Pánico y locura en Hacienda

Economía08/03/2026

“Hay un horizonte negro. Ésta guerra llega en el peor momento de la economía”, se sinceró el titular de Hacienda, Luis Caputo, ante los integrantes del elenco ministerial esta semana. Es que la irrupción del conflicto bélico que Estados Unidos libra en Medio Oriente y que amenaza con extenderse a otras intervenciones militares en el continente, detonó los objetivos que “Toto” se había trazado para la época. La economía ya se venía cayendo a pedazos, pero ahora el funcionario ve una inflación recalentada a nivel mundial y a nivel local, con un impacto del precio del petróleo en los combustibles que se venden en el país. Además de ser este un momento en el que es imposible salir a financiarse en el exterior.

Se ha escrito mucho sobre la salida repentina de Alejandro Lew, el secretario de Finanzas que fue contratado para planificar el regreso de Argentina a los mercados. La única verdad en eso es que Lew entró a Hacienda desafiando el poder de todos los súbditos de Caputo. El ex JP Morgan ya lleva en el lomo varias historias de cowboys en la política, no es ningún improvisado. Sí un personaje chocante para los tecnócratas convertidos al libertarianismo que protege con celo el ministro. Cuando oficiaba de gerente de Finanzas de YPF en la última parte del Gobierno de Alberto Fernández, Lew fue acusado por el ex ministro Sergio Massa de ser el responsable de una operación de mantenimiento forzada de refinerías que dejó al país un fin de semana entero sin combustibles. Conoce Lew los riesgos y jugó fuerte ahora, hasta que un enfrentamiento con Federico Furiase obligó a Caputo a echarlo.

Caputo no esperaba tener que volver a hacer ese llamado telefónico en tan poco tiempo. Un histórico operador de la Mesa de Enlace, con campos en la zona núcleo, se imaginó la que venía. “¿Y? ¿Cómo viene la soja? ¿Venden?”, le preguntó. Es que Toto ya tiene la calculadora detonada con previsiones de liquidación de granos.

Y tiene un problema. El campo cree que, con este dólar intervenido y barato, con retenciones, no hay liquidaciones. Los lobbystas le pidieron al ministro que haga un esfuerzo para hacer una suspensión temporal de retenciones que libere la cosecha. Caputo está en una trampa: él quiere, no ve otra salida en este contexto, pero el FMI ya le advirtió que es mejor no hacerlo. Los de Kristalina Gerogieva esperaban a esta altura una emisión de deuda en los mercados cercana a los 4000 millones de dólares. No sólo no la habrá, sino que el Gobierno quedó obligado a bajar los derechos de exportación para evitar riesgos.

“Lo va a hacer, lo va a anunciar en Expo Agro”, se entusiasmó un productor bonaerense en un mensaje en el grupo de Whatsapp Gurú Agro, donde escriben ex funcionarios del PRO, productores y exportadores. Le meten presión y Caputo lo sabe: una medida de ese estilo no puede adelantarse en una feria del sector como si fuera un plan productivo.

El ejercicio que tiene Caputo en su escritorio muestra que en abril-mayo, con retenciones, habrá una venta de soja casi flat. La campaña de la gruesa con retenciones no daría más de 2000 millones de dólares. Si las sacaran, habría hasta 7000 millones de acuerdo al tiempo que dure la medida.

La industria quebró, ¿los bancos también?

El clima caldeado ha puesto al jefe de Hacienda en una especie de articulación de emergencia con el sector económico, víctima de una embestida comunicacional de parte del presidente Milei. En las últimas 48 horas, Caputo habló al menos dos veces con el titular de la Unión Industrial (UIA), Martín Rappallini, para tratar de que mantenga a la tropa unida e inactiva.

Pero la UIA empieza a tener células muy activas que evidencian el malestar interno por la crisis. Hay al menos 5 o 6 sectores con ganas de exponer diferencias de fondo y Rappallini ha quedado deslegitimado para articular a los descarriados. Pero la disputa interna no derivará en desprendimientos. No por ahora. La mayoría confía en que la erosión sea paulatina y vaya exponiendo una crisis de nivel catástrofe. Los economistas de la UIA, mientras Rappallini dice que hay que apoyar el modelo Milei, ven números que no cierran ni cerrarán. No hay perspectiva. Hace unos días, con la idea de reemplazar producción regional perdida, empresarios santafecinos viajaron con el gobernador Maximiliano Pullaro a Vaca Muerta, a ver si pueden hacerse proveedores en Neuquén.

Asimismo, hubo un encuentro de industriales del interior con comerciantes de la CAME: en esa charla pasó algo interesante. “Mirá, yo quiero vender, a mí no me interesa si es nacional o importado. El problema es que no hay ventas”, disparó uno de los pyme mercantiles. Esta parte lee bien con otra crisis emergente, también producto de los ingresos. Mientras el gobierno cree que la economía se reactiva con baja de impuestos, los empresarios avisan que sin ingresos no hay paraíso. La diferencia de miradas es tan abismal que el Gobierno es incapaz de entender el proceso. Por qué pasa lo que pasa.

Caputo, en parte por la ruptura del orden político que enfrenta el Gobierno y por la mala praxis económica, empieza a tener focos de crisis en sectores inesperados para un modelo centrado en la especulación financiera. Dos banqueros que lo encontraron en Mendoza le explicaron que la suba de tasas de interés y salarios por debajo de la inflación tienen a las familias estranguladas. El panorama es desesperante: los datos de febrero disponibles reportan una morosidad total del sistema del 11,1 por ciento, número que en las fintech sube a casi el 25 por ciento. Los de las billeteras virtuales es dramático. Hay algunas que están cobrando casi 500 por ciento de Costo Financiero Total a doce meses, y como hay mucha gente que no logra calificar para créditos bancarios, quedan presas de ese nivel de usura. Cuando Milei llegó al Gobierno, como para tener una referencia, la morosidad general del sistema crediticio era de no más de 3 o 4 puntos.

Los banqueros le dijeron a Caputo que los balances, en general, no son malos, pero que la mora les está quitando márgenes de una manera fuerte. Y otro dato importante: los economistas de las entidades no están viendo que el proceso se esté revirtiendo, sino más bien incrementándose.

Por Leandro Renou / P12

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