La generada y trabajada estabilidad cambiaria de Argentina está sostenida en un pilar central: el apoyo financiero de Estados Unidos. Ese bloque de respaldo que la administración Donald Trump le dio al Gobierno de Javier Milei y que no sólo lo salvo de una derrota electoral en las legislativas, sino que lo apuntaló para evitar sobresaltos cambiarios, empezó a cobrarse vía enviados del país del norte a la Argentina. Esta semana estuvo en Argentina Luke Lindberg, en los papeles el Subsecretario de Agricultura para Comercio y Asuntos Exteriores de Estados Unidos, y en los hechos quien llegó para garantizarse que el acuerdo bilateral se aplique cuanto antes con el eje puesto en cuestiones esenciales: la ley de Patentes y derechos de ingresos de productos sin controles. Incluso forzando a que Argentina viole otros acuerdos que se enmarcan el pacto Unión Europea-Mercosur.
Exigencias e interna oficial
La primera exigencia que el estadounidense le hizo a Caputo es la Ley de Patentes, que curiosamente tiene a los legisladores libertarios esquivando el asunto. La administración Trump, vía sus operadores locales, desliza que habría un fuerte lobby de la cámara de laboratorios nacionales CILFA que evita el avance. Es que los laboratorios solían traer productos del exterior y patentarlos aquí, y luego vender las licencias. Eso ya no será tan fácil de hacer, por lo cual fortalece a las empresas extranjeras que tendrán aprobación rápida y directa de sus productos. Ganan las estadounidenses de fármacos.
“Dame el parmesano”
Lo otro que pidió Lindberg, según contaron a Página I12 funcionarios del agro, es que se libere el ingreso de productos alimenticios con preferencia para Estados Unidos por sobre sus competidores.
En uno de los mitines, el enviado de Trump le dijo a Caputo, entre risas, pero con significado político, la siguiente frase: “ministro ¿qué día del mes que viene me entrega el parmesano?”. “Toto” se sonrió, incómodo. No lo estaban bromeando. Lindberg presiona para que esa variante de queso importado –que también se hace a granel en Argentina- tenga prioridad por sobre lo que se importa de Europa, más precisamente de Italia.
Es que en Estados Unidos, hoy, el parmesano es un nombre genérico que pueden utilizar todos los productores. Allí hay un problema: el parmesano reggiano es una indicación geográfica protegida, que bajo el acuerdo Unión Europea-Mercosur sólo puede usarse en esa región y el Mercosur debe garantizar que eso se cumpla. Acá lo que ocurre es exactamente al revés, no sólo porque la Argentina de Milei hace lo que Estados Unidos quiere, sino porque Estados Unidos se opone a esa legislación europea y somete a los socios que la quieren cumplir. El asunto es sensible, porque lo irregular es el acuerdo bilateral que Trump le hizo firmar a Milei, un pacto unilateral que obliga a todos a cumplir los pedidos de Estados Unidos, pero violando otros acuerdos. Por eso, muchos observan que el acuerdo bilateral que firmó el Presidente no sólo es ilegal, sino que pone al país en serio riesgo de juicios internacionales.
También prometió el funcionario del norte “sanciones a Brasil” por cuestiones comerciales que afecten a Argentina. Las situaciones que se dan en las reuniones son algo desordenadas y hasta ficcionales, como esta última, que saben a caramelo de madera para un gobierno de Milei que ya cobró y ahora le vienen a cobrar los favores.
En cambio, otras son más reales. Lindberg le pidió a Caputo acelerar la liberación del ingreso de carne aviar, menudencias bovinas y genética bovina. Parece increíble, pero la Sociedad Rural, por el liderazgo de su presidente y militante de Milei Nicolás Pino, deja correr un tema que está armando bronca en otros frentes.
En el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) están que trinan y ya le pidieron al secretario de agro, Sergio Iraeta, que se respete el pedido de reciprocidad comercial que se está violando con el acuerdo de Milei y Trump. Hace más de diez años Estados Unidos está evaluando el ingreso de carne aviar argentina y la historia no se resuelve positivamente para Argentina. Algo que ya había sido advertido por los especialistas.

























