




Durante años el diagnóstico ha sido el mismo: faltan perfiles, falta talento. Y cerca del 78% de las empresas lo confirma, según datos de Manpower y recogidos por Kainova. Pero quizá llevemos demasiado tiempo mirando el lado equivocado del problema: mientras se busca talento fuera, dentro crecen el estrés directivo, el burnout y la rotación. No es solo que cueste atraerlo. Es que muchas organizaciones están agotando el que ya tienen.


El debate empieza a desplazarse: de «¿por qué no encontramos talento?» a «¿qué hacemos con el que ya tenemos?». Para Carme Castro, CEO y fundadora de Kainova, esta segunda pregunta es la verdadera. «Seguimos intentando atraer talento del siglo XXI con estructuras empresariales del siglo XX. Y esa contradicción explica muchos de los problemas que hoy seguimos atribuyendo a la falta de talento».
Talento del presente en modelos del siglo pasado
Muchas organizaciones siguen operando con estructuras internas diseñadas para un contexto que ya no existe: entornos más estables, más previsibles y con ritmos de cambio más lentos. El resultado es una contradicción cada vez más visible dentro de las empresas. Por un lado, necesitan agilidad, innovación y capacidad de adaptación constante. Por otro, siguen funcionando con dinámicas que ralentizan la toma de decisiones, multiplican validaciones y generan fricción interna.
En la práctica, esto se traduce en managers desbordados, profesionales con poca capacidad real de decisión y equipos agotados incluso en compañías en crecimiento. No es una percepción aislada: según otros estudios de mercado, el 83% de los directivos de pymes sufrió estrés en 2025 y más de la mitad de los profesionales se plantea ya cambiar de empresa.
La clave: la capacidad organizativa para absorber el cambio
No se trata de falta de movimiento. Las empresas están cambiando. El reto es que muchas veces no cuentan todavía con la capacidad organizativa suficiente para absorber ese cambio sin tensionarse internamente. «El problema no es que las empresas no se muevan. Es que se mueven más rápido de lo que sus estructuras pueden absorber«, resume Castro.
Desde la consultora apuntan que atraer talento es solo el principio. El reto real es crear organizaciones donde ese talento pueda desarrollarse, aportar valor y operar sin quedar atrapado por sistemas internos que no han evolucionado al mismo ritmo que el entorno.
Liderazgo Disruptivo™ y Empresa Líquida™ como respuesta al desajuste
Desde Kainova, este desafío se aborda desde una visión que integra Empresa Líquida™ y Liderazgo Disruptivo™, un enfoque que pone el foco no solo en el talento, sino en la forma en la que las organizaciones están diseñadas para responder al cambio.
El objetivo no es únicamente mejorar la gestión de personas, sino transformar cómo se toman decisiones, cómo se estructura el trabajo y cómo se genera la capacidad real de adaptación dentro de las empresas.
Quizá la pregunta incómoda no sea si falta talento, sino si las organizaciones saben aprovechar el que ya tienen.
Nota:rrhhdigital.com
























