei al Reino Unido. Si bien la información fue desmentida desde presidencia, en Cancillería sobrevuela la idea de “hacer una especie de “Argentine week” en Londres similar a la que se realiza en París y a la que Milei tiene previsto asistir. Según pudo reconstruir este diario, en la Embajada en Londres “no manejan el tema” pero en el Ministerio de Relaciones Exteriores aseguran extraoficialmente “que se está trabajando en un encuentro bilateral para octubre”. Milei podría ser el primer mandatario en realizar una visita oficial después de décadas.




























