Qué es la metacognición y por qué aprender a dudar de las dudas propias puede ser el mejor motor para aprender

Actualidad13/01/2026
Ego

“Pienso, luego existo”. Pero ¿y si dudo de lo que pienso? Y ¿si dudo de lo que dudo? Esta serie de preguntas se relacionan con la llamada metacognición que es la capacidad que se desarrolla para tomar conciencia de nuestros procesos mentales y analizarlos. Una capacidad que requiere de cierto aprendizaje y constancia.

Esta reflexión sobre los propios pensamientos no es nueva e incluso puede observarse en filosofías milenarias como el budismo. La capacidad metacognitiva requiere de una regulación que ayuda a controlar activamente el aprendizaje a partir de la planificación, el monitoreo y la evaluación.

En un reciente estudio publicado por Patrick Carroll de la Universidad de Ohio titulado “Aumento del compromiso con la meta de identidad mediante la inducción de dudas sobre la meta” (Diciembre, 2025) se establece una correlación directa entre experimentar incertidumbre de forma metacognitiva y un mayor compromiso a largo plazo en los objetivos a alcanzar.

La hipótesis de trabajo

El estudio desafía la siguiente fórmula “duda+duda= más duda” y establece que justamente dudar de las propias dudas crea un mecanismo de mayor compromiso con el pensamiento propio.

Para este estudio se consideró la llamada “crisis de acción” que es cuando se produce lo que se llama un “desenganche motivacional”. Querer hacer algo, poner en duda las propias capacidades y a partir de allí desprenderse de esa primera meta establecida.

Sin embargo, el ejercicio de la metacognición lleva a la duda a un nuevo terreno como motor de aprendizaje a través del cuestionamiento y del análisis de su validez. De esta forma el “no puedo” pasa a perder validez cuando la incertidumbre pierde peso al carecer de argumentos.

Cognitivo y metacognitivo

¿En qué se diferencia un pensamiento del otro? Un ejemplo que proponen en el estudio tiene que ver con las metas de identidad “Quiero ser médico, pero tengo dudas sobre si puedo terminar la carrera”; aquí nos encontramos con un pensamiento cognitivo.

Ahora bien, ante la pregunta ¿Qué tan válidas son esas dudas que tengo? se abre el universo del pensamiento metacognitivo que puede desencadenar una crisis de acción o paradójicamente- como plantea el estudio de Carroll- ser un motor de aprendizaje y motivación.

El autor fundamenta su investigación en la teoría de la Auto- Validación (Briñol y Petty; 2022) en la que se establece que “generar pensamiento no es suficiente para que impacten en juicios y conductas”. Los pensamientos deben considerarse válidos para impactar realmente; de allí la importancia de analizar las dudas.

El experimento, la duda y el recuerdo

En una primera instancia se le pidió a 267 personas que completen una escala de seis preguntas midiendo su nivel de crisis de acción sobre una meta personal importante; ejemplo: “Dudo si debo continuar con mis estudios de medicina”.

Luego se dividieron esas más de 200 personas en dos grupos para realizar un ejercicio de escritura de cinco minutos. Al Grupo A se le pidió escribir sobre una experiencia del pasado que les haya generado confianza en su pensamiento; mientras que al Grupo B se le pidió escribir sobre una experiencia de duda.

Paralelamente se realizó otro estudio con 130 estudiantes universitarios con sesiones grupales, pero la manipulación del estudio estuvo en informarles que se estaba realizando un “estudio de ergonomía” por lo que a grupo se les pidió escribir lo mismo que los grupos anteriores, pero a la mitad de los participantes les solicitaron que completen el cuestionario con su mano dominante (inductor de confianza metacognitiva por escritura fluida) y a la otra mitad con su mano no dominante (inductor de duda metacognitiva por escritura temblorosa)

En ambos experimentos, se observó que las personas malinterpretaron inconscientemente la confianza o duda generada por las manipulaciones (escribir sobre recuerdos o usar cierta mano) y la atribuyeron erróneamente a sus respuestas sobre la crisis de acción, a pesar de que ambas tareas eran completamente independientes.

Yo dudo, todos dudamos

Este mecanismo de “transferencia metacognitiva” permitió al autor del estudio demostrar que “la duda sobre las propias dudas puede paradójicamente aumentar el compromiso con metas personales”; estableciendo una correlación directa entre la crisis, el compromiso y los procesos metacognitivos.

Por otro lado, se destacó que añadir dudas sobre las propias dudas funciona como una herramienta eficaz para repensar el propio pensamiento, y transformar una crisis en una motivación.

Además destaca que mentores y educadores pueden utilizar la metodología de la metacognición como un forma para enseñar la regulación motivacional y la identificación de dudas destructivas sin fundamentos y dudas adaptativas que señalan problemas reales.

Nota:infobae.com

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