




Si no reacciona rápido, a Javier Milei lo van a matar sus dogmas. La recesión inducida que destruye empleo de calidad sin compensación, la voluntad del puro mercado que dispara el precio de las naftas y presiona sobre la inflación de marzo, la cruzada moral sobreactuada que ahora le pega como un bumerán en la frente, el pleno de apostar su propio gobierno a ser el groupie de Donald Trump; toda esa religión que Milei abrazó está detonando su base de sustentación social.


Con la guerra en Medio Oriente, el republicano cayó en su propia trampa y entró en una dimensión donde no controla la situación ni puede fijar la duración del conflicto. El tiempo le juega en contra. Trump ignoró una máxima que repiten sus rivales y le puede costar cara: la mitad del triunfo es conocer a tu enemigo. Todo indica que el salvador de Milei pecó, una vez más, de omnipotencia. El proyecto de La Libertad Avanza sufre las réplicas y queda afectado por partida doble: en lo económico y en lo político.
Por Diego Genoud / El Destape























