Muchos que pierden, pocos que ganan: el mapa de la economía de Milei en 2026

Actualidad - Nacional01/01/2026
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“Me exigen un plan y un proyecto de país, pero yo no voy a elegir ganadores y perdedores, eso lo hace el mercado”, aseguró Javier Milei. Más allá de lo que afirme el Presidente, resulta sencillo distinguir entre ganadores y perdedores de su política económica. Una política que, con algunos cambios, se mantendrá y en algunos casos se profundizará en 2026. ¿Quiénes ganan y quiénes pierden en este nuevo año?

Salarios y jubilaciones por debajo de la inflación

El Gobierno destaca sus anclas monetaria, fiscal y cambiaria, pero omite la cuarta: el ancla salarial. Desde mediados de 2024 la Secretaría de Trabajo prácticamente no homóloga paritarias por encima del 1% mensual o las demora por varios meses, con una inflación que más que la duplica.

Desde noviembre de 2023 el sector privado registrado perdió 1% con respecto a la inflación del INDEC. La pérdida es mucho mayor comparada con la inflación de CABA, que tiene datos más recientes que la nacional. El sector público nacional está casi 34% abajo de noviembre de 2023; los provinciales y municipales un 7%.

“Con las anclas el Gobierno intentó acelerar la caída de la inflación que sino podía haber tomado varios años. Si el año que viene el ancla cambiaria va a ser más débil, podrían incluso reforzar el ancla salarial”, alerta Federico Machado, economista del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional.

Hace unos días el BCRA informó que en enero abandona el esquema de devaluaciones del 1% y que el tipo de cambio evolucionará al ritmo de la inflación.

“Eso le pone un piso a la inflación (aumentarían los productos importados). El ancla salarial explica por qué la economía no creció y se estancó en 2025. No veo que eso cambie mucho en 2026“, anticipa Federico Pastrana, economista de C-P Consultora.

El Presupuesto 2026 prevé un aumento real del 6% de las jubilaciones. Pero un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso destaca que congelar el bono en 70 mil pesos (desde marzo de 2024) provocaría una caída del 1% en la mínima y un aumento del 2,2% para el resto. Siempre teniendo en cuenta que se cumpla la proyección inflacionaria oficial del 10,1% anual.

“Con este modelo los sueldos y jubilaciones no le pueden ganar a la inflación porque se va a ir a precios”, remarca Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

Actividad económica: ganadores y perdedores del modelo de Milei

A pesar de que Javier Milei sostiene que él “no decide ganadores y perdedores” y “le deja eso al mercado”, la realidad es que su política económica permite identificarlos fácilmente.

“La apuesta es motorizar minería, petróleo y gas para exportar. Al agro con las bajas de retenciones. Claramente los ganadores son los sectores primarios. Al consumo masivo, lo que es alimentos y bebidas, no le fue bien”, asegura Pedro Martínez, economista jefe de la consultora PxQ.

“Industria y Construcción caen por el ingreso de importaciones y porque no hay obra pública. Crecen algunos servicios como inmobiliarios y basados en el conocimiento”, agrega Machado.

Mientras el Gobierno quiere apuntalar sectores primarios, generar un boom exportador para pagar la deuda externa y financiar el fuerte aumento de las importaciones, el consumo masivo se ha derrumbado por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

“Hay algunas industrias que vienen un poquito arriba de 2023 como refinación de petróleo o fabricación de motos. Y otras muy perdedoras como maquinaria de equipo, textiles y automotriz”, añade Machado.

“El modelo de reprimarización se va a consolidar, porque el Gobierno está convencido que con energía y minería es suficiente. Lo piensa estrictamente en términos de dólares, es la única preocupación que tienen”, advierte Letcher.

Dólar, reservas, tasa de interés y actividad económica

En su intento de bajar la inflación lo más rápido posible, el Gobierno abrió masivamente la importación de alimentos. Esa decisión, sumada a la caída de las ventas, permitió mantener a raya los precios de la comida con respecto a los demás sectores, aunque en los últimos meses las tensiones cambiarias provocaron aumentos por encima del promedio general.

“En el segundo semestre de 2024 y al principio de 2025 tuviste algunos sectores que andaban bien, sobre todo bienes durables como línea blanca o autos. Todo vinculado al aumento del crédito por la baja de la inflación, no al salario. Pero la suba de tasas provocó que todo eso disminuyera”, analiza Martínez.

“Que no haya volado todo por el aire tiene que ver con que el Tesoro estadounidense rescató al Gobierno. Para un modelo más estable necesitás capacidad propia de hacerle frente a la salida de divisas”, alerta el jefe de PxQ.

Además del nuevo préstamo del FMI, el Swap y otros endeudamientos privados, antes de las legislativas el BCRA elevó a niveles récord los encajes para reforzar el ancla monetaria.

Al haberse reducido tan fuertemente la cantidad de dinero que los bancos podían prestar, aumentó la tasa de interés de préstamos y el refinancimiamento de las tarjetas de crédito, en el contexto de mayor morosidad de la historia según datos oficiales.

El Presupuesto 2026 prevé un crecimiento del PBI del 5%, un superávit primario del 1,2% y financiero (tras el pago de intereses de deuda) del 0,3%. Pero incluso este año se estima que el PBI crecerá 5,4% con respecto al recesivo año 2024, a pesar de los despidos y la caída en salarios y actividad.

El estimador que mide el INDEC se vio motorizado por las fuertes subas en intermediación financiera y pesca, mientras que Industria y Hoteles y Restaurantes caen y Comercio está estancado.

La recaudación crecería 0,47%, pero principalmente por el Impuesto al Combustible, Ganancias y Comercio Exterior. Se recaudará menos IVA con respecto al 2025, por lo que el consumo continuará a la baja.

“Con este programa no veo un sector que empuje el consumo en el mercado interno, al menos no en 2026. Van a seguir creciendo las exportaciones, pero el consumo masivo no va a ser uno de los traccionadores del crecimiento”, resume Machado.

¿A qué apuesta el Gobierno para recuperar los empleos que se perdieron?

En comparación con noviembre de 2023 se perdieron 250 mil puestos de trabajo, la mayoría en el sector privado registrado. Con la vuelta del crédito, a mediados de 2024 comenzó una leve recuperación tras unos meses de caída muy fuerte por la devaluación de diciembre de 2023.

A partir de junio, con la volatilidad cambiaria, la tendencia volvió a la baja. Industria, Construcción, empleadas domésticas y el sector público son los sectores con más despidos.

“Hay una caída del empleo formal y un aumento de monotributistas que hace que no suba tanto la desocupación. Se genera trabajo de peor calidad que el industrial de los conurbanos, que suele tener buenas condiciones”, asegura Martínez.

El problema es que los sectores perjudicados son los que más empleo generan. Según datos oficiales, a pesar del aluvión de despidos, Industria (18,5%) y Construcción (6,1%) aún explican el 25% de los puestos de trabajo del sector privado registrado.

Entre agro (5,1%), Finanzas (2,4%), Minería y Petróleo (1,4%) y Electricidad, Gas y Agua (1,13%), los grandes beneficiados del modelo, apenas suman el 10%.

Pero además, el último dato de la Secretaría de Trabajo indica que desde mayo de 2024 se destruyeron unos 7 mil empleos en Petróleo y Minería. “Crecen proyectos grandes y cierran empresas más chicas que al tener menos productividad agregada generaban más empleo”, explica Machado.

“El sector energético y el impulso a la actividad que da con las finanzas no alcanza para generar el empleo registrado necesario que expulsan Construcción e Industria”, afirma Pastrana.

Los despidos se explican en buena parte porque desde la asunción de Milei cerraron unas 20 mil empresas. “El tipo de cambio apreciado funciona como ancla para bajar la inflación. Eso combinado con la apertura comercial generó el ingreso de importaciones que compiten con sectores que no estaban preparados. Pasamos de un extremo al otro muy rápido, no hubo políticas de transición para que las empresas se adapten”, resalta Martínez.

“El Gobierno espera que con la caída de las tasas vuelva el crédito. Con eso y con las reformas tributaria y laboral apuntan a que se generen empleos. Algunas de las industrias quizá puedan recuperar algo”, explica Letcher.

Cuentas que no cierran

En 2026 el país tiene vencimientos de deuda externa por unos 19 mil millones de dólares, casi el 50% de las reservas brutas. “La cuenta de dólares del Gobierno no cierra, todavía le faltan muchos para financiar el año. Al Gobierno le va a costar mantener su esquema cambiario”, alerta Pastrana.

“La cuenta corriente (balanza de pagos) va a volver a ser deficitaria en 2026, alrededor del 1% del PBI. Eso considerando que la cosecha va a ser buena y la balanza energética va a seguir mejorando. Pero todo eso se va en servicios (entre ellos gastos en el exterior) y pagos de intereses de deuda pública y privada”, agrega Machado.

Ante la imposibilidad de acceder al mercado para refinanciar la deuda, ya habiendo acudido al FMI y al Tesoro estadounidense, el Gobierno tuvo que ceder y ahora asegura que acumulará al menos 10 mil millones de dólares de reservas en 2026.

Para Martínez ”el anuncio del BCRA es un reconocimiento de que el plan no era viable. Aseguraban que no iban a cambiar bandas y no iban a comprar reservas porque iban a volver al mercado y a rollear deuda. Después de una emisión de deuda no tan exitosa (Bonar 29), tuvieron que hacer lo que les pedía todo el mercado”.

“Para acumular reservas el Gobierno necesita que la cuenta financiera sea muy superavitaria, al menos 1,5% para rollear la deuda del Tesoro. Sobre eso estará lo que puedan acumular de reservas”, calcula Machado.

“Siendo muy optimista pueden llegar a tener un superávit de 3,5% de la cuenta financiera, que sería 1 para la cuenta corriente, 1 y medio para rollear deuda del Tesoro y 1 para acumular reservas. Serían alrededor de 7 mil millones. Para mí eso es lo máximo, teniendo en cuenta que haya un récord de Inversión Extranjera Directa (IED) y que se rollean todas las deudas ”, advierte.

“Los dólares tienen que aparecer vía cuenta financiera. IED, portafolio o tomar deuda privada o pública. El superávit todavía no alcanza para que el BCRA compre dólares en el mercado. Lo más optimista es 5 o 6 mil millones de acumulación de reservas", remarca Martínez.

“Eso con balanza comercial positiva y personas humanas comprando poco. Para que compre 10 mil necesitás divisas vía financiera, y que el sector privado y público puedan refinanciar todos sus vencimientos de deuda”, resalta.

A pesar de las enormes exenciones impositivas del RIGI, las IED de 2024 y 2025 fueron muy bajas en términos históricos. De hecho en 2025 la inversión extranjera fue negativa (por primera vez en dos décadas) en 1500 millones de dólares por la salida de empresas.

“Pueden llegar la IED, pero de a poco. No veo un cambio muy grande en la medida en que siga la incertidumbre acerca de la estabilización de la economía y si el Gobierno puede reelegir en 2027”, sostiene Martínez.

El Presupuesto reconoce que en 2026 el saldo entre exportaciones e importaciones será negativo en 5.7 mil millones.

“No podés tener una cuenta corriente cambiaria recurrentemente deficitaria y para saldarla tomar deuda, que intervenga Bessent o hacer un blanqueo. Esos conejos que sacaron de la galera no son eternos”, critica Letcher.

“No está resuelto el escenario cambiario para 2026 y menos para adelante. No cierran las cuentas para la acumulación de reservas. Eso lleva a tensiones con los acreedores privados y el FMI. Hasta que no se resuelva eso, con la posición actual de reservas, difícilmente se ordene el resto”, sentencia Pastrana.

Fuente: Pagina12

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