


Venezuela después del Trumpazo: qué busca el gobierno de Delcy Rodríguez
Actualidad - Internacional11/01/2026




En las 48 horas que siguieron al mortal bombardeo y ataque norteamericano en Venezuela, que le costó la vida a más de un centenar de personas y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, hubo desconcierto, dolor, temor y también rabia. Un escenario ideal para las teorías conspirativas e incluso para las peleas intestinas. Sin embargo, como reconocieron dirigentes bolivarianos a este diario, el gobierno chavista -que lleva 27 años en el poder- antes que lanzarse a una caza de brujas, se concentró en garantizar la paz, asegurar la institucionalidad y contener la economía para evitar un caos, que es lo que también pretendía el ataque de los Estados Unidos. Transcurrida una semana, la situación no solo no se salió de cauce, sino que el gobierno chavista se reorganizó, tal como lo prevé la Constitución, se normalizó la vida cotidiana y sin perder tiempo las nuevas autoridades se sentaron a negociar con la mayor potencia militar del planeta que tiene de jefe supremo al atacante y secuestrador del presidente Maduro: Donald Trump.
En este contexto, el desafío que enfrenta la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, es titánico. Debe garantizar la continuidad de la revolución bolivariana y mantener vínculos diplomáticos y comerciales con el resto del mundo, incluido Estados Unidos. En Venezuela consideran que aislarse es el peor escenario.
Las declaraciones de los diferentes sectores que integran el gobierno y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), como el ministro de Interior, Diosdado Cabello y el jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Vladimir Padrino López, van en ese sentido y reconocen a Rodríguez como cabeza del gobierno. A este grupo se suma el titular de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, otro histórico del chavismo y hermano de Delcy.
“Esto es fundamental porque da cuenta de la cohesión interna política e ideológica del chavismo que el ataque de Trump buscaba destruir”, aseguró a Página/12 un exintegrante del gobierno bolivariano.
Hay otro elemento al que el gobierno le presta mucha atención. Se trata de la organización política a través del PSUV y las organizaciones populares que forman parte del proceso revolucionario. Son éstas las encargadas de contener a la población, movilizarla en defensa del gobierno y que se desarrollan en todo el territorio venezolano, advierten desde Caracas.
Todo esto funciona desde hace casi tres décadas, no es de ahora. De ahí la fortaleza de la revolución bolivariana para soportar el cimbronazo que significó la masacre del pasado 3 de enero.
Por eso la Presidenta por estos días recorre personalmente las diferentes misiones, como les llaman a los programas de gobierno con impacto y acción directa sobre la comunidad. La cercanía no solo es contacto y control de lo que se está desarrollando, “también es mantener al pueblo informado”. A modo de ejemplo, destacan que durante la visita al Centro de Atención Integral a la Mujer y Parto Humanizado, la Presidenta encargada no sólo relató las conversaciones telefónicas que mantuvo con diferentes presidentes, sino que también relató que fue Lula quien enviará medicamentos e insumos para diálisis para reemplazar los destruidos por el bombardeo norteamericano.
Las movilizaciones populares se repiten sin solución de continuidad desde el domingo pasado. Cada día más voluminosas y en todo el país. Esta acción, dicen en el gobierno, aportan a cohesionar aún más al pueblo con la revolución y el gobierno. En las comunas, los barrios y en las gobernaciones las autoridades políticas convocan a debatir la defensa del país, reclamar la liberación de Maduro y Flores y blindar la revolución.
La normalidad es necesaria para mantener la paz, consideran en el gobierno, y por eso anunciaron el viernes que el próximo lunes, tal como lo tenía previsto el ciclo lectivo 2025-2026, reinician las clases tras las vacaciones de fin de año.
En ese sentido y como afirmó el periodista venezolano Miguel Pérez Pirela, en su programa de La Iguana TV, “lo del 3 de enero fue un triunfo táctico de los Estados Unidos, pero una derrota estratégica” porque no hubo caos, no lo hay y el gobierno venezolano funciona. Lo repiten también funcionarios del gobierno.
En cambio, la oposición sigue sin encontrar el camino de regreso al protagonismo que se le había permitido en otros tiempo. No lo encuentra porque, como dijo Trump en referencia a Corina Machado, no tiene el respaldo de la gente. Y también porque el presidente norteamericano considera que al estar él no hay necesidad, al menos por ahora, de otros.
Negociar con el secuestrador
El presidente norteamericano se maneja, como afirmó, según “su propia moral”. Experto en medios de comunicación y redes sociales desparrama sin pudor sus pretensiones imperiales, manteniendo el clima de guerra contra Venezuela. Como si lo disfrutara, tensiona y afloja la relación con Caracas. Lo hace para que otros países lo vean.
En un momento pondera a Delcy Rodríguez como si fuera su más cercana aliada, en otro advierte que si no se ajusta a sus mandatos sufrirá un ataque peor que el del 3 de enero. Luego amplía su amenaza a Colombia, México, Cuba y Groenlandia, al menos por ahora.
Lo dice y lo repite a sabiendas del poder que representa tener secuestrado a Maduro y su esposa. En ese sentido, el gobierno venezolano busca moverse y actuar con firmeza, pero sin azuzar al monstruo.
El manejo de la industria petrolera es el más complicado. Es la razón fundamental del bombardeo. Por más duro que represente esta situación, por las muertes que provocó el ataque, entre los funcionarios se dice que lo que se debe priorizar es “el diálogo y la negociación”.
Trump avisa que él recibirá el petróleo venezolano, lo negociará a precios internacionales y luego entregará el dinero que le corresponda a Venezuela. Delcy Rodríguez, que fue ministra de Petróleo y conoce el mercado, responde: “El gobierno de Venezuela rige en nuestro país, más nadie. No hay agente externo que gobierna Venezuela, es el gobierno de Venezuela”.
Trump luego dice que Chevron va a enviar buques tanques a retirar petróleo. Lo cuenta como una novedad a la prensa norteamericana. Pero no dice que es lo que ya viene haciendo Chevron que es la única petrolera norteamericana que decidió volver a negociar con los bolivarianos.
Trump miente. Le miente a los norteamericanos y también a los gobiernos amigos de Latinoamérica. El caso más palpable fue el caso del Cártel de los Soles que utilizaron desde 2020 para acusar a Maduro de ser el cabecilla. Ahora que lo secuestraron y lo presentaron ante la justicia norteamericana, el Departamento de Justicia quitó de la acusación el caso de los Soles por inexistente.
Maduro y Cilia Flores continúan en su ilegítima prisión en Nueva York. Eso es verdad. Este sábado, el hijo del presidente y diputado Nicolás Maduro Guerra, dijo que el presidente envió un mensaje a través de sus abogados: “Nosotros estamos bien, somos unos luchadores”.
Acá nace otra necesidad en el gobierno bolivariano y es la de reestablecer las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Se hace, dicen en Caracas, por una razón fundamental: es preciso darle al presidente Maduro y su esposa el servicio consular. Lo reclamaron en la audiencia que tuvieron ante el juez norteamericano.
También servirá para los venezolanos que fueron detenidos cuando salieron a festejar el bombardeo a su país.
Misión Verdad, un espacio que aglutina a un grupo de investigadores independientes dedicados a analizar el proceso de guerra contra Venezuela, afirma en un trabajo de reciente publicación que para Trump “la soberanía de otros se mide por su capacidad para no interferir y, preferiblemente, facilitar los intereses vitales de EE.UU.”.
En este contexto se enmarca el ataque a Venezuela, los muertos y el secuestro del presidente y advierten que “bajo este régimen de realismo imperial, Venezuela constituye una excepción histórica -imperfecta, contradictoria, pero real- que ha logrado, contra todo pronóstico, mantener el control estatal sobre sus recursos estratégicos”.
Por Felipe Yapur / P12
























